Sísifo y la piedra española

 

Si hubiéramos realizado los deberes históricos hace tiempo (oh, esas mayorías absolutas socialistas que no se preocuparon de  gestionar una debida información sobre la guerra civil, la postguerra y el franquismo) lo que ahora ocurre nos sonaría bastante. Es lo que tiene la ignorancia  que nos hace cargar una y otra vez la terrible lacra de los errores como Sísifo su piedra.

La CEDA, era un partido de derechas donde los tradicionales terratenientes, monárquicos e influyentes personajes de la República encontraron acomodo. Lo presidía Gil Robles, hombre de bien, católico y defensor de las tradiciones españolas, como la iglesia y la monarquía; enemigo acérrimo de los modernismos republicanos. A saber, educación para el pueblo, derechos de la mujer, derechos laborales, sindicatos, partidos plurales, reconocimiento de la diversidad de la patria española, con identidades marcadas como Catalunya, Euskadi y tendentes a formarse como Andalucía y Galicia, mientras las demás andaban buscando  posicionarse en espera de posibles autonomías. Además detestaba la secularización de la enseñanza, la reforma agraria, los sindicatos libres y la liberación de la mujer. Todo esto, al señor Gil Robles, le parecía fatal.

En Europa habían surgido movimientos como el fascio en Italia, además del nuevo y vociferante nazismo alemán. El señor Gil Robles, que en principio asumía (con la boquita pequeña, muy pequeña) un cierto barniz democrático, le deslumbraron ambos movimientos y allá que se fue a aprender. En septiembre de 1934 marchó a Nuremberg donde Hitler deslumbraba al mundo con su opereta diseñada por Lenni Riefelstall, quedando encantado, el bueno de don José María, que ya admiraba profundamente al dictador italiano, incluso se hacía llamar como él en el partido. El Jefe, llamaban a don José María Gil Robles, como Il Duce, al italiano. Que vamos a ver, no es que el español,  necesitara mucho aprendizaje en eso del fascismo tan de moda en la década, porque a él de natural le salía, pero siempre es bueno  fijarse en los que saben.

 

En los diversos mítines que daba  en España, Gil Robles, dejó diversas flores para la historia, como las que siguen:

Con locura, con paroxismo, con los que sea: prefiero un pueblo de locos a un pueblo de miserables”.

O esta otra:

Hay que ir a un Estado nuevo, y para ello se imponen deberes y sacrificios. ¡Qué importa que nos cueste hasta derramar sangre! (…) Para realizar este ideal no vamos a detenernos en formas arcaicas. La democracia no es para nosotros un fin, sino un medio para ir a la conquista de un Estado nuevo. Llegado el momento, el Parlamento o se somete o le hacemos desaparecer”.

Yo creo que a ustedes les puede sonar un poco el ideario que desprenden los exabruptos de don José Mari

La escalada semántica de la CEDA, que ya les dije que en origen eran sutilmente democrática, fue in crescendo porque ¡chorpresa! surgió un movimiento más extremo -las derechas no tienen final con eso de extremarse- que se llamó Falange, cuyo nacimiento en 1934, vino a mover el avispero ya de por si revuelto de las derechas españolas. La nueva formación fomentaba la violencia extrema y se nutrió de los jóvenes cachorros que consideraban a don José Mari, un blando y un viejuno que no estaba para juergas orgiásticas de bengalas, puñetazos y pistolones.

Sirva de ejemplo los discursitos que el hijo del dictador lanzaba. José Antonio Primo de Rivera dejó dicho para la historia lo siguiente:

«Ninguno de los españoles, soldados unos y otros hombres civiles, no quieren asistir a la total disolución de la Patria. Se alza hoy contra el Gobierno traidor, inepto, cruel e injusto que la conduce a la ruina (…) Trabajadores, labradores, intelectuales, soldados, marinos, guardianes de la patria: sacudid la resignación ante el cuadro de su hundimiento y venid por España una, grande y libre ¡ Que Dios nos ayude ! ¡ ARRIBA ESPAÑA !

O también el conocidísimo de :
“ No hay más dialéctica admisible que la dialéctica de los puños y de las pistolas cuando se ofende a la justicia o a la Patria”

 A partir de ese momento la subida de tono discursil se hizo crónica hasta desencadenar lo que ustedes ya saben y yo omito. No es que  pretenda hacer catastrofismo porque la situación internacional es muy diferente de la que se vivía en la década de los treinta en Europa pero, si supiéramos bien la historia, si la hubiéramos dado en el colegio cuando tocaba, los aprendices de carcamuses del momento presente se cuidarían de repetir discurso…a menos, claro está, que anden en eso. En sus fascismos varios, en sus discursos de odio, en su desprecio a la voluntad popular que, aunque no guste, deben cumplir según la primera norma de democracia.

Nos suelen reprochar, a las que nos apasiona la historia, que deberíamos mirar al futuro, que lo pasado, pasado está. Yo suelo responder lo mismo: la historia que no se aprende, se repite. Ya conocen la frase por manida…esa de que estamos condenados a repetirla.

Les cuento el final de este cuento histórico porque imagino que tendrán ganas (los que no lo sepan, que seguro que todas/os mis lectoras lo saben) ¿Qué fue del señor Gil Robles?

Pues que tuvo que exiliarse porque a los fascistas les da lo mismo la derecha que la izquierda,  aunque aprendió la lección. Tarde, pero la aprendió. Durante los años sesenta encabezó un partido demócrata cristiano y se unió a la oposición franquista con la que colaboró ardorosamente abjurando de su pasado fascista. Se arrepintió el bueno de don José María,  viendo las tropelías del generalito africanista,  lo que pasa es que, a los fusilados, a los torturados, a las rapadas, a las que dieron ricino y “pasearon” les dio un poquito igual que el señor Gil Robles se convenciera de que con los fascistas no se puede confraternizar.

Muchos años después, en Chile, Eduardo Frei hizo lo mismo con Pinochet. Luego, también se arrepintió, pero a los desaparecidos, fusilados, torturadas, asesinadas, tampoco les supuso consuelo.

Por eso, creo que la historia es tan importante conocerla bien, que mejor no vayan con fascistas si no quieren  tener que arrepentirse después.

Si se lo pasan a la gente del PP, les(nos) haremos un gran favor.

Ah, y de nada.

María Toca Cañedo©

 

Sobre Maria Toca 1570 artículos
Escritora. Diplomada en Nutrición Humana por la Universidad de Cádiz. Diplomada en Medicina Tradicional China por el Real Centro Universitario María Cristina. Coordinadora de #LaPajarera. Articulista. Poeta

3 comentarios

  1. Gran articulo, Maria, revisar esas citas, que yo no conocia, a la luz de las ultimas declaraciones de algunos «politicos» es muy revelador y algo inquietante (por decirlo de alguna manera). Y que gran verdad lo de la historia. Buen fin de semana!!

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