Síndrome de Ganímedes. O Capucha de monje.

No es que mi experiencia militante sea larga. Fueron poco más de cinco meses y les aseguro que me pasó como con el matrimonio: enseguida entendí que no era para mí. Tal como se despiden los noviazgos poco gozosos, confesé con morrito subsumido: “no eres tú, soy yo” Y era cierto. No tengo capacidad de obediencia ciega, de cultivar la reverencia al líder con la ausencia de critica activa y respetuosa. Huyo despavorida de las concentraciones de agasajo, quizá porque de niña estuve interna con monjitas feraces que nos hacían aclamar al Señor con loores, incensarios e hisopazos dolientes. No puedo. No me sale. Me supura el orgullo. Me siento ridícula divinizando a los Amados Líderes. Cuestión de piel, posiblemente moldeada con cierta dosis de libertarismo intrínseco.

Lo que ocurre es que me empecino. Tengo el total convencimiento  de que la unidad de acción, los hilos o redes sociales, tejidos con paciencia, son la forma mejor de avanzar hacia una sociedad más justa, más equilibrada socialmente. Y esa es mi lucha. Unirme a grupos de trabajo por una sociedad mejor. El problema es que, en cualquiera de esos grupos, observo que más tarde o temprano (más bien temprano, porque surgen como caracoles con lluvia) en los grupos florece el líder. Y lo digo en masculino porque son, generalmente, hombres quienes se erigen en cabeza sin que nadie les haya pedido nada ni votado ni tan siquiera sugerido, aunque casos he visto y oído de mujeres notables.

El grupo suele someterse a la voluntad tóxica del liderazgo porque tenemos un  comportamiento gregario digno de estudio. El grupo al completo, no, porque siempre hay disidencias, versos sueltos a las  que nos suele molestar la prepotencia, en casos altamente errática y tiránica, del Jefe Supremo. Tengo observado que en cada grupo surge una disidencia de un 15 a un 20%

Les hago spoiler, suelo estar en ese grupo…

¿Qué ocurre con la disidencia al poco tiempo? que nos convertimos, primero en molestia, luego  en insufrible mosca cojonera. Como consecuencia, los drones de mira telescópica del Supremo Líder y de algunos infatigables subalternos, se vuelven hacia nosotras lanzándonos  sus dardos laser gasificados en reprimendas, criticas absurdas y negatividad.

Los psicólogos llaman a esto Síndrome de Ganimedes, lo que es igual a líder tóxico, negativo, desmotivante, falto de empatía, errático, abusivo y autoritario. Hay ejemplos exagerados de este problema, generalmente incrustados en las empresas donde hay CEOS que adolecen fatalmente de la misma condición. Se citan a Steve Jobs, a Winggenstein, y algunos más que lo padecieron de forma exagerada.

¿En la política y en el activismo existen Ganimedianos? se preguntarán ustedes si no han participado de alguno de estos grupos sociales. Si lo han hecho, aunque sea poco como yo, conocen de sobra la respuesta.

Sí. Mucho. Muchísimo. Muchisimisimisimo. A tope. A cascoporro. Casi les diría que es uno de los principales problemas que tiene, ha tenido y tendrá la política de izquierda -desconozco, aunque intuyo que es igual- si en la derecha ocurre lo mismo.

Claro que todas las escaras del síndrome de Ganímedes, son relativamente lógicas en la ideología marcadamente ultraderechista -no tiene porqué serlo de la derecha normalizada, tenemos ejemplos de ello- El ordeno y mando, la exigencia de disciplina ciega, de no critica, de nulo cuestionamiento del liderazgo, es típica de cierta ideología…Aquí me van a recordar -lo veo-  la disciplinada militancia comunista del siglo veinte hasta que el eurocomunismo y las fronteras se permeabilizaron para contemplar los “paraísos socialistas” del otro lado del Telón de Acero. El ideario comunista, quizá no tanto en origen, pero sí en desarrollo, potenciaba la piramidal concepción de la sociedad con esos Politburós y soviets herméticos y poderosos.

¿Es de recibo ese tipo de acción política ahora mismo? Ni de coña. No después del 15M porque si algo supuso el movimiento, por lo que nos atrajo tanto a cierta plebe libertaria, fue  la libertad, la asunción de seres comunitarios, autosuficientes y autónomos pero unidos al grupo para aportar capacidades y esfuerzos. Ya saben: cada uno aporta según sus posibilidades, cada cual toma, según sus necesidades. La maravillosa máxima libertaria que solventa en una frase la utopía social en estado puro.

Pues no, queridas mías. Siento desengañarlas porque no es así. Los liderazgos tóxicos, amemados e infantilizados, se dan entre los grupos políticos y activistas de la izquierda con la facilidad que nos contagiamos un constipado al lado del que estornuda. Y eso, antes no ahora, que ya estoy curada de espanto, me dejaba sumida en la perplejidad absoluta.

Me decía  a mí misma ¿cómo es posible que alguien que defiende un mundo más solidario, más justo, el respeto, feminismo, antirracismo, sororidad, justicia, equidad? es decir, los valores defendidos por la izquierda, digo ¿cómo es posible que en su grupo accione de forma absolutamente contraria a tales valores? ¿Cómo es posible que humille, critique, expulse, cuestione, exaspere, confunda, manipule a la gente con la que comparte trinchera?

Lo es, queridas mías. Lo es y no vean de qué forma…(aquí veo a varias conocidas/os y queridas compas asentir con la cabeza de forma elocuente) Es tan frecuente que lo extraño sería encontrar a alguien liderando mientras aglutina a personas, da voz, potencia las capacidades de cada integrante del grupo, empatiza y cuida de no herir susceptibilidades que en estos ámbitos, confesamos, son sensibles, porque si fuéramos indiferentes no estaríamos en la brega del activismo, político o social. Excepción rara, les afirmo, muy rara. Como perro verde, no digo más.

