Miedo a relacionarnos

Tenemos tanto miedo al relacionarnos que en muchas ocasiones:

Si nos demuestran amor, nos replegamos y huimos.

Si se interesan por nosotrxs, hacemos lo posible por dejar de resultar interesantes.

Si deseamos tener pareja estable elegimos mal al compañero/a de camino y focalizamos en quien no se compromete, quien no está en disposición o quien supone un reto constante.

Si necesitamos mucho afecto, explicamos que solo queremos follar.

Si queremos tener sexo, pasamos una noche de goce con alguien y dejamos de llamar o contestar mensajes después.

Si nos apetece mimar y que nos cuiden, nos comportamos de forma arisca y hostil.

Si alguien en una fiesta nos encanta, le damos la espalda y nos vamos a la otra punta del lugar, rumiando nuestra atracción.

Si una persona nos halaga o demuestra que le interesamos, aún siendo recíproco, nos sentimos invadidos o desconcertadas.

Si empezamos a compartir intimidad sexual y afectiva con alguien y nos entusiasma, pensamos en lo mal que lo pasaremos si se termina y boicoteamos el contacto, comportándonos de extrañas maneras.

Si alguien empieza a querernos, nos entra tanto pánico a que deje de hacerlo y conectar con el vacío que supondría que demandamos atención constante y voraz.

Si alguna persona nos resulta muy muy atractiva creemos que nunca estaremos a su «altura» o que fallaremos como amantes y no hacemos nada por conocerla.

Si comenzamos a amar y somos correspondidos, nos asustamos tanto, tanto, que un día sin saber cómo se nos oye decir:

-No, yo la verdad, nada serio. No estoy para “nada serio”.

Fotografía autoría desconocida.

María Sabroso.

Sobre María Sabroso 35 Artículos
Sexologa, psicoterapeuta Terapeuta en Esapacio Karezza. Escritora

Sé el primero en comentar

Deja un comentario