¿Qué pasará después?

 

Nos suelen preocupar las guerras mientras duran, al acabarse pierden actualidad las poblaciones afectadas y se tiende al olvido. En cambio, creo, que es importante conocer qué ocurre cuando finalizan.

En este momento tenemos dos frentes abiertos de suma importancia. El de Ucrania con la invasión rusa que parece estancado y mucho tememos que la guerra se alargará durante demasiado tiempo porque los inviernos son un paréntesis difícil de superar en las tierras afectadas. Se pueden dar dos supuestos. Que la guerra sea ganada por Ucrania expulsando del país a las tropas rusas y se establezcan unas bases de paz que supongan una coexistencia más o menos pacífica. O que la tierra ucraniana sea anexionada (en parte o en su totalidad) a la gran patria rusa, con lo que el germen de rebeldía del pueblo ucraniano puede ser causa de más disensiones en el futuro. Llevan así más de dos siglos por lo que no sería improbable que continuaran.

En Palestina, en cambio, la disyuntiva que presenta el futuro es una nebulosa que nadie quiere enfrentar. Por parte del gobierno sionista israelí, hemos de tener claro que solo contemplan la total eliminación del pueblo palestino. Los sionistas pretenden una “solución final” por dura que parezca la frase. Llevan amenazando con la invasión de Gaza demasiados días buscando disculpas peregrinas para cubrir el acojone que les produce enfrentar un cuerpo a cuerpo con los combatientes de Hamás que han surcado de túneles la ciudad como una maraña en la que el ejercito regular israelí puede perderse. No creo que procedan a invadir…o si lo hacen será cuando humeen los restos de una población civil exterminada. No entrarán pronto porque es mucho más cómodo bombardear indiscriminadamente a la población indefensa. Para el sionismo el único palestino que sirve es el palestino muerto. Sin exclusión, si son niños porque crecerán y se convertirán en combatientes, si son mujeres porque parirán combatientes. Quizá les parecerán duras mis palabras pero tiendo a desnudar sin circunloquios lo que percibo de esta sinrazón que está ocurriendo.

El gobierno sionista no  quiere palestinos vivos. Mimetizaron muy bien lo que les ocurrió a sus abuelos y con el síndrome de Estocolmo en virulencia, imitan al doctor Goebbels y al carnicero Himmler. Eliminar a los que molestan. Cuando su ministro de Defensa hablaba de tratarlos como animales era muy sincero. Sienten que son animales. O menos que animales.

Su pretensión no es la coexistencia, ni compartir territorio, se trata de la total eliminación del enemigo, porque, piensan, muerto el perro se acabó la rabia. Su enfado con Antonio Guterres por las palabras pronunciadas -razonables, verdades intangibles y bastante prudentes- lo demuestran. No se atienden a más razón que considerar que todos los palestinos son Hamás y deben ser eliminados. Por eso no entran, ni entrarán a menos que solo queden ratas en Gaza porque hayan eliminado a toda la población. No se arriesgan, ya digo,  es más cómodo masacrar desde el aire, negarles la comida, el agua y la electricidad.

La barbarie que el gobierno sionista pretende cometer, se realiza sin disimulo, sin cortapisas y a la vista de Occidente que contempla de medio lado el exterminio del pueblo palestino sin mover ceja. Como hizo con la República española a la que dejaron sola frente al poderío nazi/fascista embargando armas mientras del otro lado llovía armamento. Se hizo con el mismo pueblo judío que caminaba hacia los hornos con la benevolencia de los estamentos occidentales, la iglesia y las organizaciones mundiales. Cuanto podrían contar los tristes fantasmas del gueto de Varsovia y de otros formados en cualquiera de los países invadidos.

Los pobres, depauperados y desarmados no preocupan a nadie. No habiendo pozos petrolíferos, ni  armamento y  tampoco minas de minerales de altura, se pueden escabechar poblaciones enteras sin que nadie mueva  ni un dedo. Se hizo y se hace.

Lo que me produce  asco profundo es la doblez de ciertos organismos y del personal gobernante. Lo que en Ucrania es invasión, en Gaza es derecho a defenderse. Lo que en Ucrania son crímenes de guerra, en Gaza es…ocultación y retahíla sobre lo malos que son los de Hamás. Me hace  gracia cuando alguien habla de los crímenes sionistas, que al momento se le pregunte “pero ¿condena usted lo de Hamás?” Me recuerda a cuando nos preguntaban ante las violaciones ¿ pero cómo iba vestida? ¿le incitó usted de alguna manera?

