Agua que se acaba

Vivir en el mundo del ensueño nos gusta a todas. Es casi seguro que a todas ustedes y a mí nos gustaría vivir en un precioso chalet, con piscina privada, jardines de boscosos y un mayordomo que cumpliera nuestros deseos. Que bien y que capitalista, quizá por eso el sistema neoliberal ha triunfado tanto, porque atiende a las ensoñaciones profundamente egoístas que subyacen en la mente humana por más solidarias y socialistas que nos sintamos. La prueba fehaciente de lo que digo  es que al subir de categoría social solemos caer en lo que poco antes condenábamos.

Queremos comer naranjas en verano, fresas en invierno, fruta tropical traída desde distancias transoceánicas, carnes exóticas y peces extraños que llegan a nuestra mesa desde puntos inimaginables. Los viajes low cost nos acercan a mundos inexpugnables hasta hace poco, compramos de forma compulsiva avaladas por precios que nos traen moda a coste irrisorio para hacernos sentir que todo es comprable y tenemos el mundo a la altura de la billetera. Todo es posible en el mundo capitalista, si se puede pagar o se puede producir, mientras eludimos pensar en las consecuencias de dicho pensamiento, sean de índole medioambiental o de esclavitudes personales. No vemos como se fabrican nuestras camisetas de diez euros y diseños cool.  Obviamos que miles de personas viven atadas en esclavitud a producción de montaje que hacen nuestra ropa asequible para poder comprar y tirar. Es el sueño del crecimiento constante, de la posibilidad de voltear a la naturaleza en conformidad de nuestras ,en muchos casos, absurdas apetencias. Ese sueño que vivimos y que  parece que flojea por los cuatro costados.

Primero el mito del crecimiento continuo obedece a una falacia total. Nada puede crecer de forma continua. Las ideas sobre decrecimiento se abren paso por la pura lógica del pensamiento y por mucho que las rechacemos terminarán haciéndose presentes. Por las buenas o por las malas. Claro que nos gustaría que nuestra economía creciera y creciera exponencialmente de forma ilimitada, nos encantaría poder seguir prosperando de forma infinita, pero es imposible.

En cuanto al agua, problema que nos asalta con voces cada vez más amenazantes, nos ocurre lo mismo. Estamos asistiendo con perplejidad a la trifulca entre gobierno y oposición  por Doñana, donde un presidente de autonomía en busca de mayorías absolutas busca contentar al gremio de productores frutícolas de Huelva, a base de legalizar lo ilegal…que ya sorprende que los antes tan legalistas, tan constitucionales como para salir a gritos con el “A por ellos” se conviertan por mor de contentar al capitalismo del plástico e invernadero, en antisistemas. Si solo fuera eso, no sería tan grave, el problema que ni Moreno Bonilla ni los ladrones de Doñana entienden es que sueñan con imposibles. Como cuando contemplamos desoladas el extracto de la cuenta bancaria que anda en números rojos, buscando un error ante una realidad palpable.

La realidad innegable, es que el agua escasea. El calentamiento global, que solo los muy tontos o malvados (ambas cosas, también se dan) niegan que la temperatura ha subido, que llueve menos y cuando lo hace es de forma torrencial, es incuestionable. Los embalses, cuando esto se escribe, en un 47% de su reserva -en el mes de abril, hay que pensar que durante el verano la baja se agudizará- los ríos bajan famélicos con cauces escasos,  y comienza a hablarse de restricciones de agua en las poblaciones.

Los señores que roban agua en los acuíferos de Doñana, quisieran que sus empresas frutícolas perduraran infinitamente. Hay procesos en la vida económica que empiezan y terminan, me atrevería a decir, que casi todos. Como ejemplo sirva lo ocurrido con los que invirtieron en video clubs soñando un futuro esplendoroso, en los años ochenta, para ver que pasado un tiempo sus negocios fenecían arrasados por las plataformas y por internet. Inevitable, queridos/as. Las mercerías que han desaparecido del paisaje urbano y las ferreterías que llevan el mismo camino, absorbidas por centros impersonales con productos de ínfima calidad pero que nos solucionan el momento.

