Catalina de Erauso

Pedro del Valle, el Peregrino, en 1626, Catalina de Erauso (de 34 años) era «alta y recia, de apariencia más bien masculina, no tiene más pecho que una niña […]. De cara no es muy fea, pero bastante ajada por los años. Su aspecto es más bien el de un eunuco que el de una mujer […].

 

Al enfrentarnos a este personaje debemos tener en cuenta que si bien ella realizó su biografía, es posible que haya sido novelado con el paso del tiempo. Personaje singular prototipo de pícaro del Siglo de Oro español, que ni su nacimiento está claro ya que afirmaba haberlo hecho en 1585 aunque  su bautismo consta en 1592. Nace mujer, en San Sebastián , hija de militar, el capitán ,Miguel de Erauso comandante a las órdenes de Felipe IV y de María Pérez de Galarraga. Es la menor de seis hermanos. A los cuatro años es internada en el colegio de San Sebastián el Viejo regentado por una tía suya, junto a sus hermanas Isabel y María. Era común entre la aristocracia internar a las niñas para formarlas en un férreo catolicismo y en las tareas del hogar a fin de que pronto encontraran marido y fueran esposas “dignas”.

Catalina, desde muy joven muestra un carácter rebelde y díscolo que le hace recibir castigos duros de las monjas, tanto que los padres deciden trasladarla a otro internado más estricto. Una novicia viuda, Catalina de Aliri, se la enfrenta y tienen roces con golpes y peleas frecuentes. Harta del sistema conventual, a punto de convertirse en monja, toma las llaves del convento y huye. Convierte su hábito en ropa masculina y durante días camina comiendo yerba y manzanas silvestres. Solo cuenta quince años.

Llegada a Vitoria se refugia en casa de Francisco de Cerralta, que la enseña latín y la obliga a estudiar, para poco después intentar abusar de ella. Vuelve a huir robándole dinero, uniéndose a un arriero llegando con él hasta Valladolid, donde se encuentra la corte de Felipe III, consigue trabajo como paje del secretario  del rey, Juan de Idiáquez, bajo el nombre de Francisco de Loyola y durante siete meses permanece  a su servicio. Huye cuando se presenta el padre en la casa, que no la reconoce.  Marcha  a Bilbao con otro arriero. La intentan asaltar, hiriendo al defenderse a uno de los asaltantes, es encarcelada durante un mes debido a este hecho.  Al liberarse marcha  hacia  Estella, colocándose como paje en la casa de Alonso de Arellano durante dos años permanece fiel a su servicio.  Vuelve a Donosti  tornando  poco después al puerto de Pasajes donde el capitán Miguel de Berroiz la lleva a Sevilla, de allí se traslada a Sanlucar de Barrameda  consiguiendo un puesto de grumete. Embarca hacia las Indias un lunes santo del año 1603.

Siempre vistiendo de varón, su físico la ayuda ya que no tiene rasgos femeninos. Catalina confiesa en su autobiografía que consiguió “secar” sus senos gracias a unos emplastos proporcionados por un italiano. Llega a Punta Araya, que hoy sería parte de Venezuela, donde  su regimiento se enfrenta a unos piratas holandeses, derrotándolos. Marcha a Cartagena de Indias para tornar a  España con un cargamento de plata. Catalina mata a su tío, a la sazón capitán del barco, le roba 500 pesos y huye hacia Panamá mientras el barco zarpa hacia España.

Comienza a trabajar con Juan de Urquiza, que es un mercader de Trujillo de ascendencia vasca y parte hacia Perú. Durante la travesía la tripulación perece, menos ella y el capitán, durante un tiempo vive en Perú y su amo la colma de riquezas, debido a lo efectivo de su trabajo, incluso la proporciona tres esclavos a su servicio.

