No es empoderamiento; se llama narcisismo.

Cuidarte no es ensimismarte, ni repetirte en mantra soy la mejor, ni conquistar un primer puesto, la ganadora yo, después yo y luego yo, ni priorizarte siempre y en toda situación.
Tener aprecio propio no es pensar que los hombres que no te desean se pierden algo increíble.
«¿Que no quiere estar conmigo? Menudo mierda de tipo
Que si una persona, otra mujer, no elige tu amistad o vincularse contigo es un mal ser humano y hay que denostarla.
Cuidarte no quiere decir desconectar de los sentimientos de los demás y que el Universo tenga que girar en torno a ti, estar ocupada y preocupada por lo tuyo en todo momento y que al hablar de cuidados mutuos o gritar «los cuidados en el centro» la traducción simultánea sea que tus necesidades supongan prioridad y su satisfacción constante la meta.
Reconocerte el mérito cuando es debido no es equivalente a tener sentido de derecho y merecer más. Mucho más. De todo; atención, presencia, bienes materiales, tiempo y refuerzo positivo o halagos.
Mira amiga, un hecho es padecer dosis del síndrome de la impostora y algo muy diferente esperar por ciencia infusa un sitio profesional que no se corresponde con tu cualificación o méritos reales o utilizar el capital ajeno, lo conseguido por una compañera, en tu beneficio de forma espuria.
Reafirmar tus creencias y movilizarte acorde a ellas no quiere decir ir apercibiendo al mundo sobre todos sus «errores» vitales o ideológicos. Tu mirada puede que no siempre sea extrapolable a otras.
Ya dijo Foucault que la represión opera a través de los mecanismos de señalamiento. Tu postura política se pierde aquí cuando actúas en la reiteración de decirle a las demás en lo que se equivocan. Cuando criticas a otras mujeres porque no son como tú, no te quieren o se alejan de ti conscientemente.
Hay un gris entre vivir para otros, la entrega de paracaidista ciega y el nicho narcisista en el que nos miramos el ombligo y resulta que es el centro de la galaxia.
Una galaxia minúscula, esa en la que sólo cabe UNA y la estela de las otras que se van yendo porque no es posible construir en igualdad.
Y, por supuesto, empoderamiento no es creerse en posesión de la verdad absoluta y dogmatizar desde un púlpito o victimizarse cuando se recibe un límite claro.
El mero hecho de hablar y hablar o señalar y señalar no es emancipador per se.
Irme del lado de mujeres que funcionaban desde un lugar difícil o extraño a mi carácter, mis heridas o mi forma de entender las relaciones ha sido más complicado y a la vez más liberador que desapegarme de diez novios machirulos.
Conocerme y hacerme bien y alejarme sin maltratar a otra ni pasar del amor al odio o de la admiración a la crítica en dos días, eso sí que me resulta poderoso.
El estás conmigo como YO te diga o estás contra mí es narcisismo.
Por si sirve.
Por si te vale.
Por si te aporta algo.
Buen día, otro día.
María Sabroso.
Fotografía de Sirli Raitman.
Sobre María Sabroso 111 artículos
Sexologa, psicoterapeuta Terapeuta en Esapacio Karezza. Escritora

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