Micaela Bastidas

No se sabe con certeza donde nació exactamente Micaela Bastidas porque los colonizadores españoles se ocuparon de borrar toda huella de esta singular mujer.  Durante más de cien años se prohibió usar su nombre, ni nombrarla bajo ningún pretexto. No obstante se cree que nació en Tamburco, en el sur del Perú, en fecha indeterminada de  1745, hija natural de Manuel Bastida, descendiente de africanos y de Josefa Puyucahua, mujer indígena.

Poco o nada se sabe de su primera infancia y si tuvo alguna formación, con poco más de dieciséis años, en 1760,  contrajo matrimonio con el mestizo y descendiente directo de nobleza indígena, José Gabriel Condorcanqui, en Surinama. José Gabriel era descendiente por la rama materna del último inca Tupac Amaru I, nombre que tomará Juan Gabriel al comienzo de su despertar político contra el dominio español. Nombrándose Tupac Amaru II.

En 1764 se le nombra cacique de los enormes territorios que le correspondían en herencia, Pampumarca, Tungasuca, Surinama, estableciéndose con su familia en Tinto, localidad de Cusco.

La educación recibida por José Gabriel fue exquisita. Estudió con los jesuitas de Lima y Cusco, hablaba perfecto español, quechua y latín. Ferviente lector, con una inteligencia despierta toma conocimiento de la Ilustración que se desarrolla en Europa y de la guerra de la Independencia americana.

La familia tenía riquezas cuando el matrimonio se instala, proyectando una vida cómoda. Mientras José Gabriel viaja como arriero por su país, Micaela administra su patrimonio en la ciudad donde vivían. Es posible que recibiera formación por parte de José Gabriel o fue de  forma autodidacta pero mostró gran capacidad para los negocios mientras desarrollaba estrategias para incrementar el  patrimonio familiar.

José Gabriel, a través de lecturas y durante los viajes que realiza comprueba la crueldad con que son tratados los nativos por la Corona española. La metrópoli española  está en crisis y de forma constante intenta explotar el oro peruano, las riquezas de las colonias que extrae para enriquecimiento de los nobles y la corona española. Los impuestos y expropiaciones no dan respiro a los indígenas que se someten con dolor a los expolios españoles. Poco a poco, fruto de lecturas y de la experiencia que sus viajes le acarrean la idea revolucionaria germina en José Gabriel,  que  se lo trasmite a Micaela.

La que antes era mujer de negocios brillante, sin dejar de serlo, convence a la gente cercana  que el sometimiento no es justo, les explica los derechos inherentes al ser humano y lentamente va poniendo a la población a favor de la lucha contra la corona española. A la vez que nace Tupac Amaru II,  Micaela Bastidas se convierte en adalid de la lucha por la libertad.

Han tenido tres hijos que siguen a los padres en su lucha, Hiplolito, Mariano y Fernando. El ya Tupac Amaru II y Micaela, organizan un ejército formado por toda la diversidad que habita en las colonias: afroamericanos, indígenas, incluso criollos y españoles que entienden la injusticia de la colonización. Presentan batalla y dan muchos problemas al ejército español, que considera a Micaela mucho más peligrosa que a su marido por la capacidad de convicción y las estrategias que concibe para que el pueblo siga a los revolucionarios.

Ella es partidaria de que el ejército formado por Tupac Amaru II, ataque de forma rápida Cusco, aprovechando la sorpresa del ejercito colonizador pero él se demora propiciando la derrota. La pareja, junto con los hijos y muchos de sus seguidores, son apresados  dictando el juez español José Antonio de Arteche la   pena de muerte pública, acompañada de lo que él mismo explica como: “con algunas cualidades y circunstancias que causen terror y espanto al público; para que a vista de espectáculo, se contengan los demás y sirva de ejemplo y escarmiento” según consta en archivos.

Los castigos infringidos a los rebeldes son duros. Una caravana de mujeres que se habían unido a la lucha contra los españoles (73 mujeres y 17 niñas) son obligadas a caminar 1400 kilómetros, desde Cusco hasta Callao, descalzas, apenas sin comer. Solo consiguen llegar vivas 15 de ellas, que son enviadas a cárceles en México y en España.

La pareja revolucionaria es condenada a muerte junto a uno de sus hijos, de forma extremadamente cruel tal como indicó el juez citado. A Micaela le ataron a un caballo y entró en la plaza donde la ajusticiarían arrastrada por él. Viva, le arrancaron la lengua y fue obligada a ver morir a su hijo y marido. Hay un escrito espeluznante  de cómo se desarrolló la masacre. Reunieron al pueblo en la plaza de Cusco, todos vestidos a la forma española, ya que no los dejaban usar las vestimentas indígenas, para contemplar como asesinaban a los insurrectos y que la masacre sirviera de lección para futuras revueltas.

 Lo explica un cronista llamado Manuel Espinarte Gómez

El indio y su mujer contemplaron con sus propios ojos la ejecución de estos castigos [de los otros líderes de la insurreción], incluso el aplicado a su propio hijo, que fue el último en subir al patíbulo. Después la india Micaela subió a la plataforma, en donde igualmente en presencia de su marido, le cortaron la lengua y le dieron garrote, operación que pareció prolongarse infinitamente, dado que tenía un cuello muy pequeño y la pinza no podía estrangularla, por lo que los verdugos se vieron obligados a poner sogas alrededor de su cuello y tirar en direcciones opuestas para terminar de ajusticiarla”.

 

Una vez asesinada, Micaela, desmiembran su cuerpo y lo diseminan por el país como aviso a posibles futuras revueltas.  Nadie  puede utilizar su apellido hasta la cuarta generación; destrozan sus escritos, su hogar y cualquier vestigio de la valerosa Micaela que puso en jaque a la fuerza española. Los jueces que la juzgaron inistieron en que era más peligrosa que Tupac Amaru II,  en su carácter combativo y su ¿resolución varonil? (sic) Fue acusada de monstrua por el único motivo de explicar los derechos que asistían a los indígenas. Los jueces  consideraban a esta mujer inhumana por no ser “normal” y ocuparse de las “cosas inherentes a su sexo” Por su amor a la libertad y la inteligencia que puso al servicio de la libertad, y la independencia.

Quisieron borrar todo vestigio de la pareja formada por Tupac Amaru II y Micaela Bastidas pero no lo consiguieron ya que su ejemplo sirvió como lumbre para las luchas futuras por la independencia

Solo un hijo sobrevive al horror de aquellas jornadas que viajará a España residiendo durante toda su vida en la metropoli. Poco más se conoce de esta valerosa mujer y su lucha. Su nombre fue borrado de la historia. El primer estudio serio de Micaela Bastidas se publica en 1924, en el libro de Elvira García y García en la colección La mujer peruana a través de los siglos. Francisco Loayza la incluye en Mártires y heroínas de 1945, y Jorge Cornejo Bouroncle tiene un capítulo sobre ella en Sangre andina de 1949. El poema de Magda Portal se publicó en Constancia del ser en 1965.

Cada vez son más las personas que nos preocupamos de rescatar del olvido a Micaela Bastidas y de lo que su ejemplo supuso para los pueblos indígenas de América Latina.

María Toca Cañedo©

 

Sobre Maria Toca 1066 artículos
Escritora. Diplomada en Nutrición Humana por la Universidad de Cádiz. Diplomada en Medicina Tradicional China por el Real Centro Universitario María Cristina. Coordinadora de #LaPajarera. Articulista. Poeta

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