Pactos de la Moncloa: Ni tanto ni es el momento.

Llevamos días escuchando de forma repetida la llamada al consenso,  a repetir los  Pactos de la Moncloa que se firmaron en Octubre de 1977 ante la crisis económica y social de aquél tiempo, entre los partidos políticos españoles (no todos, ni todos firmaron lo mismo como explicaré)

Antes de considerar si son necesarios en el momento actual me parece importante explicar qué fueron, en qué consistieron  dichos pactos por esclarecer los mitos de la Transición en la que parece que todo lo realizado entonces fue idílico y óptimo. Situemos el tiempo de 1977.

Había muerto el dictador dos años antes, la crisis del petróleo producida por la guerra del Yom Kippur (día del perdón judío) en 1972, cuando las tropas de los países árabes  lanzaron una ofensiva sobre territorio judío. Al cabo de unas semanas, el estado de Israel derrotó al ejército árabe y aposentó con más fuerza su poder hegemónico sobre Palestina. Los árabes toman conciencia de la capacidad de presión que tienen con el petróleo y deciden ejercerlo. La subida del barril es estratosférica para los países que apoyaban al estado hebreo, España no lo hace de forma explícita, incluso no tiene embajada en Israel pero somos socios de EEUU,  por tanto nos tocan las mismas medidas. Al principio se triplican los precios del barril,  en los meses siguientes siguen subiendo de forma ilimitada. Por poner un ejemplo, en 1970 el precio del litro de gasolina era de 6,90 pesetas, ese mismo litro en 1979 llega a costar 19 pesetas y el 1980, 28, 70 pesetas. Nuestras divisas se emplean en el pago del petróleo produciendo una ampliación enorme de deuda pública (para ese tiempo) .

Esta acción marca el fin de la bonanza económica en el mundo occidental a la vez que se toma conciencia de la dependencia de las energías fósiles y lo que supone para el mundo occidental. Era 1973, en España el dictador  está tocado de muerte y los sucesivos gobiernos que se suceden no se dan por enterados de la crisis económica que suponía la subida del barril. El resto de países toma medidas adaptativas, España no, mete su cabeza dentro del agujero para no ver la enorme sima de déficit que  produce el petróleo.

El dictador muere, poco antes ha saltado por los aires el sucesor, Carrero Blanco,  presidiendo  el consejo de ministros una figura patéticamente gris, como Arias Navarro. Los consejos de ministros de Franco eran poco más que una simiesca camarilla de aplaudidores a las decisiones del dictador. La economía española se tambalea pero hay otras urgencias. La llamada Reforma Política, a la que se pone proa con el nombramiento sorpresivo de un joven, antiguo falangista, director de RTVE,  que parece el encargado de sección del Corte Inglés, Adolfo Suarez.

Obviaremos para otro artículo las vicisitudes ocurridas en ese tiempo y como España se circunscribió a la política de bloques internacionales. La Revolución de los Claveles hacía poco que había surgido en Portugal,  abrumaba al gendarme yanqui con las confiscaciones de tierras a terratenientes y un gobierno revolucionario. Henry Kissinger  accede al timón  impulsando  a un político gris y sin mucha incidencia en Portugal como Mario Soares  tal que si fuera  el Kerensky  luso a fin de reconducir la política por los cauces  normalizadores que EEUU puede tolerar en su ámbito de influencia. Soares representa un socialismo descafeinado sin veleidades revolucionarias.

No se quería por nada del mundo que España corriera el mismo camino que  nuestros vecinos; EEUU, con Kissinger a la cabeza apuestan por el heredero del Caudillo, rey Juan Carlos I como elemento estabilizador temiendo una revuelta que girara a  España hacia un república incrontrolable. Claramente había que sustituir al gobierno inepto elegido por Franco por otro más acorde al brillo democrático que se pretendía dar a la monarquía española.

El promotor de esa Reforma política no fue, por incapaz, el rey Juan Carlos I, sino uno de sus preceptores, Torcuato Fernandez Miranda, verdadero artífice de las imbricadas relaciones que llevaron al monarca a disfrutar de éxito político inmerecido en conjunción con  Kissinger. La reforma toma salida con urgencia porque la sociedad española bulle en la calle, en las fábricas, en las Universidades. Hasta una parte importante de la iglesia católica (incluido el papa Pablo VI horrorizado por los últimos fusilamientos ocurridos en 1975) toma partido por la libertad, por la democracia y la apertura política. Los ajustes económicos siguen esperando. No tocaba aún.

