Naciendo cada día

Diluida, en una suave brisa de felicidad desatinada,

me licuo por esquinas no pobladas,

solitarias. Descubrir en cada esquina la morada

que anida sorpresas y a poco que lo intente

me nace el sol en madrugada.

Me nace, me sumerge en laberintos

desconocidos, tales como yo los conocía

siendo perenne transeúnte de mi vida,

en el silencio, a deshora, comienzo

mi soliloquio con la luna

pertrechada de pajaradas en olvido.

Días negros, que les siguen otros crudos,

alienados, por eso cruzo la vereda, cada día

a fin de encontrar en ese mar, la compañía

que me ampare, de los miedos conocidos

y me transite por caminos explorados.

Como entonces, como ahora, como luego,

con la fuerza del beso y del salitre, encadenado.

Así, licuada, libre, con el sol  adelantado

y  la pleamar, trayendo sueños nuevos

me camino, me nazco, me renuevo.

María Toca

Sobre Maria Toca 1268 artículos
Escritora. Diplomada en Nutrición Humana por la Universidad de Cádiz. Diplomada en Medicina Tradicional China por el Real Centro Universitario María Cristina. Coordinadora de #LaPajarera. Articulista. Poeta

Sé el primero en comentar

Deja un comentario