Carta a un escéptico de la violencia machista

A ti, sí, precisamente a ti que muestras reticencias cuando nos abofetea el rostro la noticia de otra víctima. Otras víctimas. Cuando se asoma por las noticias la veinteava asesinada o los niños masacrados por eso que llamamos violencia vicaria. Que encuentras disculpa a conductas violentas hacia la mujer o soeces sin cuento, porque ya se sabe, tenéis la sangre caliente y hay cosas que no se pueden evitar si eres un tío como hay que ser. A ti que vas por la calle con ojos giratorios tras de cada culo que se te cruza, que obvias los ojos de la interlocutora cuando luce buen escote o simplemente le adivinas. Que te repites el “no provoquen ¡coño! que van como van y luego se quejan”. A ti, que lamentas las muertes pero consignas enseguida que la violencia es violencia da igual de donde y de quién proceda. Son criminales y punto y eso se arregla con más cárcel o pena de muerte o unas buenas hostias.

A ti, que crees que andamos por la vida victimizándonos y perjudicando la buena relación entre hombres y mujeres, que somos histéricas y que no es para tanto. Quizá sí, nos violentan un poco, algunos hasta pegan, pero ¡vamos! que tú ni machista ni feministas porque tú admiras a las mujeres porque tienes madre/hermana/hija/novia, incluso amigas. Amigas que te entienden y que te dan la razón porque hay mujeres razonables que no son como  las feas y lesbianas feministas que tanto protestan.

A ti, que si observas a un tío amedrentando o levantando la voz piensas que se le habrán hinchado las gónadas porque hay mujeres que ya ya…Que crees que muchas mienten para perjudicar o porque se sienten frustradas o dejadas, porque vamos a ver ¿cómo es posible que un tío normal se levante un buen día y le corte el cuello a una piba y luego haga trozos con su cuerpo y la tire el contenedor? Eso es de locos, de criminales psicópatas. Un tío normal si está muy harto puede que suelte una hostia pero de eso a…

A ti, que te enrabietas porque indultan  a unos desaprensivos que quisieron votar pero crees que si el Cigala pasa una noche en la cárcel es una canallada porque es un genio del flamenco y que buena le liaron al pobre Plácido Domingo, todo un señor de altura, esas infames que le denunciaron tarde y mal. Si se le fue alguna vez la mano o se acostó con subalternas, que dijeran que no, porque parece que las ató con una cuerda. Pobre hombre, la que le liaron las harpías.

A ti.

Que consideras  a la piba que responde a tu piropo con una peineta gravosa una cortarrollos porque de toda la vida de dios un piropo se agradece porque es un agasajo a la mujer. Que tú respetas a la mujer (ya lo dije) que te gustan las mujeres porque eres hijo/hermano…Y en España se piropea, a veces de forma gruesa con un “te lo comía todo ahora mismo” y que no es culpa tuya si la tía está amargada o se le acaba de morir su padre. Tú ves una mujer y te ciegas. Porque eres un hombre, un español de sangre caliente.

Te contaría que existe una pirámide social muy clara, querido escéptico, cuya base son eso que hemos dado en (mal) llamar micromachismos. Ese pensar que el cuerpo de la mujer es patrimonio común y como tal disfrutable, mirable, insultable. Que calibras a las tías por el tamaño de su culo y sus tetas y te importan poco si son listas, preparadas o cualificadas. Que bromeas, si las ves serias, con la regla, con el polvo que necesitan, con el novio que les vendría bien.

Te contaría el miedo de caminar por las calles cuando la luz se ha ido, no oscuras ni sombrías, no: solo por calles. Cualquier calle solitaria es una amenaza. Que si se va sola y se sienten pasos detrás, se intenta comprobar (con mucho cuidado, no vaya a pensar si es hombre, que la mirada es invitadora) que es una mujer para seguir tranquila y si es varón, apretar el paso, tomar las llaves en la mano y rezar para que pase de largo, para que no se fije en que te pusiste la falda un poco más corta o que llevas tirante porque hace treinta grados.

