El fantasma de la ultraderecha.

Antes de empezar os dejaré un fragmento de unas declaraciones que hizo Santiago Abascal hace unos años sobre la inmigración. A ver qué opináis.

“¿Usted cree que cualquier país europeo, especialmente el nuestro, puede decir: venid todos los que queráis? Venga, ¡que los buenistas lo digan! ¿Millones? Compañeros del buenismo, ¿pueden venir millones? Enfrentaos a ese hecho. Aportaré otro dato que parece que no incide pero sí. En el año 2050, Alemania tendrá ochenta y tantos millones de habitantes y el 70% de ellos serán de edad avanzada. Etiopía va a tener lo mismo y el 65% tiene menos de 35 años. Lo que está pasando aquí ya ha pasado en la historia de la humanidad. Las migraciones acabaron con el Imperio Romano y fue por fases. En cualquier aldea perdida hay un televisor y ven piscina y comida… A los buenistas les planteo el problema: decimos a todo el que venga que se quede ¿si o no?”

Bueno, pues estas declaraciones no son de Santiago Abascal, son de Julio Anguita, ex diputado de Izquierda Unida en una entrevista realizada a la vez con dos diputados de Podemos que, por lo visto, avalaban sus palabras.

No hace falta que digáis que se le fue la olla definitivamente, porque ya lo digo yo: se le fue la olla definitivamente. Así os ahorro el esfuerzo.

Mi intención en este texto no es la de hablar de los miedos que nos puedan generar diez o doce diputados de un partido político fascista. Lo que quiero que hagamos con este texto, lo avalemos o no, es un ejercicio de autocrítica.

Jamás me atreví a leer el programa de VOX, porque no lo creí necesario y porque me da acidez y tengo problemas de estómago, pero claro, esta vez lo hice porque, por motivos más que evidentes, quería estar informado de la que nos viene encima.

Creo que necesitamos leerlo, todos y todas, la ciudadanía en su complejidad y procedo a explicar los motivos del por qué.

Durante toda mi vida he escuchado barbaridades sobre muchas cuestiones. Supongo que como todo el mundo. Claro, el concepto “barbaridad” se define en función de lo que uno considere, pero digamos que escuché lo típico.

Supongo que como todo el mundo, he visto como padres y madres muy progres estaban a tope con el colectivo LGTBI, hasta que el maricón era su hijo, todos muy feministas hasta que tienen que hacer listas cremallera y muy antirracistas hasta que su yerno es negro y, de repente, ya no es tan negro, ni tan nigeriano, ni les hace tanta gracia tener nietos.

Siempre tuve algo dentro que me decía que la izquierda no existía o que no era exactamente lo que yo imaginaba y me preguntaba hasta qué punto se había denostado que cabía todo. Cabe el machismo, cabe el clasismo, cabe la homofobia, cabe el racismo, cabe la xenofobia… un momento, VOX.

Lo que quiero decir es que no me preocupan tanto los que les han votado, me preocupa más la gente que cree que no piensa como ellos. Porque cuando se rompe la barrera del temor a votar a un partido como ese, acaba ganando.

Si leéis el programa migratorio o el lingüístico de VOX sería firmado con sangre por la mayoría de personas que dicen ser de izquierdas.

Yo he escuchado miles de veces en toda mi vida que el catalán es una imposición en los territorios de habla catalana, que los manipulan, que TV3 está al servicio del independentismo. Y esto te lo dice gente de tu alrededor, inteligente, formada, gente a la que quieres y dice ser de izquierdas.

Anda que no habré escuchado a gente decir lo de las famosas “ayudas a los inmigrantes”. Que si a ellos les dan más y a nosotros nada. Que si subvenciones por allí y por allá. Incluso defender muros más y más altos para que esa “gentuza” no entre. O frases del estilo: “Yo no veo razas, veo personas”.

No habré escuchado tampoco a militantes comunistas criticar la ley contra la violencia de género, hablando de denuncias falsas, de la indefensión de los hombres, de la merma de la presunción de inocencia y de la custodia compartida automática. Porque ellos no son ni machistas ni feministas.

Por no hablar de textos hablando sobre España de alguna que otra feminista prestigiosa de la academia, que a mí particularmente me asusta. Parece que tienen dos carreras, la primera no sé cuál es, pero la segunda es un grado en “espíritu nacional”.

Por no hablar del euroescepticismo o del eurofetichismo, de los discursos de la soberanía nacional, de la persecución a disidentes políticos, de la persecución al independentismo, de levantar muros, de borrar las comunidades autónomas (eso ya lo decía UPyD), de echar a los moros y yo que sé más. Que los hay que se creen parientes del Cid.

