Identidades.

Un familiar que se autodenominaba muy espiritual trataba de explicarme en una ocasión una teoría acerca de las vidas pasadas y yo no lograba entender cómo en todas aquellas existencias anteriores siempre había sido faraona, esclava vendida al mejor postor o dama de la corte.
Me resultaba cuanto menos curioso el afán retroactivo de una vida novelesca y aventurera.
Nadie es alguien común en las regresiones, le dije, una ciudadana de a pie, uno más.
Me respondió que yo no tenía el suficiente nivel de consciencia para entender lo que ella me explicaba y ahí acabó la conversación.
Llevo media vida encontrando la utilización de lo «espiritual» como forma de separación y diferenciación del resto.
Llevo la otra media observando cómo teorías emancipadoras como el feminismo o posicionamientos políticos como el «ser de izquierdas» son utilizados como muletas ideológicas que se convierten en una IDENTIDAD más que en herramientas para la vida y nos separan y alejan artificialmente.
No eres lo suficientemente feminista, adecuadamente de izquierdas, no entiendes esto porque no estás en mi nivel de consciencia.
¡Fuera de mi círculo!
Yo no quiero una identidad fija, limitante y excluyente. No quiero más deberías que los que me sirvan para estar más cerca, entendernos y resolver las preguntas que me inquietan hoy.
Si la identificación con un ideal de paquete y los conceptos inmutables en píldoras me limitan la vida y me aíslan, me desconectan del mundo del cual también formo parte y no me ayudan a vivir mejor, que no cuenten conmigo.
Buen día, otro día.
María Sabroso.
Fotografía de Miranda Makaroff.
Sobre María Sabroso 52 artículos
Sexologa, psicoterapeuta Terapeuta en Esapacio Karezza. Escritora

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