Nos roban la protección frente al poder

Recuerdo hace años  charlando con un querido amigo, residente hace mucho en la capital, por tanto, añorado, la amable discusión que mantuvimos en terraza con sol y hielo en un vasito de café molón. Se había dado un golpe suave en Argelia, ante el triunfo electoral de un partido integrista. Defendía mi amigo, con versado ahínco,  la asonada en base al horror y el retroceso que podía suponer el triunfo de cabestros con barba y por toda filosofía social un Corán anacrónico y falso. Esgrimía y vapuleaba mi feminismo, augurando los siete males para la población femenina de un país modernizado como era Argelia. Mi amigo era judío, quizá algo tenían que ver sus ancestros en la defensa numantina de la intervención militar en la voluntad popular, pero no mucho, porque era dialogante, inteligente y muy culto. Suerte de amigos que tiene una, la enseñan además de apreciarla.

Mi postura era radicalmente contraria. Defendía con la pasión y la verborrea que me caracteriza (las personas que me conocen lo saben bien…las que me leen, un poco) que la decisión popular es sagrada. Siempre. En cualquier caso. Argüía, mi amigo, que si esa premisa era firme no hubiera hecho yo nada en caso de poder torcer la voluntad popular cuando el cabo alemán ganó las elecciones en 1934 en el país germano . Lógicamente, su argumento me hacía dudar. O al menos temblar ante la disyuntiva de poder parar un genocidio y no hacerlo en base a principios firmes o creencias arraigadas.

Les cuento esta anécdota porque estos días la tengo muy presente. Fue larga y ampulosa la discusión y nos llevó, a ambos, a dudar de nuestras convicciones. Como deben de ser siempre las buenas discusiones. Discutir para aprender y no para encastillarnos en nuestras creencias. Ya les digo, que mi amigo era fetén. Yo también, sobra apuntarlo.

En estos días, después de escuchar –a mi pesar, no crean, me repugna mucho mover la mierda- los famosos audios, he recordado aquella conversación y se me vuelven a revolver los principios. Para cerciorarme de que mis pensamientos van por buen camino, realizo un ejercicio que les recomiendo. Les doy la vuelta. Y me dije: si yo dirigiera un gran medio, tuviera el infinito poder de un Ferreras o similar teniendo la certeza de que Vox y sus secuaces podrían hacer una mayoría en el Parlamento ¿movería piezas ilegales para impedirlo? Háganse ustedes la idea de que el solo pensamiento de una mayoría de los cavernarios del toro, caza y Soberano, me espeluzna lo suficiente para ponerme en un brete salvaje. Muy salvaje.

Mientras pululaba por mi cocina, ya saben lo cocinillas que soy, realizando una magra ensalada para una cena festiva y solitaria, desmenuzaba  mi argumentario con solicita autoridad. La respuesta es que no, no y mil veces no. No.

Y si en algún momento, ocurriera el peregrino hecho de que yo tuviera tal poder (ja) y tomara decisión opuesta a esta negativa, les ruego tomen cartas en el asunto y avisen al frenopático más cercano, porque es altamente seguro que María Toca se hubiera trastornado.

Lo que sí haría, y debiera ser modo de acción de los perrodistas (el palabro no es mío, sino de mi vecino de https://www.lapajareramagazine.com)  debiera ser luchar denonadamente para ofrecer la mejor información en sus medios.  Información verídica, contrastada, lúcida, documentada. Trabajar con uñas y dientes para culturizar a un pueblo que mantiene  la consabida distorsión histórica producida por una dictadura no tan lejana que dejó convalecencia árida en forma de una Transición insana y manipulada. Porque la prensa libre y capaz, nos salva. Nos salva de la inanición cultural, de la falsa historia que nos cuentan medios partidistas e interesados en mantener al pueblo inculto y aborregado para seguir disponiendo del mismo como finca propia.