En 1977 la situación parece insostenible,  no es que las cifras económicas fueran asustantes, si las comparamos con las de ahora: el PIB español era de 9,1 billones de pesetas, se crecía un 2,8% y el déficit público era de un 2%. Nada especial por tanto,  pero hay una cifra  que sí aterra, los altos niveles de inflación, que van de un 20% hasta más de un 30% en esos años. Pedir un crédito entonces era una aventura que pagaba intereses de un 22% , algo impensable a las economías personales y de las empresas. El grito inflacionario hizo que el gobierno de Suarez se tomara en serio la economía. También la cifra del paro asusta un poco, 1 millón de personas…da risa si la comparamos con la actual pero es que entonces no había subsidios de desempleo .

Ha llegado la hora de tomar el timón económico. Suarez reajusta su gobierno para ello.

Se nombra a un prestigioso profesor de economía, Enrique Fuentes Quintana, como vicepresidente económico, con poderes casi absolutos. El nombre de Fuentes Quintana tenía prestigio por su capacidad  y por  estar alejado de los juegos políticos partidistas. Independiente de poderes económicos  y capaz, pone proa a arreglar la economía consciente de que de no hacerlo, la democracia peligra. Tiene en mente la experiencia de la II República española, repite a quien quiera escucharle que sin una economía saneada y un pueblo satisfecho volveríamos a quebrar la intentona democrática. Se hacen necesarios unos pactos para encarrilar la depauperada economía española a la vez que poner proa a una verdadera reforma política basada en una mejoría social y política. Encaran los Pactos de la Moncloa que son obra suya en su mayor parte.

En necesario involucrar al arco político completo, el gran  maniobrero que era Suarez inventa la primera “pinza” entre la derecha y el PCE. Era imprescindible unir a todos los partidos políticos de entonces, el PCE, PSOE, AP (origen del PP con Fraga como presidente) CIU, PNV, PSC(facción catalana del socialismo que había ido por libre hasta la reunificación posterior) PSP (partido presidido por Tierno Galván, que también se integró al PSOE poco después) FSC (partido catalán)  Los socialistas son remisos a integrarse en los pactos, pero su presencia es imprescindible, para ello Suarez prioriza al PCE con Carrillo a la cabeza,  con lo que el PSOE reacciona al verse desplazado por los comunistas  temiendo , con razón, que sean estos últimos quienes recojan las mieles en las elecciones futuras. La lucha contra la dictadura ha sido sostenida por los comunistas y por partidos de la llamada extrema izquierda, ORT, PTE, LCR, y no por un PSOE, dividido por la parte de Rodolfo Llopis, en el exterior y la interior capitaneada por el grupo sevillano de Felipe Gonzalez, Guerra y algunos más que no tienen aún las riendas del poder total sobre el partido.

Los sindicatos, CCOO, UGT, a los que se les pone el señuelo de la devolución de las incautaciones realizadas después de la guerra civil por Franco, a pesar de que algunos de sus líderes, como Marcelino Camacho, han visto la muerte de Franco desde la cárcel, muerden el  anzuelo. Si quieren pasta tienen que tragar por los pactos. Los anarquistas de la CNT no lo hacen…con los resultados conocidos y explicados en nuestras páginas https://www.lapajareramagazine.com/caso-scala-jaque-mate-al-anarquismo-espanol.  Mantienen su independencia y les costó muy caro como explicamos en el artículo anterior.

Si hay repartición de tarta tienen que estar a las duras, y ambos sindicatos, CCOO y UGT como decíamos, se aprestan a ello.

Los Pactos de la Moncloa tienen un viso preferencialmente  económico. Fuentes Quintana redacta un borrador en el que se hace hincapié en la reducción drástica del gasto público como forma de reducir la inflación, para ello pide a los trabajadores una dura implicación. Se prohíben las subidas de sueldo mayores del 20% (recordemos que la inflación rondaba el 30%) por tanto la clase trabajadora  pierden un importante  capacidad adquisitiva. Se dispone el despido libre, la contratación de gente joven con contratos irrisorios de practicas. Es decir, se abre la veda a la liberalización del mercado económico, sagaz forma que tiene el capitalismo de sanearse sobre la espalda del trabajador.

