Elisabeth Heyrick

«Nunca dudes que un pequeño grupo de personas comprometidas pueda cambiar el mundo»

Margaret Meade:

Nació Elisabeth Heyrieck un cuatro de Diciembre de 1769, aunque parezca imposible que esta mujer viviera hace tres siglos. Su ciudad natal fue Leicester. Su padre,  comerciante de telas de estambre y su madre poeta la permitieron un acceso a lecturas eruditas desde pequeña así como escuchó conversaciones políticas radicales desde la infancia. Entre sus lecturas estuvieron las de Thomas Paine, conoció también a John Wesley que la motivaron en lo que luego sería su vocación activista. En su primera juventud pintaba con cierto talento paisajes y retratos. Se hizo maestra, casándose muy joven con el abogado metodista John Heyrick, descendiente del poeta Robert Heyrick,  enviudadando al cabo de ocho años.

La viudez, con solo 25 años,  la dejó en una posición desahogada económicamente, y con consideración social. Elisabeth, pudo vivir dentro de la burguesía cómoda a la que pertenecía, en cambio, al quedarse sola se hizo cuáquera,  decidió dedicar su vida al activismos político y social, dedicando su tiempo y su dinero a ello.

Pronto, Elisabeth  Heyrick tomó conciencia del horror del esclavismo que quizá haya sido la lacra asesina mayor de la humanidad.

En 1807 se prohibió  el tráfico marítimo de esclavos en Inglaterra lograda por los abolicionistas al frente de los que estaba James Sthepen. Hasta ese momento tres millones de africanos fueron tomados cautivos y habían circulado a bordo de barcos británicos. Nada iguala a la crueldad del trato, al infame trabajo bajo el sol y al látigo de los negreros que hacían valer su crueldad infame contra una ingente cantidad de seres humanos.

La ley se hacía efectiva en el Reino Unido, pero no en las colonias de las Indias Occidentales, donde los colonos británicos seguían teniendo esclavos en sus campos y plantaciones. Las noticias de la libertad no llegaban hasta los recónditos lugares donde cientos de miles de seres humanos morían agotados o torturados.

En la metrópoli, William Wilberforce y sus acólitos mantienen la idea de que prohibida la trata la esclavitud irá en declive hasta su total desaparición. Elisabeth Heyrick, tiene claro que no será así, piensa que son necesarias leyes rápidas que prohíban todo tipo de esclavitud humana. Aboga por la vía de urgencia puesto que son millones de víctimas las que esperan. Se enfrentan ambas formas de entender el proceso abolicionista.

Heyrick, implica a las mujeres contra la esclavitud, porque considera que la idea de la liberación humana es mejor entendida por nosotras. Crea un grupo femenino de activistas,  Funda la Sociedad Antiesclavista en 1823, Elizabeth Heyrick figuró como uno de sus miembros, junto a Mary LloydJane SmealElizabeth Pease NicholJoseph SturgeThomas ClarksonWilliam WilberforceHenry BroughamThomas Fowell Buxton y Anne Knight.

A la vez en 1823 publicó un folleto titulado Abolición inmediata, no gradualen el que criticaba a los principales defensores de la lucha contra la esclavitud, como Wilberforce, por su enfoque «gradualista». Abogando, ella y su asociación, como decimos por la rapidez de las medidas abolicionistas.

 

«Los plantadores de las Indias Occidentales han ocupado un lugar demasiado prominente en la discusión de esta gran cuestión. Los abolicionistas han mostrado demasiada cortesía y acomodación hacia estos caballeros».

 

Decide emprender una lucha, junto a la Sociedad Antiesclavista de mujeres, de boicot a cualquier producto elaborado por manos esclavas, pensando que si se ve afectada la economía de los grandes terratenientes éstos cederán en las presiones esclavistas. Un grupo de mujeres, encabezados por ella se dedica a visitar comercios para explicar su boicot. Lo realizan principalmente contra el azúcar: la sangre dulce que lleva en su apreciado sabor el color de la muerte de miles de seres humanos.

¿Por qué solicitar al Parlamento cuando podemos tomar medidas más rápidas nosotros mismos? Se dijo Elisabeth Heyrieck, inventando quizá el activismo directo.

El azúcar se ha convertido en el oro blanco para las sociedades europeas, que eluden la sistemática crueldad en la recolección del preciado tesoro. Energía  blanca, veneno que endulza y esclaviza. No obviemos que del azúcar sale el alcohol, que luego sirve para adocenar y calmar las ansias liberadoras y revolucionarias. A los esclavos se les da ron, para deslavar su ansia de libertad, como a los proletarios del mundo que envolvieron sus luchas en el adormecimiento del alcohol, durante el siglo XIX . Quizá las novelas naturalistas de Zola: Naná y El vientre de París son fiel exponente del demoníaco poder “calmante” del alcohol. En años posteriores sabemos que ciertos poderes utilizaron las drogas con el mismo motivo. Apoderarse de la voluntad, canalizar la furia ante la propia existencia, para los fines propios del interés capitalista.

 

Las mujeres de la Asociación Antiesclavista con Elisabeth Heyrick, a la cabeza se aplican con furiosa actividad a boicotear el azúcar proveniente de las Indias Occidentales,  realizan campañas durísimas en contra de los esclavistas y retiran su contribución económica a la Liga Abolicionista del señor Wilberforce.

