Niki de Saint Phalle

“Estaba disparando contra mi propia violencia y la violencia de nuestro tiempo. Así ya no tenía que llevarla dentro de mí como una carga. Fue una gran terapia para mí”.

Niki de Saint Phalle

«Amo la redondez… Las curvas, la ondulación; no me gustan los ángulos rectos, me asustan. El ángulo recto es un asesino. Amo la imperfección. La perfección es fría. La imperfección da vida. Amo la vida«.

Niki de Saint Phalle

 

La vida de esta apasionante mujer de nombre Catherinne Marie-Agnes Fal de Saint Phalle, comienza en Neuilly-Sur-Seine, el 29 de Octubre de 1930. Hija de banqueros afectados por el crack del 39, su padre, André Marie-Fal de Saint Phalle, un hombre estricto de convicciones religiosas profundas e intransigente y su madre Jeanne Jacqueline, jamás deseo tener a su hija, culpándola durante toda su vida de las infidelidades del marido que comenzaron durante el embarazo, intentó educar a Niki como ama de casa y mujer burguesa al uso.

La pequeña fue criada en Francia,  hasta los tres años por los abuelos. Cuando los  padres deciden emigrar a EEUU llevándola con ellos, Marchan en un intento por  reponer la fortuna familiar diezmada por el  desastre bancario del 29. Niki ha vivido hasta entonces una infancia feliz, donde la abuela le cuenta relatos llenos de hadas maravillosas y monstruos horribles,  llenando  de fantasía su mente, tanto que durante mucho tiempo su arte se nutre de las imágenes de la primera infancia.

En Nueva York, donde reside con los padres, es internada en un colegio de monjas, de donde  la expulsan cuando pinta las hojas que cubren los genitales de las estatuas de un rojo sangriento. Niki, está más unida a su padre ya que la madre le profesa un gran desprecio, pero a los once años sufre abusos sexuales por parte del progenitor, lo que  le produce una profunda herida.

Quiere ser actriz pero se convierte en modelo, es portada de prestigiosas revistas de moda, como Elle, Vogue, Harper,s Bazaar, Life,  y comienza a pintar como forma de sanar su heridas tal que una terapia sanadora.

A los dieciocho años conoce al poeta Harry  Mathews casándose con él, huyen a París en 1952, debido al macartismo que asola el mundo cultural americano. Tiene dos hijos con Mathews  viviendo  una vida apacible familiar. Poco después descubre la infidelidad de su marido con una vecina. Niki,  sufre  una profunda crisis personal,  entiende que  está repitiendo el rol de su madre, sintiéndose  apresada en una vida burguesa que  la disgusta. Poco tiempo después sufre como consecuencia de todo ello una crisis nerviosa.

Como suele ocurrir en estos casos, le diagnostican esquizofrenia y la someten a electroshocks mientras la mantienen ingresada en un psiquiátrico. Sigue pintando como terapia y descubre que ese es su camino.

En 1960 abandona a su marido e hijos, marchando a Montparnasse con el escultor suizo Jean Tinguely. Allí comienza a frecuentar el trato con artistas, lee el Segundo Sexo de Simone de Beauvoir descubriendo que sus heridas las ha producido un patriarcado asesino. Comienza su camino liberador de la mano del feminismo que la lleva a pintar figuras de mujeres amplias, enormes, plenas de colorido.

Con 25 años realiza un viaje a Barcelona, descubriendo en el Parque Güell lo que será su epifanía. En los colores, en el juego de fantasía de Gaudí encuentra su camino en el arte. Y descubre que quiere hacer trabajos de exteriores, figuras asequibles a las personas que puedan ser disfrutadas, sentidas y vividas como el fabuloso parque barcelonés.

Niki de Saint Phalle, además del compromiso feminista que adquiere siente que debe implicarse en todas las luchas  justas que encuentra a su paso. La guerra de liberación de Argelia, el racismo, el SIDA, todos son conflictos con los que intenta contribuir, pues considera que su dolor interno es compartido por los conflictos sociales, o causados por ellos.