Leía esta mañana a preocupadísimos periodistas que por vender inventan que en el programa de VOX se incluye la persecución de “ultrajes a la bandera, al himno, al rey y a todos sus símbolos” o de la “persecución de islamistas radicales”, pues sí y en el código penal. Diciéndolo como si no pasara ya.

Si VOX llega a gobernar, tendrá medio programa ya hecho.

¿U os pensáis que la ley de memoria histórica se está aplicando? ¿Os pensáis que la ley mordaza se ha derogado? ¿Os pensáis que se apuesta por la descentralización? ¿Qué os pensáis que es el PP, PSOE, Ciudadanos y Podemos? ¿Izquierda revolucionaria? Venga hombre.

Evidentemente nadie quiere que un solo partido reúna el odio a lo diferente y se organice, pero la realidad es que mueven grandes masas, que –como no podía ser de otra manera- han sido subestimadas siempre. A mí no me preocupa tanto que tengan una parcela de poder, me preocupa que se hayan organizado para conseguirlo.

Pero esperad que la gesta no acaba aquí.

Entre los que dan la culpa a la izquierda en diferido, los que culpan a los abstencionistas por omisión, los que culpan a los votantes del PP por irse del PP (y esto diciéndolo gente de izquierdas), los que culpan a los votantes de votar sin conocimiento (pensar que lo hacen sin conocimiento supongo que les hace sentir mejor) y los anarquistas guerracivilistas que se burlan de todo aquel que no “combata” a los fascistas en la calle, (porque rodear entre doce a un gilipollas y mandarlo calentito a casa arregla el problema) estamos apañados.

Lo que quiero decir es que quizás, y solo quizás, el fantasma no sea la de la ultra derecha, sino la izquierda.

Para mí una persona de izquierdas es aquella que entiende que las sociedades no existen en abstracto y que, por tanto, están constituidas por hegemonías, ya sean: culturales, sociales, económicas, territoriales y políticas y eso le parece injusto, porque entiende que el poder hegemónico tiende a la tiranía, cree en su erradicación y, por tanto, en la repartición equitativa del poder.

Por tanto, no, no se puede ser de izquierdas y hablar de patria, porque ensalzas un rasgo identitario que no es más que eso, algo administrativo dado por nacimiento y por puro azar. Exactamente igual que la monarquía.

Por tanto, no, no se puede ser de izquierdas y hablar de “feminazis” o de “inmigrantes que cobran ayudas” porque deberías estar informado con datos reales y saber que el Feminismo y el Antirracismo pretenden eliminar barreras que generan desigualdades de poder.

No, en Baleares no nos fuerzan a ser independentistas porque nos eduquen en catalán. Y no, no es una barrera el idioma si eliges conocer el maravilloso mundo de la integración.

Solo es una consecuencia de un todo. Somos directamente responsables de haber participado en una afrenta entre nosotros hablando del sexo de los ángeles, mudos ante las injusticias y de haber participado en el marketing político creando ejércitos de racistas, misóginos, homófobos y demás bárbaros en nombre de la libertad, de la libre expresión y de la libertad ideológica construyendo una sociedad acrítica y democráticamente analfabeta, que sabe leer y escribir, pero no lo hace.

Esto no va de que “el PSOE lo haya hecho mal”. Claro que lo hace mal, es el PSOE ¿acaso nos tiene acostumbrados a otra cosa?

No va de “la gente descontenta” que busca refugio en quienes les resuelven los problemas. Ni va de “idiotas sin criterio” que no saben lo que hacen.

Va de que el fascismo no acabó, de que siguió presente en la sociedad, de que está integrado, hasta en formaciones que dicen no serlo, en nuestro ADN cultural, en nuestra forma de proceder y de vivir, porque no se ha superado.

No hubo reparación histórica por el franquismo, porque simplemente se creyó que no había nada que reparar. Hubo indultos a asesinos, porque simplemente se relativizó. Hubo partidos nacidos de la dictadura, porque se pensó que introducir a esa gente en una lógica democrática calmaría los aires. Y se pensó, que una sociedad hastiada de violencia de estado, castigaría a los que la perpetraron y no fue así, porque muchos la defendieron.

VOX es la voz del fascismo español y la izquierda se queda –como siempre- en la superficialidad que no convence, porque no se atreve a profundizar y no se atreve a hablar de lo que somos de verdad sin pelos en la lengua. No se atreve a hablar de que España es un país xenófobo y racista abiertamente, porque pierde votos. Y tienen narices a decir que es el más gayfriendly del mundo, me pregunto cómo estarán los demás y a quién le han preguntado, porque vamos. Y se atreven a hablar de feminismo, como si hubiera algún partido que tuviera el feminismo como pilar central de sus políticas y no como algo decorativo por motivos de marketing. Por no hablar de todo lo demás.

