Rosa María García Ascot

 

 

Cúpula amarilla y viento de plata. El lirio, la sonrisa velada y la mano delgada. Cúpula amarilla y viento de plata,

De Lorca,  para Rosa.

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Nace esta mujer en Madrid, en pleno centro de la capital, justo en la calle Bailén desde el balcón de la vivienda se contempla en todo su esplendor el Palacio Real, donde años después se asomara el maestro Falla antes de sus clases, en el año 1902. Su madre Rosa Ascot Placar, era pintora, amante del arte en general y tocaba el piano. De ella heredó Rosita, su talento para el mismo. En la casa familiar se celebraban veladas musicales con asistencia de diversos  personajes de la época, entre los que se encontraba García Lorca, a quien Rosa admiraba. La admiración era mutua ya que el poeta la llegó a hacer un poemilla:

 

La cinta de la corona o pulsera de flor

Cinta azul,

azul y naranja,

con el fleco verde limón.

En la cinta azul, azul y naranja,

vaya escrito este nombre:

Rosa García Ascot.

 

Desde  muy niña sentía la música realizando composiciones sencillas, cositas,  las llamaba ella. Aún no sabía tocar pero su sentido musical se manifestaba. Lo cuenta ella con sencillas palabras:

Yo, mucho antes de aprender a tocar el piano, ya ‘componía’. No sabía, naturalmente, lo que era componer y mucho menos lo que era ‘la composición’ (…) lo que pasaba es que a mí se me ocurrían unas cosas que tenían significación o expresión musical. Combinaba unos sonidos, vertical y horizontal, de forma que tuvieran sentido. No puedo decir lo que yo pensaba ni lo que a mí me empujaba a realizar tal cosa. Sentía la necesidad de hacerlo, sin saber lo que hacía y por qué’

Tal es así, que su primera composición conocida data de 1914, una obra para piano “Canción de cuna”. Poco después compone “Allegro de una sonata”, “La Medianoche” entre otras.

Su primera profesora fue María Rosendo, poco después le da clase el maestro Pedrell que descubre su talento y se la recomienda a Manuel de Falla para que siga formándola. Este no daba clases ya que  en esa época se dedicaba solo a la composición, pero el respeto que le debía a Pedrell hace que haga una excepción con Rosita. De esta forma responde Falla a Pedrell al escuchar a la joven tocar:

“Dado lo que encuentro de extraordinario en Rosita -cuya organización musical es prodigiosa, como usted dice muy bien-, hago una excepción en mi plan y desde el martes próximo empezaremos las lecciones de piano y de composición”. 

Desde entonces se convierte en maestro y mentor al que Rosa dedicará amor y respeto durante toda su vida.

Corren tiempos de cambio en España, se intuyen aires de libertad,  un grupo de mujeres y algún hombre deciden desprenderse del consabido sombrero que lucen las féminas de alta sociedad y  dejar el pelo al aire como símbolo de ruptura con los antiguos preceptos conservadores y patriarcales. Llegan las Sinsombrero.  En Madrid, y  más concretamente en el  Lyceum Club Femenino se dan cita,  Concha Méndez, poeta, autora teatral y editora, Ernestina de Champourcín, Josefina de la Torre, Marga Gil Roëset, María Teresa León, María Zambrano, Maruja Mallo, Rosa Chacel, Ángeles Santos, Carmen Conde. Rosita García Ascot se une a ellas con el entusiasmo juvenil de romper con las claves antiguas.

En 1930 se funda el Grupo de los Ocho, que es el equivalente en música a la Generación del 27 en literatura. Lo componen, Barcarisse, Pittaluga, Remacha, Bautista, los dos Halffter, Mantecón y la propia Rosita. Al año siguiente, ya proclamada la República, se presentan en el Palau de la Música de Barcelona.

Rosa García Ascot, es tímida, muy cariñosa, pero retraída, siente un pudor muy intenso ante la idea de tocar su obra. Interpreta con arte y soltura las obras ajena, pero no la suya. La educación patriarcal, la pesada condición femenina de la época hacen que su obra quede ocultada por su timidez.