Hay que aceptar una realidad temible pero real. Escasea el  agua apuntando a que el descenso hídrico sea cada vez mayor. No se puede sacar de donde no hay y es imposible seguir engañándonos. Cuanto antes nos coloquemos ante esa cruda realidad primero podremos paliar sus efectos. Hace falta valentía y arrojo político y una conciencia social honesta y valiente porque habrá que enfrentarse a colectivos que cierran los ojos a una realidad tangible que perjudica a todos.

A continuación, analizo someramente los dislates que se cometen con el agua en nuestro país.

Nuestra disparatada alimentación basada en la carne, grasas animales y lácteos consume en su producción 131 litros por persona y día. Por más impopular que sea el mensaje de bajar el consumo de estos alimentos -obviamos lo positivo que sería para la salud consumir menos- sería una medida importante en el reajuste de la escasez hídrica en España.

La industria de la ropa consume cantidades ingentes de agua, tanto en la producción como luego en el reciclaje o eliminación de ropa, que por su bajo costo se descarta después de unos cuantos usos. Será preciso un cambio de paradigma, consumir menos, comprar lo imprescindible, arreglar, reciclar o cambiar la ropa, serán formas adecuadas de uso racional.

En 2050 la población mundial se calcula que orbitará en más de 9000  millones de personas en el mundo, por lo que la necesidad de producir alimentos aumentará en un 50%. Esa es la realidad que debemos ponernos ante los ojos cuando determinadas poblaciones sostienen las demandas de más agua. O cuando su uso se desaprovecha con dramática frivolidad.  Como ejemplo puede servir el dato de  que en nuestro país existen 437 campos de golf, entretenimiento perfectamente lícito pero que es disfrutado por el 0,6% de la población española y cuyo gasto en agua de regadío es muy alto. Hace un tiempo el colectivo Rebelión o Extinción, taponó los hoyos del club de golf Villa de Madrid, con el fin de denunciar que el gasto de agua  superan con creces el gasto diario de Madrid y Barcelona.

https://www.eldiario.es/madrid/somos/activistas-climaticos-tapan-hoyos-campo-golf-villa-madrid-protesta-enorme-consumo-agua_1_9601022.html

¿Nos parece una locura? Esperen que hay más…

España tiene 1.266.000 de piscinas privadas, cierto que con los tratamientos del agua ya no es necesario vaciarlas cada temporada pero queda averiguar si los productos de saneamiento son inicuos para el medio ambiente. Esta media de piscinas se incrementa de forma exponencial en las comunidades de Baleares y de Valencia. De media en España hay una piscina por cada 37 habitante, mientras que en Baleares la cifra sube a una por cada 17 y en la C. Valenciana, una por cada 21. Madrid, Córdoba y Marbella, se llevan la primogenitura en el uso y disfrute de piscinas privadas. Un dislate.

https://www.rtve.es/noticias/20220826/espana-millones-piscinas-cada-37-habitantes/2398551.shtml

Dejo con intención, en este mosaico de despilfarro acuífero, a lo dantesco por despilfarrador y ridículo. Se trata de los proyectos mastodónticos para llevar la playa a zona de secano.  El grupo Rayel urbanizó un secarral  en el pueblo de, Alovera, en Guadalajara, creando una urbanización de más de 4000 viviendas de lujo, donde se han vendido pisos desde 110.000€ a 200.000€ y viviendas unifamiliares desde 190.000€ hasta 220.000€ con la promesa de construir una playa de 25.000 metros con un arenal de15.000 metros cuadrados. En pleno secarral… Alovera Beach se llama el proyecto cuyas casas se han vendido a los/as cándidas propietarias con el sueño de vivir al borde del mar a una distancia de solo 30 minutos de Madrid. A tenor de la “playa” se proyectaron una zona recreativa, chiringuitos playeros, restaurantes. Todo un oasis de sueño en medio del paramo castellano, construido, naturalmente, en suelo municipal debidamente cedido por ayuntamientos “amigos”. Y luego dirán los derechistas que la utopía es patrimonio de la izquierda…

