Nicaragua

«Había mucha destrucción pero también un sentimiento de liberación de libertad. Sentíamos que había mucho por hacer, no podíamos esperar a empezar a reconstruir, como si fuera el primer día de la creación, había que empezar prácticamente de cero»,

Daysi Zamora, poeta nicaragüense, el primer día del triunfo.

 

Duele escribir este artículo y les explico por qué. El 17 de Julio de 1978, estaba de vacaciones en las Rías Baixas, hacía calor, el sol brillaba y se auguraba un día de playa, que para las nacidas al socaire del Cantábrico, es prioridad absoluta. Yo era casi una niña pero la conciencia política había brotado con fuerza al calor de la muerte del régimen franquista a la vez que la del dictador. Las confidencias familiares dichas en voz baja habían germinado en conciencia de clase, amor a la libertad y un sentido drástico de justicia social. Cuando los barbudos entraron en La Habana yo era bebé por tanto no lo viví aunque debió de grabarse  la sonrisa sardónica en la boca de la abuela Modesta al escuchar las noticias de esos barbudos que habían barrido a los fascistas de la isla, no supe interpretarla por razones obvias.

Sembrada estaba la semilla, por tanto. Como decía, ese día de Julio, me encontraba disfrutando de las vacaciones pero la prensa llevaba días anunciando un suceso y las imágenes plenas de grisura de la televisión apuntaban a que era el día indicado. Las gloriosas tropas del pueblo nicaragüense, encabezadas por el Frente Sandinista de Liberación Nacional, entrarían esa tarde en Managua

No fui a la playa, me quedé en la casa familiar sola, mientras el resto de sus habitantes disfrutaban del día playero,  contemplando fascinada en la pantalla  como los luchadores atravesaban las calles de Managua mientras eran aclamados por su pueblo hasta el paroxismo. Lloré, frente a esa tele. Lloré de emoción porque contemplaba el suceso histórico soñado por toda izquierdista que se precie. El triunfo de la revolución del pueblo que aclama a la vanguardia del mismo haberse batido contra un dictador sanguinario, animalizado y corrupto para voltear el futuro y hacerlo navegable. Y lloré porque ansiaba para mi país ese futuro.

Me contaron que los primeros tiempos después de la victoria fueron cumpliendo el sueño revolucionario. Amigas cercanas, militantes feministas revolucionarias, hicieron la travesía desde una España aletargada para vivir el sueño. “Todo se decidía en asamblea. Nos reuníamos en la plaza de Managua, llegaban ellos, proponían y a mano alzada el pueblo decidía. Era la utopía hecha país, María. Lo vivimos como el milagro revolucionario que impregnaría otras luchas, otros países hasta que la tea revolucionaria, humana, socialista y libertaria contagiara a toda América Latina y después al mundo

Me lo han contado y fue así.

Las garras del imperialismo americano se vieron amenazadas, como no. Al dictador Anastasio Somoza García, padre del defenestrado Anastasio Somoza Debayle, le colocaron ellos después de asesinar a César Augusto Sandino, padre del pueblo nica, revolucionario al que se dio muerte y se hizo desaparecer el cuerpo. El dictador Somoza, fue impuesto por los intereses yanquis. A finales de los años sesenta del pasado siglo, se le calculaba a la familia Somoza una fortuna que varía de los 1000 a los 5000 millones de dólares de entonces. Eran dueños de todo, explotaban a un pueblo y entregaban a las mazmorras más crueles de la abyección humana a quien osara oponerse a sus felonías. Las torturas eran moneda corriente, el crimen, las violaciones…Todo con el beneplácito del país que se repite el “Dios salve a América” de forma constante. Se ve que su Dios solo mira arriba del mapa y al sur lo deja desprotegido.

El terremoto de Managua de 1972 marca un antes y un después en la depauperada sociedad nica. La población constata que el mundo se vuelca en ayudas que jamás llegaron al pueblo pues se quedaban entre las uñas de la familia Somoza incrementando la riqueza de los sátrapas mientras  la gente moría de hambre. Cuando un pueblo no tiene nada que perder se vuelve peligroso, axioma que olvidó Somoza Debayle en su borrachera de poder infinito.

Entre tanto fueron convergiendo los diversos grupos opositores bajo la nube que englobaba, sin discusión política, el Frente Sandinista de Liberación Nacional. La figura indiscutible de Sandino unificó a socialistas, socialdemócratas, marxistas-leninistas, teóricos de la liberación y cristianos de base. La lucha contra la dictadura tomó formas épicas con el Asalto al Palacio Nacional, sede parlamentaria ,encabezada por el Comandante Cero, mítico hombre que  mostraba en sus  ojos rasgados la firmeza y resolución del momento. El arriesgado suceso nos encandiló a quienes seguíamos con devoción la revolución del pueblo nica. Luego, Edén Pastora (Comandante Cero) tendría una conducta errática, militando en la contra,  negándolo más tarde, apoyando al sátrapa actual…Pero eso es otra historia, en el momento de su asalto, le amamos incondicionalmente.

Todo era concluyente. Un dictador salvaje, un pueblo humillado y masacrado y la vanguardia de unos luchadores jóvenes, heroicos, que habían sido maltratados, torturados pero que no consiguieron doblarlos.

