FEIJOO Y LA CONEXIÓN SICILIANA

El problema, quizás, es que hemos visto demasiadas películas y series de mafiosos, y claro, tú ves la entronización de Feijoo como capo di capi de la cosa suya, quiero decir, del Partido Popular, y no puedes evitar que todo, desde la puesta en escena con los capi…, el resto de presidentes autonómicos del PP aplaudiendo al más listo de ellos, el destinado desde tiempo atrás al cargo al que ha sido aupado en Sevilla, hasta el discurso del nuevo presidente del partido y candidato a la presidencia del Gobierno de España, te suene a una mezcla de Al Pacino como Michael Corleone en El Padrino, Robert de Niro como Al Capone en Los intocables de Eliot Ness y James Gandolfini como Toni Soprano en Los Soprano.
¿Qué menudo disparate? Pues puede que sí, que haya desbarrado un poco llevado por mi pasión cinéfila y acaso también por cierta tendencia a sacar las cosas de quicio. Porque, a ver, a quién se le puede ocurrir comparar
con la Mafia a una organización política que se ha dedicado a aprovechar las cotas de poder que obtiene a través de las urnas en las diferentes instituciones del país, no solo para financiarse ilegalmente con el dinero negro que probos
empresarios le entregan a cambio de nada, sino también a favorecer personalmente a miembros del partido con esos míticos y generosos sobres a rebosar de billetes que acababan en manos de personajes fantasmagóricos como aquel tal M. Rajoy. Una organización que también tiene en su haber su correspondiente cuota de cadáveres inesperados, esos de los que nadie se aclara las circunstancias exactas de sus muertes, al estilo de las de Miguel Blesa, Rita Barberá, Francisco Sánchez Arraz, José Martínez Núñez, Isidoro Cuberos, Leopoldo Gómez, etc. Y que sin embargo, vaya por Dios, qué bien le vino al Partido dada la inmensa casualidad de que todos ellos se encontraran en el momento de su muerte inmersos en procesos judiciales relacionados con alguno de los innumerables casos de corrupción –como que numerarlos de la A a la Z sería abrumar en exceso al lector como si uno estuviera citando alfabéticamente el registro mercantil-.
En cualquier caso, puras casualidades, acaso demasiadas, y de las que solo una persona verdaderamente retorcida como un servidor podría pensar que se parecen demasiado a las que ha visto en las pelis y series de mafiosos
cuando deciden quitarse de en medio a aquellos antiguos colaboradores que, por lo que sea, de repente les da por cantar la Traviata en los juzgados. Claro que para retorcidos también los jueces cuando les dio por sentar al Partido Popular en el banquillo en calidad de acusado a título lucrativo, responsable civil subsidiario o investigado penalmente en 5 sumarios: PS Caja B (Gürtel); PS Época 1999-2005(Gürtel); PS Boadilla (Gürtel); Destrucción discos duros de Bárcenas y en la “Operación Taula”. Una nadería procesal que, recordemos, provocó la moción de censura que desbancó del poder a ese otro M. Rajoy.
Por suerte todo eso pertenece al pasado anterior al tal M. Rajo… Brey, apenas una anécdota de un tiempo en el que el partido más importante de la derecha española se desnortó un poco por la cosa esa de los años locos de la burbuja inmobiliaria. Entonces llegó un animoso mozalbete de verbo fácil y fluctuante con sus títulos universitarios de mercadillo para hacernos olvidar los pecadillos judiciales de su partido a golpe de soflama patriótica, postverdades e insultos a diestro y siniestro. Todo volvía a ser la anti España en su boca, es decir, ETA, indepes y socio-comunistas. Hasta que una de su más estrechas colaboradas en la Comunidad de Madrid le salió, ya no rana, sino princesa de la derecha más liberal y española y muy española que uno se podía imaginar.
Sintió que la princesa le hacía sombra y, por lo tanto, en cuanto tuvo la ocasión de arremeter contra ella por una pijada de esas que los medios de comunicación vendidos a la ETA, los indepes y el socio-comunismo se empeñan en relacionar con la corrupción, se dio de bruces contra la realidad de su propio partido. ¿Pero a quién se le ocurre denunciar a uno de los suyos por corrupción? ¿Se imaginan a Toni Soprano amenazando con ir a la policía para denunciar a uno de sus lugartenientes por haber extorsionado a los comerciantes de su zona de influencia? Como mucho si lo hubiera hecho en contra de los intereses de la banda; pero, sea lo que sea, eso se dirime dentro de la banda tal y como manda la famosa ley que caracteriza este tipo de organizaciones criminales, me refiero a la de la Omertá, claro está. Sin embargo, Casado lo pregonó a los cuatro vientos y con eso cavó su propia tumba.
Así que tuvo que llegar uno de los capos de la periferia, el mejor acreditado de ellos por sus repetidos éxitos electorales y una aureola de eficacia gestora de cuyos claroscuros apenas trascienden más allá de su territorio. Un capo que, a diferencia del busto parlante sin experiencia gestora alguna, ni títulos de verdad que acreditaran la menor solvencia intelectual para ser un digno presidente del Gobierno de España, presume conocer la fórmula del éxito para alcanzar el poder y mantenerlo tal y como lo ha hecho en cuatro ocasiones en su propio territorio. Por eso les recordaba en su discurso de investidura en Sevilla al resto de capos y miembros del partido que el éxito de su negocio consiste en: “números para las cuentas, palabras para las damas, la mano para los amigos y balas para los enemigos.”
Bueno, no, claro que no, Feijoo no dijo semejante cosa, eso fue Vito Corleone en El Padrino. Feijoo vino a decir que lo suyo es centrarse en la gerencia, la moderación en las palabras de cara al público, que perro no come perro, y caña al adversario pero que parezca un accidente. Claro que también podía haber dicho otra de esas frases míticas de Vito Corleone, en este caso mirando de reojo a Ayuso:mantén cerca a tus amigos, pero más cerca a tus enemigos.” Todas ellas frases míticas del género que nos ocupa y que uno se imagina a un tal Marcial Dorado -por lo que se ve un honrado narcotraficante, porque de lo contrario nadie entendería las amistades que tiene el todavía presidente de la Xunta– susurrándolas a su amigo al oído con acento gallego mientras le extiende la crema solar por la espalda en la cubierta de su yate.

Txema Arinas

Oviedo, 05/04/2022

Sobre Txema Arinas 14 artículos
Escritor español (Vitoria-Gasteiz, 1969). Reside en Oviedo. Licenciado en historia y geografía por la Universidad del País Vasco. Ha vivido en Francia, Irlanda y Venezuela, y aprendió varios idiomas. En los últimos años ha trabajado como profesor de secundaria y además ha desempeñado diversos cargos en la empresa privada. Ha publicado las novelas Los años infames (2007), Gaitajolea (2007), Anochecer en Lisboa (2008), Euskara Galdatan (2008), Maldan Behera Doa Aguro Nire Bihotz Biluzia (2009), Zoko Berri (2009), El sitio (2009), Azoka (2011), Borreroak baditu hamaika aurpegi (2011), Muerte entre las viñas (2012), Como los asnos bajo la carga (2013), En el país de los listos (2015), Testamento de un impostor (2017), Historias de la Almendra (2018) y Los tres nudos (2019), y los ensayos Sabino Arana o la identidad pervertida (2008) y El imposible perdido (2012). Ha colaborado como articulista en el periódico Berria, las revistas Grand Place y Hegats, las revistas digitales Solo Novela Negra y Zubyah, de la asociación cultural Punica Granatum.

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