Ida Tarbell

 

«Ni una palabra«, le dijo John D. Rockefeller  a sus subordinados. «Ni una palabra sobre esa mujer descarriada«.

 

Nació esta mujer en Titusville el cinco de noviembre de 1857, casi a la vez que esa molesta sustancia que a nadie interesaba, el petróleo, comenzó a tomar valor para los habitantes de su ciudad. El padre de Ida, Frank, pasaba tiempo construyendo tanques de almacenaje del que luego se llamó oro líquido, como tantos pequeños productores que supieron ver las ventajas de encender lámparas con el líquido negro viscoso que salía de la tierra. Titusville fue creciendo convirtiéndose en una ciudad prospera y feliz donde crecían los negocios. Los Trabell, tuvieron lujos que ni pensaban porque a Frank le iba bien con su pequeña industria.

Poco antes de que Ida Minerva, que era su nombre completo, cumpliera quince años, la exitosa ciudad y sus habitantes recibieron un duro golpe, cuando la compañía de mejoramiento del Sur, South Improvement Company  provocó lo que se dio en llamar la guerra del petróleo, propiciando un cambio sustancial en la sociedad. Y no solo en la de la pequeña ciudad de Titusville. Pronto el mundo padecería esta guerra…que aún no se ha saldado y la seguimos sufriendo.

En 1878, un hombre que comenzaba su andadura como el más rico de la tierra (discutible y no verificable, pero posible) John D. Rockefeller, había constituido la sociedad Stándard  Oil Company. Su empresa era líder del refinamiento del petróleo, con un 10% de cuota del mercado americano. Le parecía poco al poderoso Rockefeller y decidió que para convertir su sueño de hacerse rico, inmensamente rico, necesitaba ahogar a la competencia. Y se puso a ello.

Convenció a los pequeños empresarios que refinaban petróleo que se unieran a su empresa a cambio de acciones de la misma “nunca pasaréis falta de nada” les prometió. Les enseñó los libros de sus ganancias y les aseguró que su empresa conseguía tarifas mínimas en el transporte de la mercancía, hasta convencer a 24 de las  pequeñas 26 empresas que le hacían competencia para que le vendieran sus pequeños negocios.  Los que aceptaron  no les fue mal, todo hay que decirlo, pero Frank Trabell, el rebelde padre de Ida, no quiso someterse al todopoderoso Rockefeller vendiendo su refinería,  la negativa, el arruinó del todo. El socio terminó suicidándose y la casa de los Trabell, hipotecada con la consiguiente ruina familiar.

No tenía piedad el rico, ni escrúpulos a pesar de ser un fanático baptista que leía con devoción la Biblia de mañana y de noche. Quien no se sometía era triturado por el consorcio del petróleo que estaba fundándose en ese momento y convirtiendo a un grupo de hombres en los barones ladrones que han gobernado y gobiernan el mundo a golpe de monopolio. El trust del petróleo ha derrocado gobiernos, provocado guerras, nombrado a dictadores sangrientos y destrozado el mundo con sus ansias de poder

La joven Ida Trabell fue la única que se propuso desenmascarar al criminal Rockefeller y sus prácticas oligopolicas, además de desnudarle ante la opinión pública, que se la había ganado siendo un consumado filántropo realizando obras sociales que le ganaran el cielo  a pesar de que  sus negocios se lo ponían difícil. Es una constante que los ricos desalmados, ofrezcan migajas de caridad, como si quisieran comprar la honorabilidad o la vida eterna además de la millonaria en la que viven.

En 1880 la guerra del petróleo había acabado, las pequeñas empresas desaparecieron absorbidas o arruinadas por la Stándard Oil.

Ida Trabell, viendo la derrota y la ruina de su padre y teniendo una gran capacidad como escritora (aunque ella no lo pensaba) se dedicó al periodismo desde muy joven. Estaba convencida que lo que había vivido su familia podía no ser delito pero estar, estaba muy mal. Le creció un odio al monopolio, a la injusticia y trazó el plan de que haría su vida entera y una profesión gozosa.

Amaba escribir por encima de todo, pero consideraba que no tenía talento para la literatura, o quizá solo soñaba con limpiar a fuerza de palabras el mundo que veía como se descomponía. Lo cierto es que comenzó a trabajar en  la revista McClure`s Magazine, consiguiendo pronto grandes éxitos con sus investigaciones sobre la vida de Napoleón Bonaparte o de Lincoln que eran seguidos por sus lectores con avidez.

En sus investigaciones ponía un empeño y la pasión total de quien ama su profesión por encima de todo. Aplicaba la formación científica a sus pesquisas sobre lo que tenía entre manos consiguiendo reportajes impresionantes e incontestables. Era una grandiosa periodista de investigación.