Preguntas capciosas que hay que responder con contundente paráfrasis para ser escuchada. Yo, devolvería la pregunta ¿condena usted la Declaración Balfour? ¿condena usted la creación del Estado de Israel de forma unilateral? ¿condena usted los consiguientes crímenes del estado sionista? ¿condena usted el apartheid en que sobreviven los palestinos en su propia tierra? Solo si ha condenado de forma taxativa y firme lo preguntado podrá manifestar la condena a las barbaridades de Hamás. Pero solo si…

El  problema es que en Palestina no hay plan B como en Ucrania o en cualquier otro conflicto mundial. Porque no se concibe que el  sionismo sea derrotado por Hamás. De ser derrotado por algo, sería una unión de pueblos árabes, incluido Irán, y mucho me temo que, de ser así, no haría falta plan de paz posterior. En la caverna con el garrote se encontrarían los pocos supervivientes del desastre.

No se contempla la derrota y la victoria es imposible porque no se puede eliminar a un pueblo entero. Los sionistas han ganado guerra, pero siempre de forma parcial. La violencia empleada en combatir a un pueblo es directamente proporcional a la respuesta defensiva del pueblo humillado. Este axioma, que olvidan los sionistas, quizá pensando en la docilidad con el pueblo judío se condujo durante la anteguerra (habría que revisar mucho de explicado por la lucida judía  Hanna Arendt sobre dicha docilidad) es inamovible. Se puede arrasar a un pueblo, pero mientras el problema de injusticia siga latente ese pueblo se levantará cada poco o mucho tiempo, pero en algún momento tomará la fuerza de la violencia defensiva y atacará… Luego plañimos y condenamos el terrorismo pero ¿qué le queda al que nada tiene? Solo la lucha produce algo de esperanza. El terrorismo siempre surge como respuesta del débil ante la bota del fuerte. No es justificación, es constatación.

Lo que sorprende es la falta de lucidez en los gobernantes europeos –Biden, el pobre, bastante tiene con sus achaques y mantenerse en pie como para enfrentarse al lobby sionista- La estulticia de Macron y de las autoridades alemanas por no decir de casi toda la UE, nos  sumen  en la perplejidad, porque están siguiendo los pasos de un gobierno ultra, que intenta tapar sus fracasos -internos con su fluctuante política errática del todo- y externos, por haber fallado de forma estratosférica en la protección de su gente.  Los gobiernos occidentales, siguen como al flautista de Hammelin, a un tipo embarrado de corrupción que matará a medio mundo antes de ceder el poder, perder la inmunidad y ser procesado. Porque ese es el problema…que  Benjamin Nethanyaju es un cadáver político al que la guerra le sirve de camuflaje. Claro que tiene que ganarla porque si la pierde…recordemos que la dictadura argentina cayó al perderse las Malvinas.  Aunque constatamos que los padrinos del sionismo no son los de una dictadura resentida y resquebrajada.

 

La desvergüenza a la que estamos asistiendo viendo la masacre de un pueblo que era pacifico hasta que le expulsaron de su tierra es aterradora y nos incapacita para futuros conflictos. Las muertes de inocentes, el hambre, las enfermedades que se producirán, la destrucción de una ciudad y su gente, será registrada por la historia como una de las indignidades más grandes del siglo XXI que, mucho nos tememos, rivalizará en salvajismo con el XX.

Solo un país multiétnico, con las sociedades mezcladas en igualdad de derechos, supervisado por la ONU puede solventar el polvorín de Palestina porque la coexistencia de dos países en el territorio es del todo inviable y así se considera en los mentideros de política internacional. Compartir espacio en igualdad total, es la única forma de calmar el problema judío/palestino. Se hizo en Sudáfrica y se aplacó lo que pudo ocasionar una guerra civil.

Mucho nos tememos que, como ocurrió en épocas anteriores, deba correr mucha más sangre para llegar a esta sencilla y común solución. Porque las alternativas son inimaginables. Claro que para eso, el gobierno de Nethanyahu debe salir del poder y para eso es imprescindible la acción del pueblo de Israel.

María Toca Cañedo©

 

Sobre Maria Toca 1600 artículos
Escritora. Diplomada en Nutrición Humana por la Universidad de Cádiz. Diplomada en Medicina Tradicional China por el Real Centro Universitario María Cristina. Coordinadora de #LaPajarera. Articulista. Poeta

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