A cambio se ofrecen medidas sociales de un corto calado y bastante previsibles.  Se incide en compartir con los partidos la gestión de los medios de comunicación, RTVE, sobre manera, hasta ese momento manipulada solo por el gobierno, que pasa a depender en sus nombramientos del Parlamento con la representación en sus órganos directivos de espectro político. También se encaran reformas que a los ojos actuales pueden parecer oníricas pero eran reales entonces, como por ejemplo la despenalización del adulterio femenino -sí, lo han entendido bien, hasta los Pactos de la Moncloa, si una mujer era adultera la pena podía ser de dos años de cárcel, en caso masculino, no había pena legal-  La despenalización de los anticonceptivos (se compraban de forma clandestina en farmacias de confianza con enorme riesgo de cárcel tanto de la farmacia como de la compradora)

Del divorcio o del aborto, por supuesto, ni se habló entonces, faltaban unos cuantos años para poder realizar unas leyes de mínimos. Y nada mas…Como verán la trágala para sindicatos y partidos de izquierda  fue amplia; mucho sacrificio y poca compensación.

Aún con todo, ¿saben ustedes quien no quiso firmar la parte social del pacto? Sí, aciertan…el ínclito representante de la derecha, padre fundador del PP,  en ese momento presidente de AP, don Manuel Fraga Iribarne. El de “la calle es mía” de los sucesos de Montejurra, de Vitoria…El mismo. Al papá de la derecha española le parecía muy bien que las mujeres fueran a la cárcel por adulteras o por controlar la natalidad. Firmó (y se lo permitieron) la parte económica del Pacto pero no la política.

https://www.lapajareramagazine.com/historia-de-la-transicion-ni-pacifica-ni-democratica

Fuentes Quintana, no era revolucionario, ni tan siquiera socialdemócrata pero tenía el suficiente sentido común para entender que la sociedad española necesitaba ajustes económicos y el capital empresarial un lazo gordiano sobre su cuello por el ímpetu capitalista despiadado de sus empresas. Eran las mismas empresas engordadas al calor del franquismo, libres de impuestos, libres las manos para ejecutar a su antojo y merendarse el solar patrio. Herederas de sus antecesores que utilizaron mano de obra esclava en la posguerra matando a trabajar a los presos a fin de obtener beneficios absolutos. La derecha española de siempre, la que sufragó la guerra  cobrándose con réditos el éxito fascista. La misma, que no podía soportar a un técnico en el ministerio que pretendiera poner coto a las empresas eléctricas, por ejemplo, o a  las de comunicación, a los grandes consorcios de la construcción. Y en ocho meses se lo cargaron.

 

La UCD se formó como amasijo político de arribistas jóvenes, de quienes pensaron en Lampedusa cuando dijo que había que cambiar para que todo siguiera igual. Franquistas reconvertidos (como Suarez) en cursillos acelerados de democracia que les pusieron un barniz bonito en sus trajes de falangistas irredentos. Con esos mimbres toreaba Suarez, que era uno de ellos pero un pragmático  que venía del pueblo llano, no de las grandes familias políticas del régimen. Al calor de las reformas de Quintana se rebulleron los poderes fácticos económicos, tomaron el timón de UCD y dieron la patada al profesor Fuentes Quintana que presentó la dimisión abrumado por las presiones y atado para no ir al fondo de sus reformas, ocho meses después de ser nombrado ministro.

El gobierno económico quedó en manos de :

 Leopoldo Calvo Sotelo:  consejero delegado de Unión Explosivos Rio Tinto. Consejero de Banco Urquijo, Renfe, Sodiga, Sedas de Barcelona (entre otras muchas.

Marcelino Oreja Aguirre: consejero del Banco Guipozcoano, Editorial Católica, Agromán, Unión Cerrajera…

Joaquin Garrigues Walker: cuya familia dominaba en 32 consejos de administración de las más importantes empresas españolas, IBM, Altos Hornos de Vizcaya, Whestinhouse, Hispano Olivetti, Ford, Estándar

Landelino Lavilla García: Consejero de Bandesco, Banesto, Editorial Católica, Campsa, Aceronox…

Eran  miembros de Acción Católica, Lavilla, Cavero, Oreja… Por supuesto había varios  del Opus que estaban “tapados”

Como ven ustedes el más rancio abolengo del poderío económico español. Si investigáramos en la saga familiar que unifica a las empresas, hoy del IBEX, saldrían muchos sapos y culebras, por eso no se toca (quizá lo hagamos algún día…) Es vergonzosa  la implicación de dichas empresas con el fascismo en los años duros de la dictadura cuando el valor de un preso era justo el trabajo esclavo que pudiera hacer. Hasta su muerte o hasta reventarle por dentro y por fuera. La derecha española económica, que se alimenta de sangre trabajadora sin miramientos.

