Capitulo III. Los olvidados del cine español

Considerada la primera actriz española que destaca en Hollywood.

El presidente de la Fox, William Fox, tiene la idea de organizar concursos en diferentes ciudades europeas con el objetivo de descubrir futuros talentos y llevarlos a Hollywood. El premio, un contrato en principio de dos años, además de un primer año de formación, un sueldo impensable para la época, gastos de viaje y estancia, incluidos posibles acompañantes.

Cuando la mecanógrafa barcelonesa María Casajuana Martínez gana con veintiún años, en 1926, el concurso que la Fox organiza en su ciudad al superar con éxito las pruebas de telegenia, dicción y cámara, no dejará pasar el tren que haga realidad su sueño. Sabedora de su falta de experiencia como actriz, no solo exprimirá al máximo ese primer año de formación, sino que terminará dominando el inglés sin problema alguno.

María Casajuana pasa a ser por los estudios Maria Cassawuana y comienza sin acreditación en la película muda de 1927 Her blue, black eyes, tal como hacían entonces los estudios que ponían a prueba así a sus posibles actores y actrices para determinar si apostaban por ellos o no. María la pasa con éxito y su nombre ya figura en la siguiente, la producida y dirigida por Howard Hawks, Road House. Eso sí, con su nombre artístico definitivo, María Alba, por la Duquesa de Alba, tan atraídos los norteamericanos siempre por los títulos nobiliarios de una nobleza que solo pueden soñar. Le seguirán A girl in every port, Blindfold, Joy Street, rodadas en 1928. Al año siguiente, en 1929, María Alba es la actriz con el único papel femenino relevante en la primera película sonora de William Wyler, Hell´s heroes, donde interpreta, cómo no, a una mexicana. Les suena, imagino, esta manía hollywoodiense de que actrices latinas interpreten a mexicanas morenitas con sombrero charro bailando flamenco cual enchilada aderezada con mostaza y tomate. Perdonen la falta de comas y elementos varios. Es solo para refrescar estereotipos de forma sucinta que, con otros aderezos, han llegado hasta, casi, casi, esta mañana.

Rueda a continuación Santos del Infierno. Olimpia, El cuerpo del delito, ambas de 1930. El hijo de nadie, Goldie, Just a gigoló, todas de 1931.

Y es que la llegada del sonoro tampoco supone problema alguno para ella y, el hecho de que hablara sin problema en inglés hace que ruede tanto películas anglosajonas como las versiones en español. Sin embargo, hay que recordar que no todas las figuras europeas supieron superar la barrera del idioma, hecho que les supuso la recisión de sus contratos, bajar de categoría y, por tanto, el sueldo. En otros casos, ser, simplemente ser arrinconadas, lo que las obligaba a regresar a sus países o, simplemente, caer directamente en el olvido, añadiendo el talón de Aquiles que supone las estrictas leyes migratorias del país que les obligaban a pasar a México cada dos por tres con el fin de renovar sus permisos de residencia. A María Alba, sus contratos continuados y su boda en 1931 con un ejecutivo de la Fox le evitaron tales inconvenientes.

Cuando el cine sonoro llega a Hollywood, María Alba ya estaba allí. Ya era una actriz conocida y valorada por los estudios. Eso sí, a pesar de rodar también versiones originales en inglés, pocas son las veces que María interpreta papeles asignados a las actrices nacionales, tocándole en suerte, además de los roles de mexicana antes mencionados, los de nativa de isla paradisiaca de curvas sinuosas y movimientos sugerentes, o fogosa latina con plátanos en la cabeza. Como ven, nada ajeno a una chica de Barcelona capital que no pueda interpretar también una actriz sueca o alemana, por decir. Nada nuevo que no sucediera con las actrices latinas que en esa época trabajan en Hollywood y las que llegarán después, lo cual no le impide recibir excelentes críticas como las que obtiene tras el estreno de Mr. Robinson, película de 1932 junto a Douglas Fairbanks.

Con presencia frecuente en la prensa de Hollywood de la época de la que ya es portada apenas dos años después de su llegada a Hollywood, María alterna papeles protagónicos con otros secundarios mientras trabaja para diferentes estudios. Kiss of Araby en 1933. The return of Chandu al lado de Bega Lugosi en 1934. Títulos de una larga lista de la que serán un total de 25 películas.

 

Sin embargo, en 1936, María Alba, una vez finalizado el rodaje de Great God Gold, y con apenas treinta años, decide decir adiós al cine. Reaparecerá en 1945 con El hijo de nadie, para desaparecer definitivamente de la gran pantalla tras rodar al año siguiente, La morena de mi copla.