El grupo se relaciona estrechamente con la gente de la Residencia de Estudiantes, conformando la vanguardia de la cultura española de la época  al amparo de la Institución Libre de Enseñanza donde brillan los intelectuales de la época.

Poco después conoce al compositor  y estudioso musical, Jesús  Bal Gay, con el contrae matrimonio. En 1935, el marido recibe una oferta de la Universidad de Cambridge como lector de español, Rosa le acompaña, pero antes se detiene en París, donde su hermano es cónsul. En la capital francesa le da clases nada menos que Nadia Boulanger, entablando relaciones de amistad con Milfaud, Poulenc y Ravel. La guerra civil estalla estando la pareja separados, Jesús, en 1938 marcha a México, acabado su trabajo en Cambridge  y ella se reúne con él poco después.

Llegan los años del exilio. En su casa madrileña han quedado  muchas de las composiciones de la artista, que al estar sin dueños es invadida por milicianos y se destruyen las partituras perdiéndose gran parte de la obra de Rosa. En México el dolor de la añoranza invade a la artista, aunque se rodea de amigos cercanos que han buscado refugio en el país.

Para sobrevivir, la pareja, fundan una galería de arte, Diana, la llaman, donde exponen Remedios Varo, Leonora Carrington, y Vera, la esposa de Stravinski,  entre otras. A Jesús le encomiendan fundar la Casa de España en México.  Conoce y estrecha lazos de amistad con Stravinski , recibiendo su influencia en las nuevas composiciones de Rosa, que se apartan del clasicismo anterior para reflejar las vanguardias musicales.

 

Han asesinado a Lorca, lo que le produjo  gran dolor, cuando muere  el maestro Falla,  en 1946, se rompe y decide no componer más ni realizar conciertos, dedicándose a partir de entonces a la docencia.

 

La nostalgia de España invade a la pareja, por lo que realizan una visita en 1961  comprobando que la dictadura no aprieta tanto como en la postguerra, y en 1965 deciden volver e instalarse en su país.

Rosa García Ascot, no vuelve a componer, sigue dedicada a la docencia, quizá su alma sensible no  soportó tanto vaivén emocional y se le agotan las ganas, o no supo ver el enorme talento que artistas como Falla, Granados, sí vieron.

Cuando muere su compañero, Rosa queda sumida en una depresión profunda. Ha dado clase a las hijas de María Teresa Heredia, con la que entabla una profunda amistad.

Su obra está olvidada, aunque en los años setenta, Regino Saiz de la Maza, publica un manuscrito de una composición suya pero no es suficiente para su reconocimiento.

Sumida en una nube de olvido, permanece al cuidado de su amiga María Teresa Herrera, que no la abandonará jamás, hasta su muerte en Torrelaguna, en mayo del 2002.

Ignacio Clemente Estupiñán, ha conseguido catalogar 36 obras de la compositora madrileña, treinta  son para piano,  cuatro para orquesta, una de guitarra y otra para música de cámara.

María Teresa Heredia mantiene su archivo en guardia y custodia. La artista está enterrada en Torrelaguna.

La pianista Paula Ríos ha dedicado  un disco a la obra de Rosa García Ascot,  Viento de plata, editado por Columna Música. Recoge parte de la obra que se conserva  de la artista madrileña y de su marido, Jesús Bal y Gay. El álbum, en el que interviene la soprano Eva Juárez, incluye cinco piezas de cada uno nunca grabadas hasta ahora, y que en el caso de ella sumaban el corpus básico de su creación hasta que la reciente tesis del pianista Ignacio Clemente ha añadido interesantes descubrimientos.

Pensamos que una artista de esta importancia merece reconocimiento y conocer su escasa pero importante obra.

María Toca Cañedo©

 

 

Sobre Maria Toca 1586 artículos
Escritora. Diplomada en Nutrición Humana por la Universidad de Cádiz. Diplomada en Medicina Tradicional China por el Real Centro Universitario María Cristina. Coordinadora de #LaPajarera. Articulista. Poeta

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