Cuerpos públicos

No hay análisis posible que justifique lo que todas sabemos.
Que los cuerpos de las mujeres son cuerpos públicos.
Cuerpos para ser tocados, besados, censurados, alabados, increpados, violentados, vejados, utilizados, al servicio de otros, vendidos, explotados, abusados, observados con crítica o validación, puestos en el punto de mira o directamente negados en sus necesidades, deseos y agencias.
No hay análisis que justifique lo que tantas hemos vivido, lo que llevamos en nuestra memoria celular y transgeneracional.
Que somos para otros.
Y cualquier gañán machirulo puede demostrarlo cuando quiera.
En una carretera mientras tú haces senderismo, en una playa, en la cama de tu dormitorio, en un espacio público, en tu puesto de trabajo, en una discoteca, en una celebración a nivel mundial.
Cualquier machirulo puede obligarte a lo que él desea, le nace espontáneamente o fantasea.
Y las que batallamos para que toda esta basura de violencia sexual sea eliminada del orbe somos denominadas inquisidoras.
Quien destapa un conflicto o lo denuncia no es quien lo crea.
Nuestros cuerpos son NUESTROS.
Sí. Hay que pedir permiso y consenso.
Ni tú eres un animal ni nosotras alguien distinto a un ser humano, un igual.
Grábate esto a fuego porque seguiremos luchando.
María Sabroso.
Fotografía de Dean Davis.
Sobre María Sabroso 114 artículos
Sexologa, psicoterapeuta Terapeuta en Esapacio Karezza. Escritora

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