LUNANA: UN JAK EN LA ESCUELA

Me preocupa, desde hace algún tiempo, que la distopía como ejercicio de mirada al futuro se haya impuesto a la utopía. Tal vez, porque mientras esta última se nos pinta como imposible, la primera se acerca mucho a lo probable. Tanto que, si n miedo a equivocarme, pienso que es posible que hoy estemos viviendo una realidad que ayer fue distopía.
La utopía, escribió Galeano es el motor que nos debe ayudar a caminar en la dirección correcta, aquella, en cuyo inalcanzable final, se encuentra la sociedad o el mundo soñado. La distopía, sin embargo, es una especie de pájaro de mal agüero, de pitonisa que nos paraliza o nos debiera paralizar, porque el sendero elegido nos conduce al abismo.
Como individuos y como sociedad nos pasamos la vida eligiendo sendero: o seguimos aquel que nos conduce la luz o el que nos lleva a las tinieblas. Robert Frost lo tuvo muy claro: escogí el menos transitado y eso marcó la diferencia.
Esta disyuntiva es la que nos plantea esta película, tan emocionante por los sentimientos que te hace aflorar, en la persona de un joven maestro que llega al lugar más recóndito del recóndito Bután. Un lugar, donde la naturaleza se muestra tan majestuosamente indómita, tan bella, que el espectador, metido pronto en la piel del joven, se siente sobrecogido y abrazado, pequeño e infinito, el grano de arena que en su levedad acoge la inmrnsa grandeza del desierto del que forma parte.
La dureza que plantea la vida en ese lugar, la que se nos plantea a nosotros, como al protagonista, poco a poco se va transformado en un sentimiento de calidez, de ternura, de pertenencia, pareciera que en el lugar más inhóspito, más agreste, se hallará la felicidad, la de verdad, la que nos queda cuando nos desnudamos de todo lo inútil. Porque esa es la lección que se nos ofrece: cuanto más desnudos, más cerca de la utopía y más lejos de esta realidad distópica en que vivimos.
Durante unos minutos, deambulando por las faldas del Tibet, integrado en ese universo natural, rodeado de seres que no han tenido que elegir entre la bondad y la maldad, sencillamente porque esta última no les hace falta para vivir, para ser felices he rozado con los dedos del alma la utopía.
No se pierdan la experiencia, porque, igual que le ocurre al maestro cuando vuelve a la «civilización», a lo mejor se dan cuenta de la cantidad de pieles absurdas que llevamos sobre nuestra epidermis.
Juan Jurado
Sobre JuanJ Jurado 66 artículos
Profesor de Lengua y Literatura española. Publicaciones en La prensa en el Aula. Octaedro. Cuaderno para la comprensión de textos. Octaedro. Ponente del Diseño curricular base para la enseñanza de la Lengua y la literatura española en la ESO, en Andalucía. He sido portavoz y concejal por el grupo municipal de IU en Úbeda. Actualmente no milito en ninguna organización política, pero si la calle me llama, voy.

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