Había conseguido una licenciatura en Biología, más tarde marchó a París, en 1891, asistía a conferencias en la Sorbona, ampliaba sus conocimientos en arte, que la apasionaba y enviaba sus artículos a la revista. Uno de sus artículos llamó la atención del propietario de la revista, Samuel McClure, que buscaba crear un periodismo nuevo, valiente y confabulado con la verdad. Era consciente de que las empresa monopolios estaban acabando con la clase media y la forma de vida que llevó a los pioneros a fundar el país norteamericano y mezcló sus ganas de justicia social con las de Ida Tarbell construyendo una publicación modélica que dedicó sus páginas a denunciar a los nuevos millonarios que se estaban convirtiendo en los amos de EEUU, y del mundo.

En 1903, se publicaron artículos que explicaban los sucios manejos de los prebostes admirados de la sociedad capitalista. Los periodistas se convirtieron en verdaderas estrellas mediáticas, entre ellos, como no, estaba nuestra mujer de hoy. Ida Tarbell.

Su labor fue intensa, descubrió que documentos habían desaparecido, entrevistó a empleados, colaboradores, rastreó los entresijos de los trust formados por Rockefeller hasta desenmascarar la turbiedad de sus negocios y contarlo todo en la revista  con este título “Historia de la compañía Standard Oil”.

Los lectores se volcaron siguiendo con avidez  cómo los agentes del tirano conseguían arruinar y destrozar la vida de quien se oponía a los designios del poderoso. Sobornos, fraudes, intimidaciones,  e infracciones criminales ante quien osara oponerse a su monopolio, quedaron perfectamente demostrados.

La investigación había durado cinco años e Ida aplicó el mismo método científico que en todas las anteriores, pero al final, su odio se desató atacando al hombre de forma personal. Se despachó a gusto, llamándole momia o el hombre más viejo del mundo. Rockefeller tenía un aspecto desagradable debido a una afección que le dejó sin nada de pelo, llamada alopecia generalizada. No tenía cejas, pestañas ni pelo. Ida, además de tacharlo de hipócrita y mala persona dijo que los ojos del tipo eran : “»pequeños, atentos y firmes, y son tan inexpresivos como una pared. Lo ven todo y no revelan nada«.

El hombre acusó el golpe de las críticas a su persona queriendo borrar a la periodista del mapa. Prohibió que fuera nombrada, la tachó de “mujer venenosa”  lo que no pudo  evitar es que Ida Tarbell se convirtiera en la mujer más famosa de EEUU, incluso en 1999, la Universidad de Nueva York catalogó su investigación sobre la Standard Oil como la quinta mejor de una lista de cien trabajos periodísticos en EEUU.

Fueron un total de diecinueve artículos publicados que dejaron al hombre que impulsó la industria del petróleo en el mundo, y quizá, como decíamos antes, el más rico de la tierra, al desnudo con sus miserias y el control asesino que ejerció sobre gobiernos al convertirse en un peligroso monopolio que cambió a la sociedad para siempre.

En Tribunal de la Corte Suprema de EEUU, disolvió el monopolio de la Standard Oil, poco después de la publicación de los artículos de Ida Trabell. Además los artículos contribuyeron a la creación en 1914 de la Comisión Federal de Comercio (FTC), encargada de hacer que se respetaran la libre competencia y los derechos de los consumidores. La disolución del monopolio no arruinó al tipo, al contrario, conformó varias empresas más pequeñas…y se hizo más rico.

Ida Tarbell, convertida en celebridad dio conferencias por todo el país y poco después fundó como socia mayoritaria la revista, American Magazine.

De forma soprendente, durante unos años se opuso al movimiento feminista siendo como era una mujer libre y de valía impresionante. Consideraba, como otras grandes mujeres, que la mayoría de las mujeres no tenían la formación necesaria para votar ni ser independientes. Con los años evolucionó a favor del voto femenino considerándose una ferviente  sufragista.

Durante 30 años presidió de The Pen and Brush, Inc., una corporación creada en 1912 para ofrecer oportunidades a artistas y escritoras en un momento en que las mujeres estaban excluidas de  clubes de artes exclusivos para hombres.

También participó en la fundación de la Authors’ League (Liga de Autores), la organización profesional de escritores que hoy se llama Authors Guild.

Murió de neumonía el seis de enero de 1944, a la edad de 86 años.

Ida Trabell es considerada una de las mejores periodistas de investigación de todos los tiempos y una luminaria de quienes nos dedicamos (humildemente) a estos menesteres.

María Toca Cañedo©

https://www.bbc.com/mundo/noticias-57829658

 

https://www.bbc.com/mundo/noticias-47861934

 

 

Sobre Maria Toca 1268 artículos
Escritora. Diplomada en Nutrición Humana por la Universidad de Cádiz. Diplomada en Medicina Tradicional China por el Real Centro Universitario María Cristina. Coordinadora de #LaPajarera. Articulista. Poeta

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