Decía Íñigo Errejón que no hay 40.000 fascistas en Andalucía y que el análisis político tiene que ir más allá que la de encerrarnos en un discurso peligroso, dice el hombre, blanco, heterosexual, de éxito y rico al que no le afectan las políticas que presenta VOX más que de forma indirecta y se puede permitir el lujo de relativizar la entrada del fascismo en el parlamento andaluz. Como diría Boris Izaguirre: Of course my Darling.

El problema de que VOX ganara no es que fuera a aplicar ninguna de sus medidas. Podría hacer algo, pero casi nada.

¿Eliminar el matrimonio homosexual? ¿Y qué van a hacer con todas las parejas que se han casado antes? ¿las divorciamos? ¿lo llamamos unión para no ofender al Papa?

Reducir los impuestos al 4% ¿alguien me explica cómo se mantienen los recursos básicos del estado? ¿cómo se paga la deuda? ¿Eliminar comunidades autónomas? Es quizás ¿inconstitucional?

¿Echar a todos los inmigrantes? Solo en Baleares representan casi 1 de cada 4 personas ¿echamos al 20% de la población balear? ¿Ordenamos la expulsión de más de 230 mil personas?

¿Proteger los símbolos nacionales? ¿de quién? ¿de un bufón? ¿de Dani Mateo?

El problema de VOX es que vuelve a poner estos temas ya superados sobre la mesa y legitima comentarios bárbaros. Los que no son hombres, ni blancos, ni heterosexuales, ni occidentales, ni ricos, ni de éxito, tendrán que volver a escuchar argumentos del pasado de todo tipo, pero esta vez, de forma masiva y con representación institucional.

Vamos a volver a debatir cosas como:

Cuánto porcentualmente tiene de pedófilo un homosexual en función de cómo de reprimido está. Cómo los inmigrantes cobran ayudas quitándolas a los españoles. Cómo todos los musulmanes son terroristas, salvo pequeñas excepciones. Por cuántos centímetros de falda merecía esa jovencita descarriada ser violada por su tío o cómo de peligroso es un indigente del 1 al 10.

Y sobre todo, cómo tenemos que volver a soportar, esta vez masivamente legitimado, comentarios, debates, argumentos… que no solo van a estar en la televisión, estarán en la mesa de nuestra casa. Tendremos delante de nosotros a personas de nuestra familia que  nos dirán que “a ver, muy normal no es que seas gay, pero lo respeto” o “es que parece que tenemos que ser todos gays” o derivados: “feminazis totalitarias“denuncias falsas”, “moros terroristas que matan cabras en casa”, “indigentes que roban”, el carácter totalitario que tiene una alternativa lingüística y todo eso pasará, aunque digan querernos.

¿Y a quién tenemos en el mismo nivel para defendernos? A alguien que relativiza un gravísimo problema, porque simplemente no le afecta.

¿Eliminan la ley del aborto? Pues mira.
¿Eliminan el matrimonio homosexual? Pues mira.
¿Dan la culpa de todos los males de este país a los inmigrantes? Pues mira.
¿Eliminan la ley contra la violencia de género? Pues mira.

Y con esto no estoy diciendo que no les importe, estoy diciendo que lo relativizan porque no les afecta. Porque no les gusta su discurso, pero tampoco es para tanto. Son los famosos progres que educaron a nuestra generación en relativizar los problemas en vez de enfrentarlos, esa generación que nos enseñó a mirar hacia otro lado en vez de mirarles a los ojos y que nos enseñó que ya se había conseguido todo por un libreto escrito por asesinos aprobado hace 40 años más por miedo que por ansias de libertad.

Cuando el fascismo se alza hay que armarse de la misma manera y hay que entender que el diablo existe y a veces gana, pero no para siempre.

En la historia de la lucha feminista, antirracista y LGTB nos acompaña la soledad y ese sentimiento, os garantizo, que no es nada nuevo para nosotros/as.

Antoni Miralles Alemany

Dedicado a: Fernando Lumbreras, uno de los primeros presidentes de Lambda (organización LGTBI de Valencia) asesinado brutalmente hace unos días en su casa.

 

 

 

 

 

 

2 Comentarios

  1. Acertado artículo. la política a generado una sociedad comodona, sin principios o totalmente desilusionada con los partidos que se dicen de izquierdas. España lo tiene mal, muy mal, país de incultos que en vez de aprender de la historia se empeñan en repetirla.

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