Fuego

I

Ni el mar ni la zozobra

acaldan el fuego producido

por la caricia ardiente

de tu voz, tu sombra y tu silencio

que me roza y hace que a toda hora

me vibre el sentimiento.

II

Eres parco en palabras

en cambio tus manos me caminan

lentas por la maraña de mi piel

mientras por la ventana

se cruzan luceros, y las sombras

se me vierten, entre sonidos

de música y besos encendidos.

Tú, que callas  escuchando

el dulce latido de mi pecho

y lo engalanas, tal que si fuera,

mañana fiesta de precepto

colgando entre los poros de mi piel

los dulces caireles de tu afecto.

III

Tú, que vistes de fiesta

la tibia madrugada bien despierta

y te meces, entre el fuego

y el sueño de haberte enamorado

sin permiso y con despecho.

Quizá por eso se prendió rauda

la llama que ahora nos devora,

entre mi cuerpo seco

y tu ardiente mirada;

por los tenues silencios

que tú me dedicabas,

mientras yo, te contaba el vello

enmarañado de tu pecho

haciendo con él sortijas

que anudaba feliz, entre mis dedos.

María Toca

Santander-01-07-2018, 16,36

Sobre Maria Toca 542 Artículos
Escritora. Diplomada en Nutrición Humana por la Universidad de Cádiz. Diplomada en Medicina Tradicional China por el Real Centro Universitario María Cristina. Coordinadora de #LaPajarera. Articulista. Poeta

Sé el primero en comentar

Deja un comentario