Misia Sert

María Zofía Olga Zanadja Godebska, nació el 30 de marzo de 1872 en Tsarskoye Selo, cerca de San Petersburgo. Su padre Cyprian Godebski, un profesor de origen polaco que da clase de escultura en la Academia Imperial de las Artes, es infiel desde el mismo momento del matrimonio con Zofía Servais, la madre,  que enterada de que mantiene una amante decide marchar en su busca con el fin de recriminarle o recuperarle. Quizá debilitada por el desamor, muere de forma prematura a poco  de nacer la pequeña María, a la que su padre decide enviar con los abuelos maternos, ambos violoncelista y personas relacionadas con el arte en toda su extensión. La pequeña pasa su infancia feliz en Bruselas, rodeada de lujo y cultura. Pronto destaca como pianista, arte que perfecciona siendo una niña sentada en las piernas de Lisz. Son los abuelos quienes la bautizan con el apelativo cariñoso de Misia, que quiere decir osito.

El padre ausente que se ha casado varias veces, en un momento determinado decide reclamar la paternidad y hace que Misia marche a París donde él reside con su última mujer. Misia no encaja en la familia de su padre  por lo que se deciden internarla en un  colegio religioso, el Sagrado Corazón. Misia no estaba acostumbrada a sujeciones espartanas por lo que  huye del internado dirigiéndose a Londres, donde sobrevive impartiendo clases de piano. Cuando dicta su biografía, Misia, suaviza esta huida un tanto rocambolesca siendo como era casi una adolescente. Lo cierto es que un viejo (para ella, puesto que la sacaba cuarenta años) la protege. Se trata del sátiro  Félicien Rops, pintor erótico belga, al que J. K. Huysmans describe como la esencia de la depravación.

Cierto o no, el caso es que pronto, a los 21 años, contrae su primer matrimonio con  Thadee Natauson Fundan, artista y mentor de artistas. Juntos fundan la revista cultural, La Revue Blanche, que fue un hito en el descubrimiento y promoción de los más importantes y señalados personajes culturales de la época.

Misia, se convierte en musa y consejera de  Proust (hay un personaje de la novela En busca del tiempo perdido, que está inspirado en ella)  Tulouse-Lautrec la utiliza como modelo de sus carteles. Renoir la pinta repetidas veces. André Gide, Debussy y tantos otros gozan de su amistad, apoyo y consejo. Misia es una gran aficionada a la danza y apoya los ballets y a las figuras que reclaman su atención como Serguei Siaghilev, Leon Baskst y Diagilev. Fue  pintada además de  por Renoir  también por  Bonnard,   se convierte en mecenas de Diaghilev, fue amiga de Picasso, de Paul Morand, de Debussy…y de toda persona con talento que se acerca al París de la época.

 Thadee es un gran conocedor de la cultura pero un pésimo gestor económico, la revista se arruina y con ello la vida de lujo y mecenazgo de la pareja entra en bancarrota. Para remediarlo, Misia se  convierte en  amante con Alfred Edwars, magnate de la prensa y despiadado hombre de negocios, que no solo les salva de la ruina sino que reflota la revista. Tiempo después  Misia se separa de Thadee y contrae nuevo matrimonio con Edwars.

Esta vez será ella la que sufra las infidelidades de su pareja. Ha surgido una competencia en belleza y carisma, la modelo Mathilde Fossey, maniquí de Patou, Paquin, o Doucet, que cautiva a Edwars con el que comienza una relación. La modelo muere al poco tiempo, pero el matrimonio se ha sentenciado y Misia decide un nuevo divorcio.

Conoce al que será gran amor de su vida, el catalán Josep María Sert, pintor muralista y decorativo,  con el que contrae su tercer y definitivo matrimonio, y del que tomará el apellido. En adelante, será conocida universalmente como Misia Sert.

Con este nuevo matrimonio forma un fuerte  equipo artístico que se rodea de la modernidad del París de los años veinte. Lujo, arte, mecenazgo, fiestas, pero también drogas, alcohol y disipación rodean al matrimonio. Misia conoce a la que será la gran amiga y cómplice durante el resto de su vida, Cocó Chanel. Con ella, el matrimonio emprende viajes y vacaciones que comparten en la Costa Brava y en diversos países.

La exquisita y un tanto displicente Chanel dijo de Misia que era la única mujer interesante que había conocido. Viven una vida de alegría, fiestas continuas  y contactos  culturales. Misia, además de una vida intensa, siente una  total admiración por Sert como pintor.

De Misia no tenemos obra personal que destacar, pero se reconoce el enorme impulso que dio a los artistas que la rodearon, además de descubrir el talento a poco de conocer a los que lo poseían. Ha sido pintada por los grandes pintores de la época, destacada por su exquisito gusto, cultura y admirada belleza que la consignaron como un personaje de la época, algo que hoy se podría considerar una it-girlt

 

Su vida se truncó al morir Sert, del que estaba distanciada en los últimos años,  nunca dejó de amar, hasta decir estas trágicas palabras al conocer su muerte: “Con él desaparece para mí toda razón de vivir”

Muere cinco años más tarde que su amado Sert, el quince de octubre de 1950, envuelta en  una gran depresión, alcohol y una fuerte  adicción a la morfina. Fueron cinco años sin apenas  vida, hundida en los vapores difusos de los recuerdos de una vida intensa que apuró como pocas. El mundo que conoció había acabado con la guerra mundial, los amigos fueron desapareciendo a la vez que su luz y belleza se eclipsaron a un tiempo.

María Toca Cañedo©

 

Sobre Maria Toca 1553 artículos
Escritora. Diplomada en Nutrición Humana por la Universidad de Cádiz. Diplomada en Medicina Tradicional China por el Real Centro Universitario María Cristina. Coordinadora de #LaPajarera. Articulista. Poeta

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