Llegó el éxtasis de la libertad aquél día caluroso del verano de 1977…Y triunfaron. La familia, con el sátrapa Somoza a la cabeza, huyeron en un avión lleno de los dineros de la patria, amantes protegidas  y los cadáveres del padre y del hermano, hacia EEUU, sus amos y protectores.

Esa noche yo dormí feliz. Creí que la utopía había sido y que podía ampliarse.

Los EEUU, extendieron sus garras otra vez, como lo hicieron contra Sandino, creando una guerrilla en el territorio fronterizo con Honduras. La contra, estaba servida. Atentados, luchas intestinas en pueblos cercanos machacaron al joven país que tomó posición en la lucha por la defensa del territorio y de la revolución.

Nosotras estábamos ensimismadas con otras luchas…Chile, Argentina…Y seguíamos a los nicas con interés pero ya no tanto. Suele pasar, cuando los grandes noticieros cierran el grifo para ocuparse de otras historias, las guerritas se enquistan, se pudren en la indiferencia. Y eso debió pasar en Nicaragua.

El país languidecía mientras un tipo que procedía de un movimiento conservador de antes de la revolución que no tuvo tanto brillo como otros, se alargaba con sus ansias de poder. Algo debió de pasar para que Daniel Ortega se hiciera con  la presidencia por encima del resto de los comandantes que de forma colegiada dirigían  la revolución. Daniel Ortega y Rosario Murillo, tándem indestructible que fue tomando cuerpo en la triste historia de un país maltratado por la historia.

En 1990, el FSLN, perdió las elecciones que dieron el poder a Violeta Chamorro, esposa del mártir de la dictadura, el periodista Pedro Joaquín Chamorro, asesinado por Somoza. Una señora bien, criollita que le cosía los botones a Tomás Borge en las entrevistas del gobierno, cuando el otrora guerrillero se presentaba ante la dama con desaliño. EEUU, se puso contento y dejó a la contra sin mayores aspavientos.

En la cabeza de Ortega no cabe la derrota. Ni en la de Murillo. Veinte años de exilio del gobierno labraron a un dictador sanguinario y maldito. Como el que combatió cuando joven, Anastasio Somoza Debayle.

Durante el primer tiempo que estuvo en el poder, Daniel Ortega, abusó y violó durante años a la hija de Rosario Murillo, Zoilamérica Ortega, que llevaba el apellido de Daniel porque la adoptó como hija, lo cual no supuso que dejara de violarla y abusarla además de utilizarla como carne para sus compinches. Drogada y en estado de shock, la niña  era carne fácil para el abuso de los liberadores del pueblo nicaragüense.

Todo esto que cuento, ha sido reconocido por el propio Daniel Ortega en carta manuscrita, si no se le juzgó fue porque habían “prescrito” los delitos…Ya saben que cuando se trata de condenar al poder, los delitos tienen la delicadeza de “prescribirse” debidamente. Zoilamérica denunció el caso siendo mayor y las feministas del mundo que habían(mos) mirado a Nicaragua y a sus revolucionarios como la utopía fantástica se nos partió el corazón. Una de las nuestras denunciaba.  Habían violado y violentado a una hermana y no unos capitalistas feroces, no. El violador era uno de los nuestros.

Pasaron muchas cosas con esta historia, tantas que me llevaron a escribir una novela (inédita aún, a mi pesar) que ha sido la más dura, la más terrible que he escrito nunca y que escribiré porque investigar este suceso, ponerse en la piel de una niña, luego una joven, más tarde, una mujer sistemáticamente violada por su “padre” es lo más terrorífico que puede realizar una escritora. Lo hice y sentí como me invadía el dolor, la rabia, la zozobra y las miles de preguntas sobre la raza humana que se puede hacer una mujer empática y feminista como creo ser.

¿Qué hizo Rosario Murillo, madre de Zoilamerica?  se preguntarán ustedes, pues apoyar a su hombre. Apoyarle hasta el paroxismo de condenar a  la hija a la expulsión del núcleo familiar. Zoilamérica se exilió en Costa Rica, más tarde volvió y poco o nada sabemos del caso después del ciclón que produjo en su momento.

Daniel Ortega retornó al poder. Rosario fue nombrada vicepresidenta del país, con poderes infinitos (quizá fue el precio que pagó Ortega por su apoyo contra la hija) y ahí siguen entre aquelarres de brujería, detenciones ilegales a cualquiera que ose discutirles el poder, elecciones apócrifas y corrupción generalizada.

Han ganado unas elecciones sin oposición porque está toda en la cárcel o muerta. Gobiernan de forma errática un país hermoso, vivo, lleno de gente amable, poetas,  trabajadores que un tiempo forjaron la utopía y se(nos) la creyeron…

Imagino que despertar del sueño feliz comprobando que la Rebelión en la Granja de Geroge Orwell, ha tomado cuerpo en tu país es doloroso. Yo, sin ser nica, me ocurre a veces…y me pregunto ¿cómo es posible que el liberador se convierte en dictador, en violador y en sátrapa?

Respondan ustedes porque a mí no me quedan fuerzas.

María Toca Cañedo©

 

 

Sobre Maria Toca 1104 artículos
Escritora. Diplomada en Nutrición Humana por la Universidad de Cádiz. Diplomada en Medicina Tradicional China por el Real Centro Universitario María Cristina. Coordinadora de #LaPajarera. Articulista. Poeta

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