Carta a Pablo Casado

Yo tenía un amigo en los tiempos en que las noches se prolongaban mucho más allá de las madrugadas que volvía a casa con el perjudicado subido por muchos grados de alcohol. Su madre se levantaba al escuchar su trastabilleo y comenzaba a abroncarle, él, en vez de amilanarse, se embramaba  más de la cuenta  comenzando a dar gritos solicitando un desayuno, recriminando que la casa estuviera en desorden o que la cocina tuviera platos sin fregar. Al escuchar las bravatas del joven, la pobre madre acaldaba sus reproches y brincaba a complacer al vástago  que de esa forma driblaba la reprimenda.

Algo parecido te pasa, querido Pablo. Llegaste a presidir el PP, sin mucho quórum convencido de la inferioridad manifiesta ante la contrincante, Soraya Saenz de Santamaría, una de las mejores cabezas de la derecha española (quizá la única buena cabeza de la derecha)  malograda por dejarse quemar en un gobierno errático de M. Rajoy. En nuestros ojos pervive la imagen icónica de su bolso ocupando el estrado presidencial cuando el maltrecho gallego deambulaba por el restaurante, beodo, mascando la derrota y dejando a la vicepresidente frente al toro que debió torear él. Así sois los señorotes de la derecha. Cobardes y vocingleros mientras os sacan otras las castañas del fuego.

En tu caso te votó la militancia, quizá deslumbrados por la juventud barbilampiña y la cara de niñuco que gastabas hasta que te aconsejaron ganar prestancia a base de pilosidad. No de hacer másteres completos. No de hacer una carrera como dios manda. No. Te dejaste barba para hacerte creíble. Como si la fuerza mental fuera cosa de pelos como la  potencia de Sansón. Pobre muchacho ascendido a cumbres inmerecidas.

Así son las cosas en la derecha. Habláis de esfuerzos, de tenacidad, de liderazgo, de emprendimiento,   pero la realidad es que ascendéis en sociedad  gracias a la influencia de papá, a los negocios del abuelo o a las recomendaciones de vuestra indigna sociedad endogámica. Con ligeras y honrosas excepciones es así  desde el ancestro. Normal. Detentáis el poder desde siempre, habéis hecho tribu y os protegéis unos a otros contra el empuje del pueblo que osa discutiros el poder.

Porque el pueblo, ese conjunto de gente que habita en barrios periféricos,  sin mucho lustre ni relaciones importantes, empuja con ganas. En Universidades públicas -frente a las vuestras privadas y caras-  con becas, poniendo copas, sirviendo mesas o en cajas de supermercado mientras de noche roban horas al sueño preparando el examen o discurriendo el doctorado. De esa forma os ganan por goleada en cualquier sitio. Claro que para eso están las relaciones de papá, o del abuelo…o de la hincada de rodillas ante el líder, para medrar a fuerza de felaciones morales de tan baja estofa que os avergüenzan un poco. La respuesta es la huida hacia delante y el ruido.

Como mi amigo con su madre cuando llegaba tarde y borracho. Gritáis para que no se note la desafección…

Has llegado Pablo saltando sobre la Universidad, con un título falso como tu cara. Con un máster de Monopoly que no es más que adorno en tu despacho. Has llegado porque la militancia era consciente de que había que lavar la cara a un partido podrido por la corrupción y las desvergüenza de los gobiernos anteriores. De Aznar, il capo, a Rajoy, el patrone

Has llegado sin merito y sin valor. Y ahora  te sale rana la chica de Madrid. Créeme, te comprendemos. Con ese bichico tan respondón y toca pelotas tus nervios se han pelado y saltan chispas en Genova 13 al menor envite.

Gritas, insultas, aspavientas en el Parlamento para  descrédito y befa de tus votantes. Porque querido Pablo…insultas a los tuyos con los exabruptos. Cuando calumnias y difamas a Juana Rivas (más dignidad en una uña del meñique de esa mujer que en toda tu jeta, sinsorgo) Cuando atacas a Mónica Oltra por delitos de su ex marido, mientras eludes las delincuencias y corrupciones de tus anteriores jefes, porque, dices, son cosa del pasado. Mientras insultas a la ministra del gobierno intentando tapar a golpe de exabrupto en una prensa amansada y partidaria, la garganta profunda de Villarejo. Mientras sueltas coños en el Parlamento español, lo que pretendes es que no se hable de la Gurtel, de Villarejo, de Púnica, de… todo el fango/mierda  que os ahoga, querido Pablo.

Y sobre todo, de manera especial, lo que  buscas con patética simpleza, querido Pablo, es emular a tu némesis, doña Isabel Díaz Ayuso.

Mira que tienes mala suerte, chaval. Primero te tapó Soraya Saenz de Santamaría, con su competencia y capacidad y ahora te  anula, te diluye y te implosiona una mema con carisma y simpleza como para arrebatar a los madrileños que la han elegido por mayoría y la adoran mientras a ti, petimetre, te detestan hasta los tuyos. Por inane, por fatuo, por iletrado y por nota.

