Enma Goldman

La controvertida mujer que dijo aquello de que no la interesaba la revolución si no podía bailar, fue Emma Goldman. Lituana de origen judío, nació en Junio de 1869. Emigró a EEUU cuando solo contaba dieciséis años. Trabajó como obrera textil, uniéndose muy pronto al movimiento libertario y feminista, siendo deportada a Rusia por su fustigamiento al sistema capitalista lo cual no fue óbice para manifestar su alegría y sentido lúdico ante la vida,  al contrario que los furibundos representantes de La Causa, que afeaban su conducta. Su ideología se basaba en una profunda repulsa hacia la autoridad, amaba la alegría, la autoexpresión, y a las cosas hermosas y radiantes que le salieran al paso.

Su familia era ortodoxa judía, como hemos dicho. El padre pretendió casarla a los quince años, cosa a la que ella no accedió,  como consecuencia del enfrentamiento huyó con su hermanastra a EEUU. Allí se une al movimiento libertario, después del ahorcamiento de cuatro anarquistas que propiciaron la revuelta de Haymarket. Se convirtió en una activa anarquista y poco después contrajo un breve matrimonio de diez meses. No se divorció, como forma de permanecer con la ciudadanía estadounidense. Poco después marcha a Nueva York  conviviendo con  Alexander Berkman, convirtiéndose en el pilar del movimiento ácrata norteamericano.

Su labor principal,  fue extender la idea de combatir la burguesía, el conservadurismo, la autoridad. Viajó por el país insuflando espíritu libertario, explicando métodos anticonceptivos a las mujeres de la época y el amor libre. Eran ideas peligrosas entonces,  lo siguen siendo aún en muchos países. Pasaron a denominarla Emma La Roja. Al mostrar un apoyo incondicional  a Berkman después de que éste intentara asesinar a Henry Clay Frick , colmó la paciencia de las autoridades, siendo encarcelada en la penitenciaria de las islas Blackwell. Publicamente instigó a los obreros en paro con sus escritos : Demandez du travail, s’ils ne vous donnent pas de travail, demandez du pain, s’ils ne vous donnent pas du pain ni du travail, prenez le pain (Pedid trabajo, si no os lo dan, pedid pan, y si no os dan ni pan ni trabajo, coged el pan) En esta cita se expresan bien el ideario comunista libertario del que ella fue digna defensora.

Fue encarcelada varias veces, quizá porque locos interpretaban sus palabras de forma violenta y atentaban contra personajes destacados de la época, siendo trasladada la responsabilidad a Emma. Cuando  León Czolgz intenta asesinar al presidente William Mckinley, la acusaron  de propiciar el magnicidio a lo que respondió: “inteSoy acaso responsable de que un loco oiga mis palabras y las  interprete“.  Proclamó su pacifismo en la I Guerra Mundial, y poco después fue deportada a Rusia. Tuvo el honor de ser calificada por el siniestro  J. Edgar Hoover como la mujer más peligrosa de América.

En 1916 fue detenida junto con Ben Reitman, (tuvieron un apasionado amor, durante años) por manifestarse a favor de la contacepción. En todo momento temía ser arrestada, por ese motivo siempre llevaba consigo un buen libro, por si la detenían poder leer sin descanso.

Vivió en la Rusia bolchevique dos años de 1920 a 1922, capitaneó la revuelta anarquista de  Kronstadt. En un principio abrazó con ilusión las ideas bolcheviques pero pronto se percató que nada tenían que ver con su ideario anarquista. Su cambio se debió , quizá, al ver los trabajos forzados a los que sometieron al pueblo ruso después de la Revolución de Octubre, la represión y la cerrazón del régimen, cosa que contradecía su talante libertario lo que le hizo despreciar el sistema soviético. Cuestionó públicamente a Lenin y a Trosky, a los que consideraba dos políticos controladores de la revolución del pueblo, y ratificó su ideario anarquista frente al control soviético. Mucho antes de que lo hiciera Trosky y otros contrarios a la sovietización, ya lo hizo Goldman, que en sus escritos manifiesta una postura visionaria frente a los desmanes que el régimen tuvo, posteriormente.

Fue  mujer de grandes amores, que vivió de forma pasional, libre. Cuestionó los fundamentos de la familia, de la maternidad, de la condición de la mujer, de forma que aún están muy vigente su ideario, siendo profundamente revolucionario y la esencia de un feminismo libertario. Reflexionó sobre la “mujer nueva” cuestionándose las ideas del matrimonio,  al que consideraba la peor tumba de la mujer, del hombre y del amor. Creía que esta institución constituían el peor lastre que llevaba a la mujer a una esclavitud total,  teniendo que ser la mujer la que soportaba la procreación, la crianza y la perentoriedad sexual del varón. La institución del matrimonio y la supeditación de la mujer, eran útiles en la progresión de la especie, en la creación de mano de obra obrera y de soldados para las guerras. El sufragismo le parecía un tanto pueril, digno de burguesas, si no se cuestionaba de las bases de la condición femenina. En sus mítines propugnaba el aborto, y la contracepción como forma de empoderar a la mujer, haciéndola dueña de su cuerpo, cosa que no era, ya que la ideología religiosa consideró y considera a la mujer un bien social, garante de los más rancios idearios conservadores. Las ideas de Emma Golmand están más vigentes que nunca, merecerían una revisión por parte del feminismo moderno, ya que en ellas está implícita la liberación de ambos sexos, a nivel social como sexual.

En 1936, colabora con el gobierno de la República Española en la Guerra Civil, envía artículos y se implica, desde Londres y viniendo a Madrid, poco después,  donde colaboró activamente con diversas feministas de la época. A la muerte de Buenaventura Durruti, escribe: Durruti ha muerto pero vive.

Otras obras suyas fueron: Anarquismo y otros ensayos. Viviendo mi vida. Madre Tierra.

Se trasladó a vivir a Canadá donde murió en 1942 (Toronto)

María Toca

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Escritora. Diplomada en Nutrición Humana por la Universidad de Cádiz. Diplomada en Medicina Tradicional China por el Real Centro Universitario María Cristina. Coordinadora de #LaPajarera. Articulista. Poeta

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