Te contaría los sofocones en el ascensor cuando se coincide con el baboso que pasea los ojos sucios por una anatomía que se repliega. Los chistes machistas y obscenos que se soportan en el trabajo…Cosas sin mayor importancia como ves.

Cosas que cimentan esa pirámide de la que te hablo. Ascendiendo por ella nos encontramos con un no sales si no es conmigo, con vigilancia del móvil, con llamadas intempestivas, con quien has estado, hazme la cena, plánchame la camisa que mañana tengo viaje, joder si estás cansada yo también que he currado hoy y para eso estás. Con la cena está fría, levántate y caliéntamela…Con hoy lo hacemos porque tengo ganas, cierra los ojos un poco que no es para tanto, coño, eres mi mujer y yo tu marido, solo faltaría que no pudiera follar con mi mujer cuando quiero

Seguimos subiendo, querido escéptico. Ya estamos cerca de la punta piramidal, justo la que se encuentra con los amigos en manada, con una churri borracha y mira tú que bien, vamos a divertirnos un poco porque hacerlo así, a pelo y en manada mola. Machotes que follamos en comunidad genital porque entre  nosotros quedaría de maricones. En ese escalón está la bofetada que se escapa porque me pones de los nervios con tanta queja y con tanto lloro. Y el puñetazo en mitad del morro porque a una tía hay que darle lo suyo de vez en cuando para que no se suba a la chepa (recuerdas, haber dicho hace poco que las tías se merecen lo que les pasa por pesadas) Quizá se te va la mano un poco, como al Cigala, que si lo hace él que es un pedazo de artista pues tú tienes bula. Nada importante, una costilla, un brazo roto…Señor juez, es que tiene la piel tan frágil que todo le deja moratón.

En el pico de la pirámide está él. El asesino. El que mata porque mía o de nadie. El que asesina a los niños como sublime venganza por el desaire de no plegarse a sus gustos, por no obedecer, por no amarle, por revelarse. Por dejarle. A él. Al hombre que la quiere, al dueño de su persona, porque recordamos que el cuerpo de la mujer es patrimonio común privativo de su novio, marido o amante. Chimpún.

La mato porque es mía y porque me da la gana. Y porque puedo.

Y así, querido escéptico, se construye una pirámide patriarcal. Hecha con cimientos normalizados por tu sociedad, tapada con la indiferencia si no el aplauso de gente como tú y tus amigotes. Españoles, muy españoles y machotes.

Tú y tus amigos empuñáis de forma vicaria el cuchillo que rasga la carne, quemáis el cuerpo dolorido de mujeres y de hijos, o disparáis a quemarropa sobre el cuerpo que decís amar o sobre niños dormidos. Sois los escépticos los que dais coartada feliz al asesino machista porque normalizáis la crueldad, la ignominia y negáis la mayor. El Ku Klux Klan, los nazis realizaban violencia racista, pero la violencia machista no existe, son criminales esporádicos y nosotras, las feminazis, politizamos todo para culpar a los hombres de lo que hagan cuatro locos…

¿A qué sí? Te diré algo,  escéptico, el patriarcado asesino subsiste porque tú lo normalizas, porque no consideras necesario hacer leyes específicas, porque no crees que haya que hacer minutos de silencio. Porque no nos crees cuando te contamos lo que yo he escrito (todo, todo, absolutamente todo real,vivido y escuchado)

Entiendo que si te pararas a pensar en ello, lo que he contado, te ibas a sentir identificado, escéptico. Ibas a verte en un espejo con unos comportamientos terriblemente machistas y agresivos. Prefieres mentirte porque la realidad te abruma. Porque lo que cuento, eres tú.

María Toca Cañedo©

 

Sobre Maria Toca 1048 artículos
Escritora. Diplomada en Nutrición Humana por la Universidad de Cádiz. Diplomada en Medicina Tradicional China por el Real Centro Universitario María Cristina. Coordinadora de #LaPajarera. Articulista. Poeta

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