Voltairine de Cleyre

Mi ideal sería una condición en la cual todos los recursos naturales estén por siempre libres para todos, y el trabajador sea capaz de producir individualmente para sí mismo suficiente para todas sus necesidades vitales, si él así lo decide, así que no será necesario que gobiernen su trabajo ni trabajar las veces y temporadas de sus compañeros. Pienso que ese momento puede venir; pero solo será a través del desarrollo de los modos de producción y el gusto de la gente. Mientras tanto gritaremos con una voz por la libertad para intentar”.

Voltairine de Cleyre.

 

Nace esta pionera, el diecisiete de noviembre de 1866, en Chicago. Su padre, Héctor de Cleyre, admiraba profundamente a Voltaire, de ahí viene el nombre que se le puso a la pequeña. Héctor de Cleyre era un librepensador con cierto tono libertario. Educó a su hija en la libertad, enseñándole desde muy pequeña el francés y el inglés así como dándole una amplia formación humanística. Cuando Voltairine contaba doce años se mudó con Héctor a Port Huron, pueblo maderero de Canadá. La madre, Harriet y la hermana, Adelaida se quedaron residiendo en Leslie. Viendo el padre el talento natural de la hija decidió ingresarla en el prestigioso colegio de religiosas Nuestra Señora el Lago Huron. La voluntad paterna es que la hija se formara en un centro de calidad como forma de cultivar su talento, quizá también influido por la rebeldía que mostraba la joven,  pero pronto Voltairine se rebeló contra las religiosas huyendo del internado. Fue encontrada y devuelta al centro no teniendo más remedio que esperar a la graduación, cuando tenía diecisiete años, que consiguió con notas excelentes para marchar a vivir con la madre, abjurando para siempre de la religión y declarándose atea desde el mismo momento.

Desde la residencia materna comienza a enviar artículos a la revista The Progresive Age con gran éxito. Poco después se integra en las labores editoriales de la revista, con la independencia económica lograda gracias a sus escritos se independiza pasando a residir en Gran Rapids, oeste de Michigan.

Voltairine Cleyre, de natural individualista y rebelde evoluciona hacia el feminismo y hacia un anarquismo peculiar. En unos momentos históricos en donde el feminismo reivindica poco más que el voto femenino, esta mujer, junto a  algunas más, entre las que se encuentra Enma Goldman, comienzan a plantearse metas mayores. El influjo de diversos autores/as y sobre todo de Mary Wollstonecraf  hace que se replantee la vida en pareja, la maternidad y las construcciones sociales que existen alrededor del género. Aunque no escribió ningún libro, los ensayos de Cleyre son de una modernidad aplastante puesto que analiza las diversas formas que tiene el patriarcado para enmudecer a la mujer.

El anarquismo ha tenido, históricamente, mucho que ver con el movimiento de liberación feminista, quizá porque ambos tienen en común el cuestionamiento de la tradición burguesa, de familia, constructo social y una mirada liberadora al límite. Voltairine es  anarquista individualista, cree en el trabajo personal como forma de cubrir las necesidades vitales, en el comercio entre iguales como forma de  convivencia y mantiene que la propiedad privada es licita, pero sin estado, frente a las ideas colectivizadoras del anarquismo de Enma Goldman, que propugna un comunismo libertario, que no aprecia Voltairine.

Ambas, Goldman y Cleyre se admiran profundamente, aun dentro de la diferencia ideológica,  lo cual queda reflejado en estos textos que se intercambian:

La señorita Goldman es una comunista; yo soy una individualista. Ella desea destruir el derecho de propiedad, yo deseo hacerlo valer. Yo hago la guerra contra el privilegio y la autoridad, por los que el derecho de propiedad, el derecho real de lo que es propio de la persona, es aniquilado. Ella cree que la cooperación sustituirá completamente la competencia. Sostengo que la competencia de una forma u otra siempre existirá, y que es altamente deseable que lo haga. Pero ya sea ella o yo la que tenga razón, o ambas las que estemos equivocadas, de una cosa estoy segura; el espíritu que anima a Emma Goldman es el único que emancipa al esclavo de su esclavitud, al tirano de su tiranía: el espíritu que está dispuesto a atreverse y sufrir”.

Mientras, Enma le dirige estas palabras:

«La anarquista de más genio y talento que Estados Unidos ha producido nunca».

Mientras tanto, ha sufrido un grave contratiempo en su vida personal. Enamorada del activista Dyer D. Luis,  se suicida a poco de conocerla dejándola sumida en la desesperación. Tiempo después mantiene una relación con el librepensador James B. Elliot, con el que tiene un hijo, Henry, el doce de junio de 1890. Se niega a vivir en pareja, y poco después Elliot se traslada con su hijo a Filadelfia, con lo que pocas veces se volverán a encontrar. No obstante, Henry, mantuvo el amor filial llamando a su primera hija Voltairne en honor de su madre.

A partir de 1890,  año en que nació su hijo Voltairine se verá fuertemente influenciada por Thomas Paine y sobre todo por Mary Wollstonecraft, tal como hemos dicho, así como por Henry David Thoreau, Big Bill Haywood, Clarence Darrow, y más tarde por Eugene Debs.

 

Como le ocurriría a todas las personas de ideas revolucionarias y poco convencionales, sufrió amenazas y atentados, llegando el senador Joseph R. Hawley a ofrecer mil dólares de la época por la vida de un anarquista, cualquier anarquista…

Siguió escribiendo artículos y ensayos con la enorme lucidez de una pionera visionaria pero la muerte la sorprendió de forma prematura, ya que fallece en junio de 1912. Sus textos fueron olvidados durante años hasta que en los años sesenta con las sucesivas olas feministas fueron actualizados y hoy Voltairine Cleyre es una reconocida intelectual tanto en el anarquismo como en el feminismo.

María Toca Cañedo©

Sobre Maria Toca 1522 artículos
Escritora. Diplomada en Nutrición Humana por la Universidad de Cádiz. Diplomada en Medicina Tradicional China por el Real Centro Universitario María Cristina. Coordinadora de #LaPajarera. Articulista. Poeta

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