Lo que en Isabel inspira devoción, gracia y hasta ternura (en los suyos, claro está) en ti da grimilla. Como cuando te pones a quitar nieve en mocasines o a escardar hierba con camisa de percal fino. Tu pinta de pijo un tanto desnutrido y clasista solo convence al murciano escupidor de aceitunas. Sí, García Egea. El otro tú.

A ti te gustaría ser ella. Con el hoyito y la mirada alienada dirigiendo a sus huestes con las birras por las plazas de un Madrid irredento » ¡Covid , a mí!» grita la deslenguada.» ¡Abran bares y terrazas hasta que no quede un palmo de acera en el foro! porque este es el Madrid de la libertad, de vagar sin volver a ver a los ex y de copas después de un trabajo que no cotiza o de dormir en la calle por no poder pagar el alquiler. Madrid es libre. Yo soy libre. Vosotros sois libres porque yo lo mando. Chimpún «.

Luego tenemos a Cayetana que escribe libros enseñando las vergüenzas (por si quedaran algunas por mostrar) en público, con Vargas Llosa apadrinando. Lo tuyo no son las mujeres, quizá de ahí te viene la misoginia que arrastras. Te tienen arrinconado, achinchotado del todo. Pobre.

Estoy siendo tierna, Pablito. Condescendiente, sin quererme llevar por el enojo, más bien rabia, que me han producido tus últimas comparecencias. Esas que insultabas a mujeres que admiro. Esas que ironizabas sobre la necesidad de educar en igualdad desde el principio. Sí, con juguetes, con publicidad no sexista, porque el machismo se educa desde temprana edad y solo a un imbécil irredento como tú y los tuyos, les molesta que nos preocupemos de educar bien a nuestros hijos y nietos.

Soy condescendiente, Pablo, si quieres comprobarlo mira las otras cartas escritas aquí mismo y verás como mi tono hoy no es tan enfadoso. No porque no lo merezcas, que va. Es que me apena verte como vaca sin cencerro dando cabezazos  a troche y moche porque soy consciente que la presión que tienes es bárbara.

A ti lo que te gustaría sería ahogar a tu compi, antes amiga, Ayuso. Tú lo que preferirías es que resbalase en los lodos del Manzanares y se pegara un morrón partiéndose los dientes de esa sonrisa de enajenada que tiene. Pero no. Cada día un disgusto nuevo, chiqui. Sales a la calle y te llaman traidor, mientras a ella la aclaman. Te reúnes con tus coleguitas de Vox y te dan calabazas porque prefieren sacarla a bailar a ella.

Un sin vivir, chiquillo. Un sin vivir, que pagas con el gobierno, con Juana Rivas, con Mónica Oltra,  con las ministras y con cualquiera que te mire avieso. Es el desahogo del perdido, lo que tienes. Se te nota la desesperación. La olemos, nosotras y también tus votantes que te aseguro van a preferir a la chica de las birras o a los machotes de Vox. Puestos a repartir mandobles, ellos no son de decir coño. O si lo dicen va acompañado de un “se sienten, coño” y un buen tiroteo que tire por tierra la supuesta democracia y el despendole de feminazis, maricas y mandobleras que puebla la patria hispana.

Y eso te tiene muy enfadado. Por eso gritas e insultas, como desahogo e imitación. Pero no te sale bien, son grititos sin tino y sin ventura.

Das pena, cari. Debieras hacer milfudnes, yoga o tai chi para drenar la rabia y la frustración de no ser lo que aparentas.

Sin más. Cuídate, y deja de perderte por iglesias franquistas que le tienes contento al no haber sido capaz ni de frenar el desalojo del Valle de los Caídos. 

María Toca Cañedo©

Sobre Maria Toca 1126 artículos
Escritora. Diplomada en Nutrición Humana por la Universidad de Cádiz. Diplomada en Medicina Tradicional China por el Real Centro Universitario María Cristina. Coordinadora de #LaPajarera. Articulista. Poeta

2 comentarios

  1. Maria Toca ¡¡¡¡ Impecable ¡¡¡¡¡ mejor imposible , si fueras pintora serias mejor que Velazquez . Tambien tengo que decirte algo personal , creo que dejas un poco de lado a la Iglesia de rosario diario y mirada lasciva y tambien a los asesores tanto a los de Casado como a los de Santa Ayuso verdaderos artistas en el beber y en borracheras de cloacas Cuidate Maria el general fusilero te tiene en su lista

    • Ayyyy, gracias Jhonatan. Creo que sobrevaloras mi texto pero recibo tus palabras con todo mi cariño.
      Cuando una da un paso al frente sabe bien el riesgo… He vivido mucho y bien por tanto ni miedo ni dar un paso atrás. Perder el miedo y ganar alegría es nuestra victoria, Jhonatan.
      Y tienes razón, la iglesia merece más.
      Abrazo, amigo

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