 

Y no es que las reformas de Fuentes Quintana fueran revolucionarias, como hemos explicado, al contrario, fueron draconianas para la clase trabajadora. Tan solo pretendía implicar al resto de la sociedad en una sencilla modernización . Hizo una reforma fiscal, hasta entonces inexistente porque hasta llegar él  nadie pagaba impuestos en este país. Su intención era  controlar los desmanes de las grandes empresas…No se lo permitieron.

Los nuevos ministros nombrados a la marcha de Fuentes Quintana encarrilaron la economía de forma  que siguiera en las mismas manos sin mayores sobresaltos para las grandes fortunas.

Y esta es la historia de los Pactos de la Moncloa, esos que quieren restaurar a toda costa ahora. Nos  preguntamos ¿para qué? La economía española no necesita más que volver a ponerse en marcha. La sociedad española necesita recuperarse de una crisis terrible producida por el Coronavirus, pero sin ajustes drásticos y apretadas de cinturón, más bien al contrario. Hay dos partidos gobernando, fuera del gobierno está la derecha más recalcitrante, como estamos comprobando en estos días, que no tiene excusa ni le duelen prendas en inventar, desacreditar y bombardear cualquier toma de postura de un gobierno, que con muchos fallos que serán analizados, está gestionando un terrorífico caos  de descomunales consecuencias. Pactos ¿para qué?

Mucho nos tememos que la renovación de los Pactos vengan a lo mismo que los anteriores, sirvan para apretar la soga de las clases medias y las más precarizadas…Para lo que sería enormemente útil que los ministros de UP, salieran del gobierno a fin de dejar las manos libres a los que siempre han llevado las riendas. La derecha ultramontana que no ha cambiado nada y una izquierda pusilánime y complaciente con el poder económico.

¿Saben ustedes quiénes son? …Los mismos que desbancaron a Fuentes Quintana en el 79.

 

María Toca©

 

 

Mi agradecimiento a Chapi Canales por aportar datos y sugerencias que han conformado este artículo.

Por si quieren repasar la integridad de los Pactos de la Moncloa, les dejo el siguiente enlace:

https://s3.eu-west-3.amazonaws.com/webpte/Documentos/Los+Pactos+de+la+Moncloa/Los-Pactos-de-la-Moncloa.pdf

En estos enlaces que hemos consultado y sin ellos no hubiera sido posible el artículo encontrarán ustedes complementada toda la información.

https://www.economiadigital.es/politica-y-sociedad/pactos-de-la-moncloa-la-liberalizacion-de-rtve-que-el-psoe-boicoteo_20050722_102.html

https://www.eldiario.es/contracorriente/pactos-Moncloa-torpedo-Gobierno_6_1012858727.html

http://vespito.net/historia/transi/pactos.html

http://vespito.net/historia/transi/socft.html

 

http://vespito.net/historia/transi/economft.html

 

https://www.abc.es/espana/abci-unos-pactos-para-salvar-democracia-202004050232_noticia.html?ref=https%3A%2F%2Fwww.google.com%2F

 

https://elpais.com/politica/2014/08/29/actualidad/1409304456_399099.html

 

https://elpais.com/politica/2014/08/29/actualidad/1409304456_399099.html

https://elpais.com/diario/1978/03/08/economia/258159629_850215.html

 

https://s3.eu-west-3.amazonaws.com/webpte/Documentos/Los+Pactos+de+la+Moncloa/Los-Pactos-de-la-Moncloa.pdf

 

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Escritora. Diplomada en Nutrición Humana por la Universidad de Cádiz. Diplomada en Medicina Tradicional China por el Real Centro Universitario María Cristina. Coordinadora de #LaPajarera. Articulista. Poeta

6 Comentarios

  1. Entre las reformas de Fuentes Quintana hubo una que apenas requirió atención hasta 30 años más tarde, cuando la mayor recesión económica desde 1929: Fue la que permitió desde entonces la liberación de las cajas de ahorro para poder competir con la banca comercial y de inversión.

    Esa medida permitiría a caciques, políticos corruptibles y mangurrianes diversos dejar las cajas de ahorro como un solar financiero perdiendo su esencia y su fin primordial, que no era otro que el de proporcionar capital circulante en cantidad suficiente y en tiempo al territorio de implantación.

    • Bien traído, Manuel. Cierto que esa liberalización trajo desmanes varios, posiblemente fue un enorme patinazo de Fuentes Quintana, que aunque honesto y capaz era subsidiario de su ideología. Quizá lo toquemos en próximos artículos. Muchas gracias por su lectura y aportación.

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