ESPAÑA ES UN BULO, BATANERO

Vivimos en una democracia parlamentaria europea, o eso creemos. Para llegar a este sistema, que alcanzó su vigor después de la segunda guerra mundial, un prestigioso abogado español, monárquico más de don Juan que de don Juanito, hizo de correo del zar. Viajó varias veces a París con mensajes del futuro rey a entrevistarse con Santiago Carrillo, porque quiéranlo
o no, la legitimidad democrática española en Europa la tenía el PCE y no el residual PSOE que hibernaba a la sombra de un avejentado Rodolfo Llopis, perdida toda esperanza. Con Franco vivo, ese abogado se jugó la vida. Y don Juanito también, pero lo de don Juanito fue una huida hacia adelante y una inversión.
Así que una democracia parlamentaria ¿no?
Reflexionemos como hicieron los hombres de mi pueblo una vez en su vida cuando, a finales de los años 50, fueron juntos a unos cursillos de cristiandad en la capital, que venían a ser una reunión de jabatos descansados como aquello que organizaba la prima Montse del Opus. Los hombres de mi pueblo volvieron todos muy contentos y no sé si reevangelizos porque al día siguiente, el 99,9 por ciento como las pruebas de paternidad que se niega a hacerse siempre Julio Iglesias después de acostarse con 3.000 mujeres, ya bebían y cantaban en la taberna eso de Chicago, Chicago, si quieres ver Chicago ¡ bájame el pantalóóóón! Enseguida se les olvidó, De colores.
Tenemos a un rey que robó.
Un ex presidente a quien llama la Agencia Tributaria, junto a su mujer la que fue alcaldesa sin que nadie la eligiese, para que reparen el fraude a Hacienda y paguen lo que deben, como mandan la ley y las matemáticas y no el chachachá bodeguero de Nat King Cole.
Un compañero de pupitre del ex presidente, que cuando le pillan en el corazón de una de las varias tramas corruptas, en vez de hacer frente a la se avecina, se salta la tapa de los sesos con la pistola de Larra cuando al poeta romántico le abandonó Dolores Armijo. Larra, fue el primero del club de los 27, en el que luego estarían mi querida Cecilia, Brian Jones, Jimi Hendrix, Janis Joplin, Jim Morrison, Jean Michel Basquiat, Kurt Cobain, y Amy Winehouse.
Un todopoderoso vicepresidente del gobierno, padre de un milagro económico de mentira, al que le pillan también delinquiendo y ahora mismo no sé si está en la cárcel o navegando en el barquito de vela que le vendió Lola Flores a Niña Pastori.
Tenemos a un vicepresidente del gobierno y a su mujer, una ministra, que cuando se compran una casa, la obligada protección de la guardia civil deriva en la instalación de un sistema que espía todo lo que ocurre en la casa en tiempo real. No estoy seguro de que la intimidad de la pareja esté a salvo. Para los mezucas: mejor se dediquen a ver el abundante porno duro que el Conde de Romanones mandó rodar para Alfonso XIII. Que yo sepa, se conservan tres películas en la Filmoteca de Valencia, El Ministro, El Confesor, y Consultorio de señoras. No se pueden alquilar para casa, pero se pueden ver allí mismo. Esas tres películas hasta hace 25 años estaban en un convento, ya ves que los frailes han sido siempre guardianes de la cultura.
Una obscena manipulación de un video con las declaraciones de una ministra en viaje oficial a la ONU y a la CASA BLANCA. Días voceando mentiras sobre la ministra y ni una sola rectificación cuando descubren la falacia de los mentirosos.
Una insistencia en fabricar pruebas falsas desde organismos del Estado contra un partido político y un político permanentemente acosado con injurias y calumnias.
Una ministra de Defensa y secretaria general de un partido político pidiendo incriminar falsamente y llamando hijo de puta al líder de otro partido político.
Un acuerdo de los poderes económicos para exprimir las arcas públicas y los bolsillos de los ciudadanos. En este expolio llevan 25 años. No hay que asustarse, la mafia de toda la vida lleva toda la vida.
Puedes añadir muchos etcéteras, Javier, pero no llames a la judicatura. Ya sabes por qué.
Y olvídate de leer algo así en los medios de comunicación porque la Prensa del Movimiento ahora son tres.
Valentín Martín.
Sobre Valentin Martín 4 artículos
Valentín Martín estudió Magisterio y Humanidades en Salamanca y Periodismo en Madrid. Ejerció la enseñanza dos años y el resto vivió de escribir. Ha escrito 25 libros. El número 26 es un poemario llamado Santa Inés para volver (Versos de la memoria), que recoge la historia de sensibilidades de su pueblo. Periodista, escritor y poeta, ha publicado en la última década libros de relatos como La vida recobrada o Avispas y cromosomas; el ensayo Los motivos de Ultraversal y los poemarios Para olvidar los olvidos, Poemario inútil, Los desvanes favoritos, Memoria del hermano amor, Estoy robando aire al viento, Suicidios para Andrea y Mixtura de Andrea. A caballo entre los años 60 y 70, escribió dos poemarios y dos ensayos: Veinte poetas palestinos y El periodismo de Azorín durante la Segunda República, inicio de un largo trabajo dedicado a la literatura. En Lastura ha publicado en diciembre de 2017 el libro de crónicas y relatos Vermut y leche de teta.

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