La prensa libre y capaz, nos salva del borreguismo. Nos libera a cada poco porque hace frente al poder omnímodo del estado, de cualquier estado, porque una vez conseguido el poder, aunque sea nuestra ideología quien lo detenta, hay que controlarlo  ya que su tendencia natural es el desmadre. Deberíamos grabarnos a fuego este axioma: el mandato del poder es perpetuarse y hacer todo lo posible para ello. Corromperse, las más de las veces. Y precisamente para eso sirve la prensa, para poner coto al desmán del poder. De cualquier poder. Tanto el económico, como el judicial, legislativo, religioso…Sin ella (prensa) quedamos al albur de los mangantes, de los corruptos, de los aprendices de brujo que nos subyugan sin piedad.

Por ello, trabajar para conquistar una sociedad culta y bien informada es tarea de periodistas. Informarnos lo más objetivamente posible de los hechos que acontecen. Claro que cuando escribimos tenemos ideología, lo que no debemos nunca dejar fuera es la honestidad. No quiero una prensa de izquierdas, por más que yo lo sea, quiero una prensa libre, fecunda e informada objetivamente. Quiero periodistas valientes, veraces y honrados, muy honrados. Los hubo, a ellos les debo mi formación como persona y no dudo que los hay. Pocos, pero debe de haber unos cuanto por ahí, malviviendo, claro.

Lo que no es tarea de estos profesionales es maniobrar para deshacer la voluntad popular porque no se ajuste a la ideología de los integrantes de esa mafia oculta. Lo que no es lícito es intentar derrocar el poder mintiendo, construyendo falacias con datos falsos a sabiendas. Y si no es a sabiendas, da igual, porque la labor periodística es contrastar un y mil veces la información. Y más si coincide con nuestra ideología o nuestras premisas intrínsecas. Hoy esos canallas se justifican diciendo que no sabían cómo contrastar…Ignoran, o quieren que ignoremos que cuando una noticia o información no es segura, ¡jamás se publica! Jamás. De primero de periodismo que lo sabe hasta una lega que no es periodista, como yo.

 

No es  tarea de la prensa descabezar gobiernos, partidos o voluntad popular. Su tarea es informar para que sea el pueblo quien descabece a los impresentables. Lo que les ocurre a los/as pequeños mafiosillos de los medios es que les gusta jugar a Mefistófeles de Cadena Cien. Ellos/as se ven a si mismas en plan Marlon Brando en el Padrino y no son más que el pobre Fredo Corleone que se desmoronan y se les produce colitis a poco que se desmadeje el tinglao. Juegan y no saben, además. Juegan y destrozan una de las cosas sagradas que tiene esta sociedad: la prensa. La buena prensa.

Y nos dejan a la ciudadanía sin protección frente al poder. Poder que es su compañero de juegos, por eso, aunque fuera a Vox a quien hubiera que combatir, pienso como pensaba en aquellos lejanos años en que conversaba con mi viejo amigo. No, y mil veces no es lícito mentir o maniobrar para evitar que los que no nos gustan tomen el poder. Luchemos por nuestras ideas, peleemos con todos los medios por llevar la verdad (subjetiva, a veces, pero bien contrastada, siempre) a los medios y dejemos las brujerías para la tele basura. Claro, que forman parte de ella. La crearon ellos para ese fin.

Los medios están para informar, no para destruir reputaciones en falso. Los medios tienen una responsabilidad sagrada con la verdad, nunca con la manipulación y la mentira. A cada uno lo suyo. La prensa a contar  la verdad. Y los mafiosos a las películas. ¿Capici, Ferreras?

María Toca Cañedo©

https://elpais.com/espana/2022-07-10/villarejo-detallo-el-montaje-falso-de-la-cuenta-de-iglesias-en-un-paraiso-fiscal.html

https://www.publico.es/politica/villarejo-revelo-capo-cursach-pedro-jota-e-inda-hacian-espionaje-politico-disfrazado-periodismo-investigacion.html

 

Sobre Maria Toca 1266 artículos
Escritora. Diplomada en Nutrición Humana por la Universidad de Cádiz. Diplomada en Medicina Tradicional China por el Real Centro Universitario María Cristina. Coordinadora de #LaPajarera. Articulista. Poeta

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