La perpetuación de la esclavitud en nuestras colonias de las Indias Occidentales no es una cuestión abstracta, que debe resolverse entre el gobierno y los plantadores; es una cuestión en la que todos estamos implicados, todos somos culpables de apoyar y perpetuar la esclavitud. Occidente, el plantador indio y la gente de este país tienen la misma relación moral entre sí que el ladrón y el receptor de bienes robados”. Dice en un párrafo de su texto.

Los panfletos de Elisabeth Heiryck llegan a manos de muchos esclavos que han aprendido a leer,  y toman conciencia, por sus escritos y por la prensa europea, de que hay leyes de libertad. Entre las libertadoras está otra mujer Nanny Grigg, esclava negra que aprendió a leer de forma subrepticia, huyendo de la plantación donde fue comprada por 133 guineas,  dedicándose a arengar a los negros para que luchen y se emancipen ya que las leyes les respaldan. Poco se sabe de ella, murió asesinada después de un tiempo de lucha.

También la mecha llega a las plantaciones de Jamaica, donde un diácono bapista negro, ha tomado conciencia de que la libertad es posible. Samuel Sharpe comienza la revolución en las plantaciones jamaicanas. Consigue que muchos esclavos y zimarrones se le unan a la lucha, y durante dos semanas se levantan en armas contra los dueños de las haciendas azucareras .

Las luchas son encarnizadas, más de 500 esclavos mueren en la batalla y en la represión posterior, Sharpe, es ahorcado y se sofoca la rebelión a sangre y fuego.

Las noticias de los movimientos militares de los esclavos libertos de Sharpe, llegan a Inglaterra y son admirados por el establisment inglés ya que mostraron una enorme capacidad y destreza.

En 1833 se dictó una ley que acabó con la esclavitud en las Indias Occidentales, llegando la libertad de los esclavos de todo el mundo en 1838.

Pero las leyes llegan tarde y en las inmensidades algodoneras del Sur de la (aún ) colonia británica muchos dueños de plantaciones se resisten a liberar a sus esclavos. La crueldad es extrema para los que buscan la libertad amparados en las nuevas leyes. Si escapan se les corta un pie,  si son hombres. A las mujeres se les amputan los senos…Si son extremadamente revoltosos o muestran capacidad de convicción para otros, simplemente se les ahorca.

Son los terribles tiempos del Ku Klux Klan y los miles de ahorcados que decoraban los caminos del Sur. La labor de liberación de mujeres y hombres como Elisabeth Heyrick trazó el futuro.

En la conferencia de mayo de 1830, la Sociedad Antiesclavitud acordó eliminar las palabras «abolición gradual» de su título y apoyar el plan de la Sociedad Femenina sobrecogidos por el movimiento a favor de que se tomen medidas urgentes en contra de la lacra humana que es la esclavitud.

 

 

Además de la labor antiesclavista, Heyrick, visitó cárceles, denunciando el trato vejatorio de los presos, acompañó a vagabundos y emprendió una tarea liberadora sobre los animales que podría considerarse moderna.

Sentía el dolor del sacrificio de los toros, incluso llegó a adquirir uno para que no fuera sacrificado en los espectáculos. Dedicó toda su vida a luchar por los débiles y las injusticias.

Durante los últimos años de su vida, se encerró en su casa, deprimida por no ver avances en la guerra que emprendió contra la esclavitud. Murió el 18 de Octubre de 1831, sin llegar a ver las leyes que en 1833 se crearon para liberar a los esclavos.

Dos años tardaron aún, pero sin su enorme lucha, sin su valor y tenacidad hubieran seguido la lacra de la esclavitud muchos años más.

 

María Toca©

 

 

 

 

 

 

Sobre Maria Toca 1021 artículos
Escritora. Diplomada en Nutrición Humana por la Universidad de Cádiz. Diplomada en Medicina Tradicional China por el Real Centro Universitario María Cristina. Coordinadora de #LaPajarera. Articulista. Poeta

4 comentarios

  1. Tras leer tú articulo, que me ha parecido muy interesante, y viviendo ha mucho tiempo alejado de la ciudad de Santander, se ha despertado en mi la curiosidad de saber si la calle Antonio López de esa ciudad, está dedicada a la memoria y mayor gloria del esclavista Cantabro del mismo nombre y Marqués de Comillas, cuya escultura fue retirada de la ciudad de Barcelona, o a la del pintor hiperrealista Antonio López .
    Un cordial Saludo

    • Con pena, con rabia, con dolor, te respondo…Sí. Y no solo eso, tiene mucha aquiescencia en Comillas, tanta que cuando Ada Colau retiró la estatua del tipo, se le pidió (Revilla, ese presidente que tanto sale en la tele) que nos la diera para ponerla aquí.
      El callejero de mi ciudad, Santander, es vomitivo. Vivo haciendo esquina con la calle General Dávila, que fue el que mandaba las tropas moras que ganaron la guerra y nos invadió la ciudad. Estamos así, piense que nuestro Ayuntamiento ¡nunca! ha sido de izquierda, siempre gobernó la misma derecha. Y digo misma pensando en el franquismo. Un horror.

  2. Triste noticia me das.Lo que desconocía es que ese mercachifle del club de la comedía al que te refieres, hubiese querido acoger la estatua de un esclavista converso.
    Santander nunca decepciona en eso del amor al fascismo, permanece irredento.
    Gracias

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