Una nueva trifulca con un joven que la insulta y al que corta la cara la lleva de nuevo a prisión. Su condición de vasca la protege con sus compatriotas que, a fin de obtener el perdón de su agredido, la conminan a que se case con una pariente del mismo. Catalina se niega, lógicamente, porque de hacerlo se descubriría su verdadero sexo. Se escapa y parte hacia Trujillo donde el amo anterior le pone una tienda. El herido la sigue y la reta  de nuevo. En el combate muere uno de los amigos del retador con lo que vuelven a encarcelarla. La salvan de nuevo sus compatriotas vascos,  dándole dinero  dirigiéndose a Lima donde regenta una nueva tienda.

El nuevo amo la despide porque la sorprende “con las manos entre las piernas de una doncella” que era su cuñada. Es el momento en que se alista en el regimiento de la compañía para la conquista de Chile.  Lo hace  a las órdenes del Capitán Gonzalo Rodriguez. Llega a Chile arrasando con su ejército a los indios mapuches. Fue extremadamente cruel y sanguinaria con los indígenas matando con crueldad a quien se encontraba a su paso.

Su hermano Miguel es secretario del gobernador,  se hace amiga del mismo sin ser reconocida. Más tarde en una pelea callejera  en la que se ve involucrada mata a su propio hermano.

Es valiente, belicosa y extremadamente agresiva por lo que cobra  notoriedad. En la batalla de Valdivia fue ascendida a Alférez. En la de Puren muere el capitán tomando ella el mando, pero su extremada crueldad con los indios hacen que no la asciendan produciéndole  una enorme frustración y durante una época vive entre crímenes y pendencias, incendiando campos, asaltando a caminantes y asesinando sin mayor motivo.

Regresa a Potosí donde se hizo ayudante del sargento  tornando a pelear contra los indios participando en la batalla de Chucos.

Vuelve a ser encarcelada y torturada,  al ser liberada decide traficar con trigo. Durante toda su vida tiene duelos por celos, ya que muestra todas las características inherentes a los hombres pendencieros. Es jugadora, mujeriega, agresiva, vive en constante  conflicto por su agresividad y por el vicio del juego. En una ocasión que vuelve a ser apresada por un crimen, es herida y condenada a muerte;  viendo que su fin se acerca decide confesar al obispo Agustín del Carvajal su condición de mujer, este lo verifica con unas matronas que comprueban que es cierto y que sigue siendo virgen cosa que maravilla al obispo  salvándole  de la muerte.

Hija, ahora creo sin duda lo que me dijisteis, y creeré en adelante cuanto me dijereis; y os venero como una de las personas notables de este mundo, y os prometo asistiros en cuanto pueda y cuidar de vuestra conveniencia y del servicio de Dios”.

 

Es este obispo quien la apoda como “La monja Alférez”. Es enviada a España siendo recibida con honores por Felipe IV que la concede el extraño privilegio (en su época donde el travestismo está muy penado)  de poder vestir con ropa de hombre el resto de su vida. También la recibe el Papa que ratifica el permiso. Solicita una pensión a la Corona por los servicios prestados en Chile y se le concede.

Abandona de nuevo España regresando a Nueva España, residiendo en Veracruz donde hace negocios con el tráfico de mulas. Se desconoce el motivo exacto de su muerte que se produce en Cotaxtla en 1620.

Catalina Erauso bien podría considerarse un caso claro de transexualidad ya que desde muy pronto vivió como hombre o quizá fuera el espanto que le producía el futuro como mujer el que la hizo efectuar el cambio. Sea como fuere la controvertida Monja Alférez es un personaje singular de nuestra historia, aunque  pudiera ser que sus “hazañas” estén magnificadas por la historia.

María Toca©

Sobre Maria Toca 856 Artículos
Escritora. Diplomada en Nutrición Humana por la Universidad de Cádiz. Diplomada en Medicina Tradicional China por el Real Centro Universitario María Cristina. Coordinadora de #LaPajarera. Articulista. Poeta

Sé el primero en comentar

Deja un comentario