Se ha decidido que ya que el Mar Menor no tiene solución (o si la tiene es costosa) construir una playa cercana, artificial por supuesto. Para ello se proyecta una nueva urbanización, La Rosaleda, en La Roda… Todo muy lógico. Si se acaba con un maravilloso ecosistema natural por el uso abusivo de las empresas esquilmadoras productoras de fruta, las mentes preclaras del capitalismo crean una zona artificial, la venden, se forran también y todos felices

¿Son o no son insensatos hasta el paroxismo?

Hace poco, en Torrelavega, Cantabria, los tribunales (sin que sirva de precedente) dieron la razón a la demanda presentada por ARCA y ACyT porque el ayuntamiento (PSOE, PRC) se les había ocurrido la idea de la creación de un parque acuático a poca distancia de la ciudad. El proyecto fue presentado en FITUR por esa sosia de Manuel Fraga Iribarne (por el gusto de inaugurar desmesuras)  que es el consejero  Javier López Marcano  cuyo hijo es el alcalde de la ciudad de este endogámico municipio. Todo queda en casa, se podría decir.  El parque acuático de Sierrallana, proponía una inversión de 12 millones de euros para un uso de cien días al año. De agua, claro.

https://www.eldiario.es/cantabria/ultimas-noticias/justicia-anula-autorizacion-construir-parque-acuatico-torrelavega_1_9792726.html

Parecido proyecto fue presentado en Valdeastillo provincia de Jaén.

El sumidero de faraónicas propuestas por donde se nos va el agua ha sido patrimonio de mentes enfermas de capitalismo feroz. Construir, cumplir los sueños más esotéricos para que quien tenga dinero pueda vivir en los mundos de Yuppi. Marina D,Or , los parques temáticos basados en el despilfarro de agua que a poco de abrir sus puertas se muestran deficitarios, déficit que, naturalmente, debe cubrir el estado mientras los dividendos de los que los proyectaron y realizaron las estúpidas obras se han llenado  junto con  el de la corporación que ha permitido el asalto a la naturaleza.

El problema es que el agua se acaba. Que no queda y que como los antiguos dueños de video clubs, las mentes macabras que dirigen la economía y la sociedad española deben inventarse algo diferente si quieren seguir llenando bolsillos. O, también, pueden optar por las nuevas formas de vida más de acuerdo a la realidad, a la naturaleza, al respeto al medio ambiente y dejar de hacer el gilipollas con el bien común, porque la tierra, por más que se parcele y el neoliberalismo pretenda poner precio y plusvalía  a todo, nos pertenece mientras estamos en ellos y debemos pasarla a las siguientes generaciones  y de la que vamos, repartiremos un erial invivible.

María Toca Cañedo©

 

Sobre Maria Toca 1600 artículos
Escritora. Diplomada en Nutrición Humana por la Universidad de Cádiz. Diplomada en Medicina Tradicional China por el Real Centro Universitario María Cristina. Coordinadora de #LaPajarera. Articulista. Poeta

1 comentario

  1. Como siempre dando en el clavo de la desverguenza de las clases dominantes, politicas o no, y de los oligopolios de este nuestro desnortado pais, He encontrado a faltar la desverguenza de las compañias electricas que, al principio de la guerra de Ucrania y de la crisis del gas ruso, no tuvieron ningun inconveniente en vaciar los pantanos para producir energia barata para ellos y poderla cobrar, a las/los currelas de este pais, al precio de escandalo que les dio la «Real» gana ( Lo de Real es por si por aqui tambien cae alguna comisioncilla de nada, vamos!! como la de los barriles de petroleo, mas o menos).
    Reitero. Felicidades por su buen crierio y su realismo social.
    Muchas gracias-

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