Dicen las crónicas de la época que María Alba vivió como quiso, y se fue cuando le dio la gana. Vida plena que disfrutó hasta su muerte en San Diego, California en 1999, a los noventa y cuatro años.

Ella también ya estaba allí.

 

ROSITA MORENO

Gabriela Viñolas Moreno, nace en Madrid en 1909. De nombre artístico Rosita Moreno desde que comienza a trabajar casi niña junto a sus padres, los actores Francisco Moreno y Asunción Moreno en la revista, el teatro y el vodevil por España, Latinoamérica y Estados Unidos. Es contratada en 1927 por la United Artists tras descubrirla en un espectáculo que tienen los tres, The Dancing Moreno´s, durante una gira por el país que culmina en Broadway con excelentes críticas. Se trasladan a Hollywood donde gracias al sustancioso contrato compran una mansión en Beverly Hills y Rosita se prepara para incursionar en el cine si bien los dos primeros años apenas si hace pequeñas cosas sin trascendencia, según las revistas de la época Estampa Popular Film por culpa de la insistente vigilancia de unos progenitores que no la dejan ni a sol ni a sombra. Según Rosita, por la constante comparación que los estudios hacen de ella con Dolores del Río. Sea como fuese, en 1928 decide romper con la United Artists y pasa a contratarla la Paramount, quedando su padre contratado también como director de diálogos y actor, coincidiendo ambos en Amor Audaz, película de 1930.


A las actrices, especialmente, incluyen en nuestros contratos condiciones un tanto severas. Entre otras cosas, se nos prohíbe tener novio y no superar los 54 kilos”, declara Rosita en un viaje de promoción a España, convertida en una glamurosa actriz hollywoodiense.

El hecho de ser bilingüe le sirve también para trabajar en las versiones originales sin problema alguno. Es así como Rosita Moreno rueda en 1930 Wedding night y The Santa Fe Trail, las primeras de otros títulos en inglés.

Solo he besado -en el cine, se entiende- con calor a Gary Cooper y a José Mojica, y con ellos he sentido el beso por encima de la ficción cinematográfica”, declararía en otra ocasión la actriz. ¡Anda que no faltaban años para que Sarita Montiel hiciera lo propio con Gary Cooper, y le friera huevos con puntilla incluida a James Dean y a Marlon Brando!

Rosita Moreno rueda Galas y Gente alegre, ambas en 1931, a la que le seguirán cinco más. Siete entre 1932 y 1933, si bien el gran salto lo da al año siguiente cuando coprotagoniza junto a Gary Grant Atención, señoras. Con Carlos Gardel rueda para la Paramount El día que me quieras y Tango Bar, ambas de 1935, el mismo año de la muerte del cantante. Retorna al teatro, viaja a España temporalmente para trabajar con Estrellita Castro. Regresa a Hollywood acompañada de su marido, el productor de la Paramount Melville A. Shauer, y fundan la productora Victoria Films en 1937. Rueda ese mismo año como protagonista Tengo fe en ti. Al año siguiente, El canillita y la dama. La hora de las sorpresas en 1941 y, su última película en Hollywood, Donde nacen los héroes, en 1945, si bien rodará dos más en Argentina. Su último contacto con el cine data de 1961 cuando Marlon Brando la contrata personalmente como asesora para El rostro impenetrable, dirigida y protagonizada por el actor.

Rosita Moreno trabajó en treinta películas, diecinueve de ellas como protagonista. Actriz que luchó al igual que tantas otras por ocupar un lugar destacado en Hollywood, tras su muerte a los ochenta y cinco años, en 1993, es enterrada en Holly Cross, el cementerio de las estrellas, junto a figuras de la talla de Rita Hayworth, Marilyn Monroe o John Ford. Eso sí, si viajan hasta allí, no se tomen la molestia de buscar su tumba en primera línea. Vayan directamente a la parcela que está detrás. Llegarán antes.

Rosita Moreno, la actriz española que antes de que el cine sonoro invadiera las pantallas, también estaba allí.

Pilar Lebeña Manzanal

 

Continuará en el Capítulo 4 (y último). 

Los olvidados: Españoles en Hollywood (4)  

Sobre Pilar Lebeña Manzanal 8 artículos
Periodista en diversos medios de prensa y audiovisuales. Profesora de inglés y español. Escritora. Lebaniega y sevillana a partes iguales...

2 comentarios

  1. Excelente información, gracias por aclarar la sombra que cubre tantos nombres destacables de ese tiempo ya tan lejano y admirado.

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