De derrota en derrota hasta la victoria final. 15M diez años después.

Me contó una admirada amiga que en su casa de exiliados  en Francia, se reunían cada cierto tiempo un grupo de militares republicanos alrededor de su padre, bravo capitán de la Quinta. Bebían vino español, preñado de nostalgias,  tomaban aceitunas y se despedían con la frase que da título al artículo.

El sabor de la derrota es agrio, amargo como la hiel porque ahoga las esperanzas que endulzaron el tiempo de espera. Quizá ahora que contemplamos desde la distancia de diez años, lo vivido aquél 15 de Mayo de 2011  saboreamos la acidez de una derrota lustrada de nostalgias que navegan entre las flores marchitas de los eslóganes hermosos que poblaron la plaza más revolucionaria de España. Decía Galdós que en Sol se hacía la historia de España a golpe de revueltas, porque nosotras, las españolas/es no hacemos revoluciones, como mucho hacemos revueltas. Como escape del agotamiento que  nos produce el país que nos ha tocado en suerte, nos revolvemos e invadimos las plazas.

Mi generación no vivió la Revolución cubana , ni la vietnamita, la de Mayo del 68 nos cogió de bebés  mientras que la de Sol, nos tocó talluditas con las rodillas artríticas y las vertebras tan descalabradas que no podíamos acampar. Pero lo vivimos, de lejos sentimos la lejana vibración de un pueblo joven que levantaba las manos como armas blancas y gritaba aquello de “no hay pan para tanto chorizo”, o “nos quitasteis tanto que os llevasteis el miedo… “ “PP, PSOE, la misma mierda son

Desde lejos contemplamos la revuelta de las acampadas con la envidia de no ser lo suficientemente joven ni lo bastante desesperada como para unirnos a la chavalada que, megáfono en mano, actuaba como si el mundo acabara de nacer y hubiera que formarlo con el orden que produce la autogestión y el decoro de  la comunión libertaria. Recuerdo contemplando embelesada la macro acampada de Sol y la pequeña que se formó en mi ciudad, tan poco dada a revueltas que parecen revoltijos. Daba igual. El mundo cambiaba dando un  salto, esta vez libertario y popular. Y alegre, muy alegre, porque tal como decía Goldman, no queremos revolución si no podemos bailar.

Y eso fue el 15M, para las que no participamos activamente. Un baile libertario que cambiaba el mundo sin balas, sin sangre, con música, incienso y rastas en el pelo.

Hoy pensamos que todo aquello fracasó y nos duele la derrota de ver las plazas ocupadas por una caverna tridentina que pretende el retroceso histórico  hasta los Tercios de Flandes y la conquista de América. Una gente que predica el evangelio inexistente del concilio de Trento y reparte hisopazos porque no puede pegar tiros, aunque si les damos tiempo y cuerda, nos ahorcan con ella.

Sentimos que el ideario del 15M se nos ha diluido como azúcar en agua y no queda más que el folclorismo y las fotos que andan volviéndose sepia. Con un Pablo Iglesias que forma un tornado mediático al cortarse la coleta o el moño como símbolo de que aquello marchitó  caducando en dirección a un aburguesamiento vía Galapagar. Que los veinteañeros de entonces ya calzan treintena y quieren colocarse para vivir con las comodidades inherentes al cargo, vacaciones en Rota o Chipiona, porque Sotogrande es demasiado capitalista pero todo se andará. Quizá las que no participamos más que en la envidiosa retaguardia tengamos la suficiente objetividad para entender el cauce verdadero de aquel suceso.

Pocos éxitos han labrado la historia. Si ustedes lo piensan, las grandes convulsiones triunfadoras propician cambios pero también mucho dolor. Son las derrotas las que de verdad mueven el reloj del mundo, generalmente para bien. ¿Qué fue sino la Comuna de París sino una gran derrota que propició el enorme cambio social? ¿Qué fueron los movimientos sindicalistas que causaron víctimas inocentes que poco después germinaron en derechos? Los esclavos haitianos fueron ahorcados, quemados vivos…pero prendieron la mecha de la libertad que poco después contagió al resto de la negritud esclava.

Las verdaderas revoluciones, queridas amigas/os, son las que fracasan, las que mueren ahogadas por la historia , porque  son las que germinan en un caldo de cultivo que genera cambios definitivos en la historia de la humanidad, mientras que las otras, las triunfadoras, acaban ahogándose en su propio éxito hasta revertirlo en miedo, represión y dolor. Por tanto, creo, quiero creer más bien, que el 15 de Mayo de 2011 se prendió una tea que luego agonizó sin remedio para dejar el rescoldo de muchas cosas que vamos viendo casi sin darnos cuenta.

Y las que quedan. Por lo que sigo sintiendo el orgullo de haber presenciado el milagro de gente que era capaz de hacer cosas sin líderes, sin machos alfas que dirigieran la manada gregaria. Que los sueños se elevaron a la categoría política y que muchas de nosotras se nos encendió la tibia mecha de la esperanza contemplando los sueños volar por la plaza más revoltosa de España, la de los pronunciamientos, la de las ejecuciones inquisitoriales, la de chulas y mancebos que sacaban faca o sable y debatían el honor a fuerza de mandobles. Ese Sol que salió un mes de Mayo de hace diez años creo que ha dado y dará sus frutos durante mucho tiempo.

Y si no lo hace ¡qué bonito fue vivirlo! aunque fuera de lejos, aunque las rodillas no nos permitieran acampar  ni el pelo corto hacernos rastas.

Vivamos con los sueños ardientes de aquellos días, porque como los viejos combatientes exiliados que se reunían en casa de mi amiga, son las derrotas las que nos dirigen hacia el triunfo.

María Toca Cañedo©

Sobre Maria Toca 1026 artículos
Escritora. Diplomada en Nutrición Humana por la Universidad de Cádiz. Diplomada en Medicina Tradicional China por el Real Centro Universitario María Cristina. Coordinadora de #LaPajarera. Articulista. Poeta

1 comentario

  1. Es largo de comentar. Solo un apunte; no fue un movimiento solo juvenil en absoluto, basta acordarse de las manifestaciones y los círculos para ver qué habia gente de todas las edades y llegó mucho.mas allá de La Puerta del Sol: toda Europa, Ocupy Wallstreet y muchas ciudades USA, germen de las primaveras árabes… Aquí acabo con el bipartidismo ya veremos por cuanto tiempo.Aun nos falta perspectiva, pero si vemos en el 15M una especie de movimiento revolucionario, la decepción es mayúscula…pero es que no fue eso.

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