Comienza a usar un arma para disparar sobre bolsas llenas de pintura que están sobre el lienzo. Al romperse derraman la pintura dando forma a pinturas espontaneas. Es una forma que tiene de disparar su rabia, la cólera de un sufrimiento producido por ser una mujer y sufrir las consecuencias de un patriarcado feroz.

En 1963 el mundo ha vivido con miedo expectante la crisis de los misiles, Niki se posiciona políticamente pintado las caras de los integrantes de aquella crisis, incluso pinta a Kennedy y Kruchev compartiendo el mismo cuerpo de mujer…obra que fue retirada por considerarla ofensiva

“Pintar, calmaba el caos que agitaba mi alma, era una forma de domesticar a los dragones” Dijo en una ocasión.

Niki de Saint Phalle no fue académica, pero tenía una profunda cultura artística, visitaba museos de forma continua y estudiaba las obras que la entusiasman, como hizo con Dalí,  Matisse, Jackson de Pollock o Willen de Kooning y también de Mark Rothko.

Con Tinguely comparte trabajo  viviendo la bohemia además de realizar con entera libertad su trabajo.

Antes que Yayoi Kushama y de Anish Kapoor, Niki de Saint Palle, realiza las Nanas  con un lenguaje psicodélico que producen intriga y estupefacción. Son cuerpos de mujeres enormes, en posturas impúdicas, que bailan, abiertas de piernas, y gritan al mundo su libertad y alegría. Trabaja con fibra de poliéster durante años, lo cual termina por dañar sus pulmones. Niki no hace caso del deterioro que sufre y sigue trabajando.

Construye Nanas gigantes, una de ellas permite la entrada por una puerta que está a la altura de la vagina, la gente se introduce en el cuerpo de la mujer yacente y camina por su interior. Sus obras escandalizan, en realidad es la gran pionera del pop art que décadas después triunfó en el mundo.

Construye una Nana negra y homenajea a los líderes de raza negra. Su obra inmensa comienza a estar por todo el mundo,  dando paso al sueño concebido muchos años antes contemplando la obra de Gaudí, construir mundos exteriores, zonas que puedan vivirse y disfrutarse por la gente común.

Hace toboganes para niños, casitas habitables, parques de agua…

Muchas veces su arte no fue bien recibido, le acusaron de hacer obras de marketing, de comercializar el arte y popularizarlo en exceso. Lo cierto es que en su larga carrera de más de 50 años realizó 3.500 obras que están en diversas ciudades y en los mejores museos del mundo.

Niki de Saint Phalle fue una artista completa, genial en su concepción de un arte concebido como grito de humanidad al exterior. Mientras sanaba sus dolores internos nos enseñó a ser libres, a buscar por medio del arte una liberación intima.

El 21 de Mayo del 2002 Niki de Saint Phalle murió en San Diego, California de una insuficiencia pulmonar grave, a consecuencia de su trabajo.

Un año después de su muerte se inauguró El círculo mágico de la reina Calafia, en Escondido, California, y su equipo continuó trabajando en el Jardín del Tarot, cumpliendo el sueño concebido en el Parque Guell de hacer arte al servicio y disfrute del pueblo.

En 2014, el Gran Palais de París hizo una gran retrospectiva de su obra y en 2015 fue traída al Guggenheim de Bilbao.

Niki de Saint Phalle fue una artista irrepetible, una mujer a la que la vida le trató duramente pero supo hacer del dolor, arte.

María Toca Cañedo©

Sobre Maria Toca 1100 artículos
Escritora. Diplomada en Nutrición Humana por la Universidad de Cádiz. Diplomada en Medicina Tradicional China por el Real Centro Universitario María Cristina. Coordinadora de #LaPajarera. Articulista. Poeta

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