Son incoherencias que vamos percibiendo a poco que nos fijemos. Nos fijamos en las escisiones, confesiones de huida espantada de los, antes fieles. Acusaciones de traición (a un Ganímedes que se precie, se le distingue por el número de traidores que considera él que tiene) Huidas forzadas y desorientadas a las que cubre el dolor de la decepción.

Rupturas y escisiones que nos llevaron, como ejemplo les puede servir, a una guerra civil entre integrantes del bando legal republicano, con tiros, muertes y bombardeos en 1937 en Barcelona. Y no digamos del desenlace de la guerra…con el coronel Casado, al frente en compañía de Cipriano Mera, Segismundo Casado, Julián Besteiro, Wenceslado Carrillo y Melchor Rodríguez, a contra pelo del presidente Negrín y de bastantes integrantes del gobierno, pactaron con Franco, el cinco de marzo de 1939, convencidos ellos (gacelillas ingenuas) que llegarían a un acuerdo pacífico y respetuoso con el genocida africanista.

Recuerden y revisen las peleas entre el Padrecito Stalin y Trotsky, que aún perduran. Y las vidas, además de energías, que costaron.

¿Qué causan tales peleas fratricidas? Me temo (corrijan o sugieran si me equivoco) que el choque de cuernas de dos machos alfa que disputan por territorio común. Dos o más, porque entre los Ganimedianos, hay sociedades puntuales que funcionan. “El enemigo de mi enemigo, no es mi amigo pero disimulo por un rato”. Se dicen los muy ladinos. Lo que produce un farragoso follón de desunión y debilitamiento altamente prometedor para el adversario.

Supongo que, a esta altura, cada cual tiene en mente personajes del tipo que explicamos. Los hay famosos, esos que sesgan la verdad, que prometen primarias o elecciones y si no sale lo que quieren las laminan sin pudor. Lo que no es óbice para que poco después las reclamen revestidos de furia democrática y libertaria. ¡Jesús, que peste! Hay algunas/os que nombran y desnombran a discreción y conforme sea de fuerte el halago del benficiado.

¿Cómo evitarlo? Les aviso con tiempo: soy buena planteando preguntas y cuestiones, mala dando respuestas. Por si les sirve, les dejo algún apunte.

Luchen, pero enconadamente contra los Ganimedes que se encuentren. Descabecen rápido si intuyen u observan pulsiones de toxicidad. Tienen que ser rápidos, porque una vez toman el poder (de lo que sea, puede ser de una Asociación de Vecinos) no los sueltan hasta haber convertido el patio común en un erial infecto. Destrozan lo que lideran. Hacen daño y decepcionan a las personas de bien intencionadas los han seguido. Esa es la triste realidad.

Para reconocerlos no tiene más que mirar la mirada iluminada cuando les dan la razón y el mohín engurruñado de quien lleva chupando limones una hora, cuando se les contradice. También pueden observar que siempre dan lecciones, son los más puros, coherentes, sacrificados (lo de dejarnos la piel, estar agotados por tanto luchar en soledad contra el mundo, sirve mucho para identificarlos) por la causa. Jamás delegan ya que consideran a todos/as, sin exclusión, seres impuros y contaminados por el capitalismo ensordecido. Ellos, los puros, los sabios/santos de la Verdad Absoluta, luego pactan y comen del abrevadero que les quiera comprar. Encima, barato.

Espero, queridas/os mías, que este farrago les sirva de guía para detectarlos y placarlos sin piedad. Rápido, recuerden, si les dejan crecer son como las Capuchas de monje, o Casco del diablo, planta que se  llama de forma  correcta Aconitum,  es altamente venenosa y crece rápida entre la maleza.

 

María Toca Cañedo©

 

 

Sobre Maria Toca 1600 artículos
Escritora. Diplomada en Nutrición Humana por la Universidad de Cádiz. Diplomada en Medicina Tradicional China por el Real Centro Universitario María Cristina. Coordinadora de #LaPajarera. Articulista. Poeta

2 comentarios

  1. Maria en esta ocasión me quedo desconcertada. Esperaba mas. Porque de lo que hablas lo conocemos, lo hemos visto e incluso en ocasiones vivido. Lo de Ganimedianos no. Bien, le has puesto nombre, pero y ahora que? Porque ya ves como estáel patio. Los morados mordiendo a los rosas, los verdes a los azules. Repitiendo en efecto historias anteriores que sabemos, algunos al parecer no, como terminaron. Pero y ahora que? Quien asume un liderazgo en una jaula de grillos? El que la tiene mas grande? El que grita mas? El pureta que todo lo ve mal? Por donde empezamos. Y sobre todo quien va a representar a esos grillos que no hacen mas que GRILLAR? Es muy duro oirlos, leerlos hasta parecen que se divierten. Que podemos hacer!!!!!!

    • Yo solo soy una voz con pensamientos. Si tuviera respuestas mi vida hubiera sido otra, Carmen. No las tengo…y me asusta pensar en el futuro porque los/s Ganimedes(el nombre no se lo doy yo, es la ciencia) destrozan todo lo que pisan y si no tienen el poder, muerden. El problema no es tanto de ellos como de los gregarios/as que van detrás.
      Lo que hago al encontrarlos en mi camino, es salir corriendo en dirección opuesta. Pero no puedo decidir por nadie.
      Un abrazo, y gracias por tu lectura

Deja un comentario