Represión Rohingya

Myamar (antigua Birmania) ha saltado a la prensa en los últimos tiempos con contundencia, debido a las denuncias, que reiteradamente hacen los medios sobre el genocidio producido sobre el pueblo rohingya. Se da la contradicción que de Myamar es gobernado, en la sombra, por Aung San Suu Kyi, ya que no puede ser elegida presidenta debido a su matrimonio con un extranjero, que está taxativamente prohibido en la Constitución. A pesa de ello,  mantiene varios ministerios, siendo presidente del país, Htin Kyaw, amigo íntimo de Aung, manteniendo ésta, las riendas del poder en sus manos.

 

Aung San Suu Kyi, fue premio Nobel de la Paz en 1991. Permaneció durante 15 años retenida en su hogar, sin poder salir, ni ver apenas a nadie. Las autoridades militares, que dieron un golpe de Estado en 1962, le ofrecieron marchar a cambio de no volver nunca más al país. Aung, se negó al acuerdo, dejando que su familia marchara al exilio, eligiendo quedarse con su pueblo compartiendo destino. El enorme prestigio internacional de la que fue una de las presas más populares del mundo hizo que en las primeras elecciones fuera elegido el partido que formó, (Liga para la Democracia)  por mayoría aplastante, gobernando desde entonces el país.

Explicaremos ahora, quienes  son los rohingya.

Forman parte de una comunidad musulmana de más de un millón de personas que residen en Rajine (la antigua Arakan) desde el siglo XII,   que es una provincia de Myamar, país de mayoría budista. Desde 1982 se les niega la ciudadanía, convirtiéndose en apátridas.

 

El colonialismo inglés consideraba a Birmania una provincia más  de India, por tanto se entendía migración interna el que los rohingyas emigraran a Birmania. Al obtener en 1984 la independencia, el país considera a esta etnia, emigración ilegal, por tanto les niegan la ciudadanía . Son considerados bengalíes y las autoridades niegan el término rohingya.

Lo que sí se les permitió es tener una tarjeta de identidad, pero tan solo a las personas que habían vivido durante dos generaciones en Birmania. Con el golpe de estado militar de 1962, cambió esto radicalmente, ofreciéndoles una tarjeta de identificación para extranjeros, lo cual limitó el acceso a los estudios, trabajos y sanidad. A partir de 1970 la represión en Rajine les obligó a huir a las zonas limítrofes, siendo sujetos de violaciones, abusos de toda índole.

 

En 2016, mueren unos guardias fronterizos de Myamar, lo que incrementa las medidas represoras contra los rohingyas hasta el punto  que  la ONU acusa al gobierno de Myamar de limpieza étnica. Se da la circunstancia que ya en 2013, HRW, les acusó de lo mismo. A Yanghee Lee, relatora especial de la ONU, le fue negado el acceso a partes de Rajine, dejándola conversar con rohingyas  determinados por el Ejército. Se considera a esta comunidad por organismos internacionales (los Rohingyas) los más perseguidos del mundo.

 

Daremos unas cifras que avalan el terror al que está sujeto esta minoría musulmana. Desde los años setenta casi un millón han huido de sus lugares de residencia. Desde 2012, según la ONU, 140.000 huyeron. Solo en 2016 fueron 87.000 los que marcharon a Bangladés, tal como indica la OIM. Hay 420.000 refugiados en el sudeste asiático y 120.000 desplazados internos.

 

La pregunta es ¿cómo es posible que una persona de la talla y de Aung San Suu Kyi que sufrió la represión en su propia persona ejerza el poder y consienta  este desastre humanitario? No solo es así, sino que niega que ocurra. Su gobierno considera que no existe el problema. Niega que exista la comunidad roinhgya y los considera terroristas.

En los últimos tiempos un llamado Ejército de Salvación Rohingya de Arakan (ESRA) ha salido a la palestra como defensor del pueblo rohingya. Son considerados terroristas por el gobierno y se cree que tienen conexiones con personas de su etnia que residen en Arabia Saudí.

 

Las violaciones, crímenes , torturas a los que es sometidos este pueblo que huye de la represión abandonando a su paso las escasas pertenencias, son escandalosas, hieren los ojos de una sociedad acostumbrada a matanzas. Lo que le hace quizá más triste, es el pensamiento de las vueltas de tuerca de la historia, esa contumaz secuencia de hechos que, tal como nos describió Orwel en Rebelión en la Granja, hace que los proscritos de antaño sean los represores actuales. Que la pacifica Myamar, con su budismo sereno se convierta en la más cruel secuela de terror para unos musulmanes que viven en minoría dentro de su país.

María Toca

 

Sobre Maria Toca 274 Artículos
Escritora. Diplomada en Nutrición Humana por la Universidad de Cádiz. Diplomada en Medicina Tradicional China por el Real Centro Universitario María Cristina. Coordinadora de #LaPajarera. Articulista. Poeta

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